miércoles, 9 de noviembre de 2016

8255. EL LEÓN NO ES COMO LO PINTAN.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

El león no es como lo pintan.
¡Uf!... ¡cerca la bala!, pero ya pasó lo peor. Podemos tranquilizarnos: el delicado equilibrio político del país no quedó en riesgo y nuestra economía no peligra. Finalmente se impuso el sentido común y no fue destituido Cuauhtémoc Blanco del cargo de alcalde de Cuernavaca. ¡Alabado sea el Altísimo! (un tribunal laboral había ordenado echar a la calle al ‘Cuau’ por no cumplir con un laudo a favor de cinco exempleados del ayuntamiento la metrópolis morelense).

Pero (¡ah, la vida!), no todo son alegrías: al mismo tiempo se entera uno que sale del aire el programa de Arath de la Torre, desconcierto y tristeza de chicos y grandes. Ni modo, pero si ni Brozo salió indemne del C-2, el letal virus de las Estrellas, ¿por qué él sí? (ya le tocará turno a otros anticlimáticos que están dejando el  ‘raiting’ de Televisa como Donald al partido Republicano).

Y como las malas nunca llegan solas, también ayer nos enteramos que la famosa ‘3de3’, resultado de los mejores esfuerzos de algunos políticos y organizaciones ciudadanas preocupadas por nuestro bienestar, no pasó la prueba Peje-Anaya, que en un dos por tres demostraron que con mejores reglas no se evitan las trampas en una mesa de tahúres ni con consejos cristianos se pone orden en el impúdico Sambódromo de la política nacional. Juan Pardinas, director general del ‎Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), declaró que ellos no son nadie para andar certificando la ‘3de3’ de ningún político porque “(…) nos remitimos a la palabra de quienes presentan las declaraciones (…)”; o sea: confiando en que van a decir la verdad, que para eso  “(…) firman su declaración de decir verdad (…)” Mmm, ya están grandes…

Hoy votará la Suprema Corte la impugnación a la Ley de Réplica que presentaron la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el PRD y Morena, para que pueda exigir su derecho de réplica cualquiera que se sienta agraviado por la publicación de información, aunque sea verdadera. Ya ayer siete ministros del total de once que componen nuestro máximo y supremo tribunal, mandaron a volar el proyecto del ministro Alberto Pérez Dayán, que les daba la razón a los quejosos quienes pretendían traer del rabo a los medios de comunicación aun cuando informaran cosas ciertas. Mucha indignación entre algunos altos directivos de la prensa nacional había causado la sola presentación de esta impugnación y dijeron sospechar que se trataba de un intento de implantar la censura en México… je je, qué poco sentido del humor.

Ya luego en mejor oportunidad, se verá qué se hace cuando efectivamente quedan hechos pedazos fama y prestigio de algunos, que no se reparan con réplicas tardías, porque debemos reconocer que al menos a veces, los medios de comunicación actúan como tribunales, sea o no por consigna. Eso no quita que sea buena noticia que en la Suprema Corte no hayan dado curso a una impugnación que tenía todo el mal aliento de la CNDH. Pero de que nos falta mucho en eso de la ética informativa, nos falta, nomás acuérdese de la señora que publicó las intimidades del primer matrimonio de la esposa de un Presidente; o el reportaje de aquél audaz-canalla que dio detalles sobre las características de los genitales de otro Presidente. Si le interesa el tema, se le recomienda busque en la red el estudio “El derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen”, de Cuauhtémoc M. De Dienheim Barriguete: bueno, breve y sustancioso. Lo privado es privado y si no es ilegal, si no influye o afecta el desempeño público de los funcionarios o políticos, nadie tiene derecho a publicarlo. Nos falta tanto.

Otra buena noticia de ayer fue que el presidente Peña dijo que no anda trompudo con Mancera, el chiquilín que se promueve para Presidente de la república, desde la alta cumbre que forman las ruinas de la capital del país que le toca gobernar. Hasta subió la Bolsa, ¡qué tranquilidad, verdad de Dios!

Ayer fue un día de esos llenos de noticias interesantes: la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados (‘La Jornada’, 18:52 hrs.), dijo que si bien “resulta loable” la iniciativa de Peña Nieto en cuanto a garantizar el matrimonio sin ninguna causa de discriminación, la figura del matrimonio civil no le corresponde a la federación y por lo tanto tampoco al Congreso de la Unión y consideró “improcedente la aprobación” de la iniciativa del Presidente para garantizar en la Constitución el matrimonio entre personas del mismo sexo, y señaló que si bien el Estado mexicano tiene la obligación de proteger los derechos humanos, “esta puede tener sus matices” … pues sí, hay ‘matices’. Luego se votará en el pleno este dictamen, pero si la suerte acompaña a Peña Nieto, la Cámara lo salva del berenjenal en que se metió gratis.

Lo más interesante de ayer, sin embargo de los trepidantes asuntos nacionales, fue lo de las elecciones en los Estados Unidos. Es lógica la atención que le dieron los medios de comunicación de todo el mundo y de México, considerando la importancia que tiene la principal potencia económica y militar del planeta, aunque el patán Trump poco podrá hacer de todo lo que dice, dado lo acotado que es el poder presidencial en los EUA.

Por supuesto el del teclado tiene los peores deseos para don Trump, que no se ha enterado que pierde ya sea que gane o pierda la elección, pues con su rudimentario cerebro y su retórica de bravucón de vestidor de gimnasio barriobajero, no va a poder mangonear a los inmensos intereses de su país. Ya lo verá.

Malo, malísimo fue Bush Jr., ése sí, pero porque era el títere de los intereses del aparato industrial y militar de su país, no como Trump, que está enfrentado con todos y ninguno confía en él.

Y si gana la doña Hillary… tampoco pasa nada: sigue la élite con las riendas del poder (y no se apure mucho por México: la doña tiene otras cosas en qué pensar antes que en cómo le cobra a don Peña sus imprudencias).

Envidia me da usted que ya sabe qué pasó. Nomás no se espante, el león no es como lo pintan.

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