sábado, 5 de noviembre de 2016

8239. PUEBLO CON SU HISTORIA TRUNCADA.

Por Arturo Ceja Arellano
Periodista y escritor.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Di'arina y de Maíz.
Pueblo con su historia truncada.

Desde que el licenciado Fernando Castillo Villanueva, dejó la Secretaría del Ayuntamiento de Jacona, para bien o para mal, ese municipio ha visto truncada su historia, en el entendido de que a nadie se le ha ocurrido escribir las crónicas cotidianas de los ayuntamientos como lo hacía él. Por esa razón, no existen escritos que indiquen qué es lo que hicieron los gobernantes y qué hizo su equipo de colaboradores. La historia se ha perdido, ¿dónde quedó? En el olvido, obviamente.
           
Yo cuento con las crónicas de los siete meses que trabajé en la actual administración municipal, por si a alguien le sirven; o bien que podrían ser publicadas en su debido momento.
           
Al no existir un Cronista de la Ciudad, tampoco existe el cuentero, el escribano, el que va dejando escrita la huella del pasar en sus tiempos, de gobernantes que van llegando; no hay quién diga lo que destacó de ellos y qué fue lo que dejaron, aparte de las grandes deudas que heredan a los ayuntamientos siguientes; sin que se diga por qué y para qué pidieron créditos, a hacia dónde desviaron los recursos. ¿Qué fue finalmente lo que se hizo con ellos?
           
En Zamora existe un Consejo Municipal de la Crónica que, para lo único que sirve es para cobrar el salario que les fue asignado. No se han publicado las supuestas obras literarias donde haya quedado plasmada la historia de ésta levítica ciudad que, cuando tuvo la crónica en manos de Francisco Elizalde García, aparecía escrita “todos los días” en el desaparecido periódico “El Heraldo de Zamora”, que se perdió en manos de  “dueños” que ya no le dieron seguimiento, porque no encontraron periodistas de verdad que escribieran con amor y sentimiento.
           
A nadie se le ha ocurrido rescatar del olvido esas crónicas de Francisco Elizalde García, con las que seguramente se haría un gran libro con el que se enriquecería el archivo histórico y el acervo cultural de los zamorenses; así como a nadie se le ha ocurrido escribir la historia y anécdotas de Nacho El Terrible, pintoresco personaje que explotó a las mujeres en una de las zonas de tolerancia más reconocidas a nivel nacional, porque a ella llegaron personajes de muy alta envergadura, a fin de abrazarse del Dios Baco lejos del bullicio de la falsa sociedad.
           
En Jacona no se cuenta, ni con Cronista, ni con un Consejo Municipal de la Crónica, porque a las nuevas autoridades lo único que les importa es el populismo, el auténtico, tradicional y tedioso “yo-yo”, que no permite a los pueblos alcanzar la superación, porque se gobierna bajo caprichos y sumidos en una ignorancia lacerante para una sociedad ansiosa y urgida por la superación.
           
En Jacona, por lo tanto, se han perdido personajes por el simple y sencillo hecho de que no hay nadie que escriba de ellos, para que las nuevas generaciones conozcan que existieron, cuáles fueron sus fantasías y cómo fue el mundo que vivieron. Nadie habla de los nuevos barrios y los que fueron desaparecidos por el crecimiento urbano.
           
No existe tampoco el historiador, porque a las autoridades municipales desde hace por lo menos tres administraciones, no se les ha ocurrido invertir dándole empleo a alguien para que lea y transcriba o digitalice, los documentos que fueron abandonados en cajas donde han sido devorados por el padre tiempo.
           
Ya hubo una vez, un alcalde que mandó quemar toda la historia que se encontraba encajonada y guardada en el tapanco del palacio municipal, perdiéndose documentos de alta valía, como los acuerdos y desacuerdos de los Cabildos; homenajes y participaciones.
           
Creo que los Cabildos deberían proponer, exigir, y hasta obligar a la autoridad municipal, para que pague a personajes cultos para que den seguimiento a la historia de Jacona que, para los mañanas siguientes lo único que dirán a las nuevas generaciones, es que a diario amanecían descuartizados o baleados, tirados en las calles y caminos del municipio; solamente habrán de narrar los horrores de la guerra sin cuartel no declara entre el bien y el mal, entre el mal y el propio mal.

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