martes, 8 de noviembre de 2016

8253. ANIMALES.

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

¿Será tan poca cosa ser humano? ¿O será vergonzoso, ruin, bajo, vil? Solamente pregunto porque estoy seguro que habrá muchas y disímbolas opiniones.

Desde muy pequeño me han gustado los caballos, los he admirado y los sigo admirando. El Blanco, el Bayo, el Prieto, Alazán, Ruano, Flor de durazno y muchos más tonos que se dan según regiones y países. Por cierto, me entusiasmé con Plata, el caballo del Llanero Solitario y con Pinto, el de Toro, soñé volar en el mitológico Pegaso, admiro a Babieca del Cid Campeador, a Rocinante del Quijote, al As de Oros y todos los de don Antonio Aguilar y desde luego a mi caballo Bayo y El Chivo. Por mencionar unos pocos porque faltan los de Pancho Villa, el Siete Leguas, de Emiliano Zapata, que también se llamó As de Oros. El caso es que cuando empecé a oír de la reencarnación, mi anhelo era reencarnar en caballo.

Después, en los cuentos (Ahora comics) fui conociendo al Águila Negra, El Gavilán del desierto, La Pantera negra, Los cinco Halcones, El Zorro, y un sinfín de personajes de película y de novela con nombres de animales y paradójicamente fui conociendo animales con nombres de animales, por ejemplo, líneas arriba les comenté que yo tenía mi caballo El Chivo. Una potranca que se llamó La Avispa, El Palomo de Simón Bolívar, muchos más.

¿Y en los deportes? Como lo dice la frase: “Salvo raras excepciones” oímos que los equipos de cualquier rama deportiva tienen nombres de animales, por citar algunos que de momento recuerdo: Halcones marinos, Delfines, Zorros, Cardenales, Águilas, Osos, Leones, Panteras, todos ellos de la Liga de fut bol americano de los EUA.

En el fut bol mexicano, para no herir susceptibilidades empezaré por los Monarcas, Xolos, Tigres, Conejos del Cruz Azul, Gallos blancos, Pumas, Zorros. Tiburones, Jaguares, Potros y los dos más populares que no los menciono para ver si ustedes adivinan, ¿A cuáles me refiero?

Se puede notar la admiración que se tiene por cada uno de los representantes de la fauna, por sus cualidades, sus destrezas, habilidades, aunque también en muchos casos será, tal vez, porque los humanos llegamos a comportarnos como ellos desde su lado salvaje. Estadios vetados, peleas dentro y fuera de los mismos, entradas salvajes entre los contendientes que han llegado a retirar del deporte que es su modus vivendi, a jugadores en plenitud. Eso sí, después de una violenta entrada se ponen de pie levantando sus manos con una hipócrita señal de “Yo no fui”.

En el tema de las mascotas, la identificación con ellas es muy variada predominando los perros, caballos, cerdos, palomas, ratones, cotorros, águilas, canarios, muchas aves, cuyos, conejos y etc., etc., etc. El riesgo con las mascotas es la afinidad, la interdependencia que se crea tan estrecha, tanto que cuando llega la separación porque se van, se regalan, se venden o se mueren, siempre dejan una sensación de vacío.

En la industria y el comercio, también tenemos tendencia a usar nombres de animales, así podemos encontrar botas Rhino (Ahí debes una lana Filósofo), Guepardo, berrendo, Toro negro, Caribú, tenis y ropa deportiva Puma; encontramos comercios con nombres como: La Abeja, La Hormiga, El Delfín, El Cisne, etc.

Comentando con un amigo mercadologo, él dice ser licenciado en Mercadotecnia, el porqué de usar los nombres de los animales, me dicen que es porque quieren resaltar y transmitir por asociación, “la virtud” o cualidad primordial del animal citado en sus productos o servicios, entonces una empresa de mensajería debería llamarse “Paloma mensajera” para que podamos entender la velocidad y precisión en la entrega y de paso evocar “los servicios postales” de épocas pasadas.

Pero también hay animales, sin agredir, que tienen una connotación negativa, quién le pondría a un negocio de comida “La cucaracha” o “La chinche” o “El piojo”, ¡Imagínense! “La lombriz”.

En mi corta, pero provechosa vida, he podido observar en los animales su actuación por instinto, donde tienen que matar para sobrevivir, (la cadena alimenticia) debe encontrar una víctima para comer o se muere de hambre. Con los programas de documentales, tipo National Geographic o Animal Planet, nos damos cuenta que en el Reino Animal la premisa es básica.

Pero entre los humanos, que actuamos con el uso de la razón, creo que tendría que ser diferente, pero pienso y reflexiono en lo que dijo el filósofo inglés Thomas Hobbes: “El hombre es el lobo del hombre”. Aun cuando las bolsas del dinero van llenas las ambiciones van hienas, insaciables. Si un león está saciado no atacará a un cachorro de oveja ni teniéndolo a cuatro metros de su alcance, sin embargo, a un “inversionista” le sobran riquezas (Ex Gober´s Padrés y Duarte) y siguen con las “arcas vacías”, las públicas porque las propias derraman.

Tenemos aspectos muy humanitarios y solidarios en las desgracias, en las tragedias, pero también en muchas ocasiones nuestros aspectos sanguinarios, crueles, despreciables y lo monstruoso que podemos ser al dejar morir e incluso matar de hambre o con gases, bombas, proyectiles, con todo tipo de armas que se idearon para la defensa, pero que en “honor” a ella se cometen atroces crímenes, siendo las víctimas, además de los combatientes, la sociedad de todas las edades, que además de no poder huir, no los dejan.

Las fotos y escenas que nos muestran los medios de comunicación de los enfrentamientos en Iraq y Siria, son para llorar, niños muriéndose de hambre con sus cuerpos llenos de moscas. Salvajemente inhumanos. Los altos jerarcas de las naciones y los pueblos no mueren ni por accidente ¿Quién inventaría la frase “carne de cañón”?

Ni modo, me arrastró el tema de moda, las elecciones en el Norte y se me paran los pelos de punta, todos. Se escuchan comentarios de que, si gana la señora Clinton, es como si nos diera diabetes, pero que, si gana el pinche güero desabrido, es como si nos diera cáncer, es decir, La Ley de Herodes, o también, “si te alivias quedas loco”. La verdad no creo que les importemos mucho a ninguno de los dos, aquí lo importante, para ellos, es el instinto, no la razón, y sabemos que el instinto es reacción animal, también sabemos que el que gane, independientemente del daño que nos haga a los latinos, le hará daño al mundo entero, porque con unos países estará de acuerdo y con ellos se enfrentará con sus opositores.

Ultimadamente, sería mejor vivir como caballos que nomás comen cuando tienen hambre y no necesitan alka seltzer ni sal de uvas ni tienen problemas de obesidad.
¡Ya me empadroné y me voy a votar!

Saludos cariñosos y tiernamente selváticos para Toda mi Familia y Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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