viernes, 11 de noviembre de 2016

8263. CRIADAS DE HACENDADO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Criadas de hacendado.
A ver, con calma: según la ‘Pew Research Centers’, hay 55.2 millones de ‘hispanos’ en los EUA, de los que están registrados para votar 25.4 millones; de esos, más o menos, votaron sólo el 60%… y la mitad de ellos, 7 millones 600 mil, por Trump. No, pues así no se puede.

Queda claro: sin el apoyo del voto ‘hispano’, ahorita Trump estaría en su casa con una bolsa de hielo en la cabeza.

Ya hay cifras de cierre, pero en números redondos, don Trump obtuvo 59 millones 700 mil votos (que se traducen en 306 votos electorales); y doña Clinton, 59 millones 940 mil (232 votos electorales).

Sin el voto latino, Trump hubiera quedado casi un 13% debajo de la Hillary… y si esos 7 millones 600 mil ‘hispanos’ hubieran votado por ella, él estaría por ahí del 23% abajo (con dos bolsas de hielo, una en la cabeza y sentado en la otra).

¿Por qué votaron tantos ‘hispanos’ por el señor que los insulta?... porque no se dan por aludidos, ellos ya tienen la ciudadanía yanqui y se sienten yanquis (y tampoco les simpatizan mucho los trabajadores migrantes indocumentados que representan más competencia, abaratamiento de salarios y más problemas con la ley; los analistas demócratas y los encuestadores están asombrados por lo dividido que está el voto ‘hispano’).

Otro dato interesante es que el voto del elector blanco bajó en estos comicios para los dos candidatos… así que nada de que hubo una ‘avalancha’ de votantes blancos a favor del majadero copetón, que sacó casi dos millones de votos menos que el derrotado Mitt Romney en 2012.

Los estados con mayor población ‘hispana’ son California, Texas, Florida, Nueva York e Illinois. Doña Hillary perdió en Texas (38 votos electorales) por una diferencia de 824 mil votos, y Florida por 130 mil votos (29 votos electorales). Si nada más los ‘hispanos’ de esos dos estados hubieran salido a votar por doña Clinton, hubiera tenido 299 votos electorales (29 más de los necesarios para triunfar), y estaría en la Casa Blanca con Obama y Michelle, crudísimos los tres (Trump en su departamento de Nueva York con sus dos bolsas de hielo y la señorita Lewinsky tramitando su nacionalización en Australia).

Todo esto viene a cuento por las interpretaciones mañosas de lo que pasó en estas elecciones. Se señala al blanco-anglosajón-protestante (‘wasp’ por sus siglas en inglés), como responsable del resultado: no es así: votaron menos ‘wasp’ por Trump que en las elecciones pasadas por Romney. Se presenta como víctima al elector ‘hispano’ (que no es el trabajador indocumentado, sino el que ya tiene la ciudadanía estadounidense), y dicen que no fue suficiente su esfuerzo: tampoco, la mitad de ellos votaron por Trump.

Otro detallito: desde el miércoles hay protestas multitudinarias contra la elección de Trump en muchas de las principales ciudades de los EUA; arreciaron ayer jueves y frente a la Casa Blanca, a la hora en que Obama recibió al bárbaro electo, se arremolinó la gente: no lo quieren. Pero si observa usted las fotografías, la mayoría de los manifestantes no son latinos, son blancos y entre las organizaciones civiles que están movilizando a la gente, la mayoría tampoco son de ‘hispanos’ (sí hay, pero no van en bloque).

Puede entenderse que los activistas ‘hispanos’, eviten el enfrentamiento con la autoridad yanqui, por obvias razones, pero si por una vez se unieran y declararan una huelga general, paran de cabeza al país más poderoso del mundo al que de nada le sirve su arsenal nuclear, ni su flota armada, si la gente se queda en su casa a ver la tele unos cuantos días, hasta que don Trump saliera a decir que era bromita, que no va a ensañarse con ninguna minoría, que se va a volver políticamente daltónico… no vaya tan lejos: con que sólo en las empresas de don Trump se declararan en huelga sus trabajadores, lo doblan. Pero, no, somos como somos, nos quedamos pandos de gusto haciendo piñatas con la imagen del tipo ese, carcajeándonos con sus caricaturas y ya.

Para colmo, acá, nuestras autoridades, que a lo largo de decenios han tenido en el abandono a los mexicanos que residen allá, salen a decirnos que van a defender de tiempo completo a los tenochcas, estén donde estén (‘en cuerpo y alma’, afirmó el Presidente)… pues casi casi que qué bueno que ganó Trump, porque Obama expulsó a millón y medio y nuestro gobierno, silbando bajito y viendo para otro lado, se quedó con la boca cerrada. Al menos con este esperpéntico tipo en la Casa Blanca, ya les es imposible hacer como que todo está bien (y con la señora Clinton no iban a ser muy diferentes las cosas, tampoco se crea usted el cuento ese de que le importamos mucho).

Como va a estar muy difícil convencer al Pejehová de que acepte el cargo de embajador de México en Washington (lo que nos agradecería todo el planeta, porque don Trump iba a acabar con camisa de fuerza o infarto de hígado), entonces podríamos, en el terreno práctico buscar otra opciones.

Por ejemplo, nomás para que Trump se fuera enterando de la temperatura del bote de los tamales, que nuestro gobierno declarara que nos urge que construya su muro y que le pagamos la mitad… siempre y cuando detenga el flujo de dinero, armas y municiones que de su país recibe acá la delincuencia organizada.

Y el mero día que asuma el cargo, anunciar la cancelación de la Iniciativa Mérida y que tendrían que salir de inmediato del territorio mexicano todos los empleados del gobierno yanqui que ahora andan por nuestra casa como suya (los del Consejo Nacional de Seguridad, la CIA, el FBI, la agencia antidrogas DEA y el ICE), y devolverles todo el equipo de seguridad (viejo), que nos dieron y aceptamos por falta de dignidad (junto con la miseria de 1.6 mil millones de dólares de financiamiento-limosna, que no nos hace  ninguna falta, digo, que el presupuesto nacional es de poco más de 235 mil millones de millones de dólares).

De veras: no nos respetan porque no nos damos a respetar, porque nuestros gobernantes a veces parece que tienen alma de sirvientes, de criadas de hacendado.

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