miércoles, 26 de octubre de 2016

8205. EL FIN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El fin de los partidos políticos.

El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros.
Ambrose Bierce (1842-1914)
Escritor estadounidense.


Porque sus diputados aprobaron un aumento más a la deuda externa, los partidos políticos recibirán un premio extra de 50 mil 300 millones de pesos. El gobierno sigue endeudándose alegremente sin importarles las consecuencias, miles de millones de pesos que se destinan a mantener un sistema corrupto que tolera el saqueo impune de las arcas públicas sin que se aplique la ley a los ladrones. Gobernadores del PRI, del PAN y del PRD siguen enriqueciéndose con el dinero que debería utilizarse para aliviar algunas necesidades sociales, todo esto en medio del cinismo de los partidos políticos.

La farsa que se lleva a cabo en Estados Unidos con dos candidatos a la presidencia repudiados por el pueblo por sus relaciones con las mafias, la de Wall Street y otros negocios como los energéticos y las drogas, confirman que la crisis de legitimidad de los partidos políticos es generalizada, lo mismo en España que en México y Estados Unidos. Poco antes de morir Simone Weil escribió “La abolición de los partidos”, un ensayo que nos recuerda que los partidos políticos nacieron en el seno de la aristocracia inglesa; divide y vencerás fue la divisa que refleja el objetivo oculto de los aristócratas. Las demandas populares obligaron a la nobleza a crear un montaje, una farsa para hacer creer al pueblo que cedían a las demandas de democracia.

Eso son los partidos políticos, una farsa para sostener la democracia representativa, un sistema que se ha desgastado aceleradamente por la corrupción y el deseo de poder de los dirigentes. Los revolucionarios franceses creían que los partidos políticos eran un mal que había que evitar. Como lo vió perfectamente Simone Weil, los partidos tienen una raíz totalitaria.

El hecho de que los partidos políticos reproduzcan la estructura del sistema piramidal, con un presidente que concentra gran parte del poder, una estructura intermedia (el comité) y una base a la que se utiliza (la asamblea) y se despoja de su poder. Como lo creía Simone Weil el siglo pasado, y ahora lo creen otros, el fin de los partidos está sellado.

Ejemplos como los de Cherán en donde los ciudadanos expulsaron a los partidos políticos con todo y el instituto nacional electoral, tenderán a multiplicarse con lo que la creencia impuesta por los propios partidos (que la democracia sólo es posible con ellos) se debilitará cada vez más.

Como lo demuestra Cherán y muchas otras comunidades del Estado de Oaxaca en donde las asambleas populares son la máxima autoridad, los partidos no son necesarios, más aún, son una carga, un obstáculo a la democracia verdadera, la democracia participativa.

Los partidos políticos mexicanos como el PRI, PAN PRD, Verde, son excelentes negocios para quienes los regentean, de ellos han vivido generaciones de familias que se han constituido como una mafia.

Mantener la ignorancia y la dependencia del pueblo es parte fundamental de la estrategia de sobrevivencia de los partidos políticos, entes parasitarios que se han convertido en una pesada carga para la sociedad.  En los últimos 20 años se han entregado a los partidos políticos 75 mil millones de pesos; de esa cantidad se repartieron la tajada más grande (46 mil 500 millones de pesos) el PRI, el PAN y el PRD.

En los últimos 15 años el sistema partidista con todo y los aparatos electorales que organizan la farsa se tragó 215 mil millones de pesos. ¿Vale la pena? ¡Viva Cherán! ¡Mueran los partidos!

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