miércoles, 19 de octubre de 2016

8175. Y PENSAR QUE…

Por Rafael Ceja Alfaro.
Docente y escritor.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Quisiera escribir de bellos amaneceres y coloridos ocasos, de verdes bosques surcados por ríos de aguas azules llenos de vida que en su viaje hacia algún destino acompañan con sus murmullos a las aves en sus trinos, un himno a la libertad.

Quisiera escribir de bosques de aire puro (Como los que existieron hace muchos años) con cielos limpios, aguas claras, risas infantiles de chiquillos jugueteando sin temores. Escribir sobre un planeta semipoblado, con la ambición, la avaricia, la envidia aun con rubores de virginidad. Escribir sobre pueblos con calles empedradas, casas blancas de tejas rojas, caminadas por gente que saluda y sonríe, trabajadora como hormigas, que come y canta sin presunciones, sin diabetes, sin cáncer. Gente que por las tardes sale a la puerta de su casa sin la atadura de telenovelas. Mientras que los niños juegan, se divierten sin celular, sin tecnología, gente que deja las puertas abiertas de par en par, donde se asoman alegremente las corolas perfumadas y brillantes de la gran variedad de flores, ventanas que dejan escapar sabrosos olores desde la cocina, como invitando al caminante a pasar y compartir.

Pero al ver la realidad en que vivimos, ese tipo de narraciones en muchas partes del mundo ya son ciencia-ficción, mitologías, cuentos.

Toda la vida, millones de años dicen, La Humanidad ha buscado siempre un mejor lugar para vivir, pero al encontrar alguno con características paradisiacas, de inmediato emprende acciones para que se parezca al que dejó porque ya no estaba agusto, porque lo desprecio por inhabitable.

La humanidad se mueve diariamente buscando mejores ambientes, según estudios de la ONU la migración anual supera los 232 millones de personas, seres que por alguna razón no están agusto donde viven o no les es posible por cuestiones políticas, por hambre, guerras, clima, vaya usted a saber.

En los últimos 524 años la migración se ha acentuado. Ya antes habían llegado al Continente Americano los primeros habitantes que se dice entraron por el Estrecho de Bering, allá por las heladas regiones de Alaska; aunque se dice que los noruegos ya se habían dado una vueltita entrando por Groenlandia.

Bueno pues, con el “Descubrimiento” (Oficial) de Colón se inicia un movimiento migratorio de Europa y Asia, invadiendo territorio ya poblado y haciendo que los nativos se fueran a buscar nuevas tierras en las selvas y lugares vírgenes. En la actualidad se cuestiona el “descubrimiento” ¿Fueron más los perjuicios que los beneficios? Y así, viendo el daño a la naturaleza, a las culturas, a las religiones, etc., la Historia nos da muestra de aprobación y esperanza de famosos personajes, les presento una de ellas, el inmortal poeta nayarita Amado Nervo allá por octubre de 1917 dio a conocer su poesía “¿Quién será en un futuro no lejano, el Cristóbal Colón de algún planeta?

“¿Quién podrá con máquina potente, sondear el océano del éter, y llevarnos de la mano allí donde llegaron solamente los osados ensueños del poeta?

¿Y qué sabremos tras el viaje augusto? ¿Qué nos enseñaréis, humanidades de otros orbes, que giran en la divina noche silenciosa, y que acaso hace siglos que nos miran?

Espíritus a quienes las edades en su fluir robusto, mostraron ya la clave portentosa de lo bello y lo justo, ¿Cuál será la cosecha de verdades que deis al hombre, tras el viaje augusto?

¿Con qué luz nueva escrutará el arcano? ¡Oh la esencial revelación completa que fije nuevo molde al barro humano!

¿Quién será en un futuro no lejano, el Cristóbal Colón de algún planeta?”

Y si no fue planeta, si fue visitado nuestro satélite La Luna, con mayúsculas sobre todo en este mes, que, aunque fue un poeta quien nos mostró su belleza en una canción, ahora todos la admiramos. Con este “pequeño paso del hombre, pero gran salto de la humanidad”, se concreta la Carrera Espacial, no todos podremos ni alcanzaremos a ir, pero todos aquellos que puedan con gusto se irán de la Tierra a buscar donde vivir agusto, un tiempo, y luego, aunque se lleven siglos, echarlo a perder.

Ya hace muchos años El Principito vino de su pequeño planeta a conocer el nuestro, pero siempre añorando regresar al suyo, seguramente por lo que vio y vivió. Si volviera en estos tiempos de inmediato se regresaría. Y para recordar al personaje y su creador Antoine de Saint – Exuppery les regalo estás frases de esa bella obra: “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”

“Uno se expone a llorar un poco si se ha dejado domesticar”

“Caminando en línea recta no puede llegar uno muy lejos”

Como sea, ya hay noticias del enorme basurero en que se ha convertido el espacio lleno de chatarra de satélites artificiales fuera de uso, de pedazos de naves y no sé si haya algo más, lo comento así porque hace unos días me llegó un Facebook que dice: “Prohibido tirar escombro, basura y cadáveres”.

 Como por encargo nos dedicamos a destrozar el ambiente, “…El mismo empaña el espejo y siente que no está claro” y reflexionando en la calidad de vida que nos procuramos, se dice que, 1910 la población mexicana vivía un 80% en las áreas rurales, por consecuencia el 20 % en áreas urbanas, ahora se habla de que las cifras han crecido alarmantemente, está visto que las ciudades no son amables ni amistosas con el ser humano, sin embargo, Jacinto Cenobio se quedó a vivir en la capital, con su mecapal empujando un carro. Solamente para perderse.

¿Quién tiene mejor calidad de vida, el ranchero que se levanta con el canto del gallo y se acuesta con el canto del grillo o el citadino que se levanta con el despertador y se duerme con las noticias de la tele?, regularmente amenazantes y trágicas.

Pero las ciudades ejercen su imán sobre la gente del campo, emigran con lo que traen puesto, dejando su jacal, su solar, la gallina y lo que haya tenido, para llegar construyendo un techo de cartón menos acogedor que su jacal, sin solar y sin gallina. Y si allá tenía el ojo de agua, acá tendrá agua solamente cuando llueva.

Y pensar que… cortando fresa o alguna labor del campo por pesada que ésta sea, alcanzaba para estrenar “El Día de la Fiesta” y comer carne los domingos y algún otro “lujo” que ya no podrá tener limpiando vidrios en las esquinas, tragando humo o haciendo malabares. Se deja lo que se tiene para llegar a algo peor, eso sí, subsidiado por algún “Benigno programa social”.

Y pensar que… vamos a los nuevos cines que tienen buen equipo de limpieza y nos esperan a la salida con contenedores y nosotros, nosotros los que destruimos el medio ambiente, tiramos basura en la calle, llevamos el vaso del refresco, la caja de palomitas y demás papeles hasta ahí.

En los restaurantes, franquicias de hamburguesas, en restaurantes de comida oriental, los comensales al salir llevan sus charolas a su lugar, tirando previamente la basura en los contenedores. ¡Y curioso! No hay multas, ni policías.

Y pensar que… lo tuvimos todo y ahora debemos buscar en otros lares.
Por hoy hasta aquí.

Saludos afectuosos y cariñosos a Toda mi Familia y a Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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