miércoles, 19 de octubre de 2016

8180. LA CULTURA DE LA MUERTE.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

La cultura de la muerte.

La tarea que enfrentan los devotos de la no violencia es muy difícil, pero ninguna dificultad puede abatir a los hombres que tienen fe en su misión.
Mahatma Gandhi (1869-1948)
Político y pensador indio.


Cada quien usa su lenguaje para describir su realidad. Esta es una de las armas preferidas de la mafia mundial, manipular el lenguaje y convertirlo en herramienta de domesticación y confusión. Un ejemplo de esta estrategia son los múltiples nombres que recibe el Nuevo Orden Mundial, cada quién tiene una definición distinta. Lo mismo pasa con William I. Robinson, autor del libro “América Latina y el capitalismo global: una perspectiva crítica de la globalización”, publicado por la editorial Siglo XXI, 2015. Para míster Robinson nos encontramos inmersos en una crisis de humanidad que podría llevar al colapso de la civilización.

El primer factor es que el sistema llegó a sus límites desde el punto de vista ecológico. La acumulación del capital no repara en las consecuencias de una producción irracional que lleva a la acumulación y agotamiento de los recursos, los límites de la expansión extensiva e intensiva del sistema capitalista. La cúspide del capitalismo monopolista global cuya consecuencia más dramática es la magnitud de las desigualdades, sin precedente en la historia de la humanidad.

Todo esto es posible para Robinson, porque además de la concentración de la riqueza y del poder político se ha concentrado el poder militar en unas cuantas manos y se aplica desde hace tiempo un sistema de control, explotación, represión y exterminio sobre los marginados o excluidos, sobre los desechables.

El lenguaje de Robinson no logra superar los límites del lenguaje de la economía, es claro que la imposición de una cultura bélica, guerrera, una cultura que glorifica el uso de la violencia y el culto a la muerte, va más allá de la economía y se inscribe en el lenguaje de la política. El autor no identifica a los que promueven esta cultura de la muerte ni sus planes perversos que se sintetizan en el concepto Nuevo Orden Mundial.

Afirma Robinson que el segundo mecanismo de concentración del capital es el saqueo de las finanzas públicas, señala que los Estados cada vez más entregan los recursos naturales y financieros a las trasnacionales. México y sus gobiernos neoliberales son un ejemplo claro de este tema, aunque el mecanismo se aplica igual en toda América Latina. La entrega de recursos naturales a las trasnacionales se aceleró en los últimos tres sexenios, lo mismo el nivel de endeudamiento con un incremento constante de la deuda y una extracción de grandes capitales por medio del mecanismo del pago de intereses.

Entre los posibles escenarios a corto o mediano plazo una de las posibilidades es el fascismo del siglo XXI, una nueva edad de tinieblas o el socialismo democrático. Nuestro país es considerado por Robinson un espacio propicio para la instauración del fascismo del siglo XXI, sobre todo porque los gobiernos neoliberales han creado el clima propicio para imponer la cultura de la muerte, todo esto bajo el disfraz de una guerra contra las drogas que no ha solucionado el problema sino que lo ha complicado cada vez más.

Lo que Robinson refleja en su libro es similar a lo que otros autores como Daniel Estulin han revelado, la existencia de una élite que concentra el poder político, económico y social y que planea dominar a la humanidad por medio de la violencia y eliminando a gran parte de la población por medio de guerras, violencia y muerte.

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