lunes, 14 de noviembre de 2016

8270. ¡TODOS SOMOS MIGRANTES!

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

¡Todos Somos Migrantes!

El nacimiento de un mundo se aplazó por un momento, un breve lapso del tiempo, del Universo un segundo, sin embargo parecía que todo se iba acabar, por la distancia mortal que separó nuestras vidas.

Realizaron la labor de desunir nuestras manos y a pesar de ser hermanos nos miramos con temor, cuando pasaron los años, se acumularon rencores, se olvidaron los amores, parecíamos extraños. (Canción para la unidad latinoamericana)
Pablo Milanés (1943- ).
Cantautor cubano.


Todos somos migrantes. Vamos y venimos, viajamos y regresamos. Las religiones expresan con diversos lenguajes esta característica tan humana, todos somos nómadas, no sólo en el marco de los 76 años que es la expectativa de vida para los mexicanos, sino en el contexto de la existencia desde un enfoque trascendente.  La brevedad de la vida humana o su inacabable longevidad (el que diga que la vida es breve es un pendejo, dice Isela Vega) es sólo una perspectiva limitada.

Para las religiones más antiguas la reencarnación es un ciclo de innumerables vidas en las que el ser enfrenta diversas pruebas, más que un círculo, en oriente las religiones creen que la existencia es una espiral, una constante evolución. Algunos afirman que el cristianismo primitivo mantenía la creencia en la reencarnación, como sea, el catolicismo mantiene la creencia de la vida más allá de la muerte como un proceso evolutivo del ser, que para llegar a Dios debe purificarse, evolucionar espiritualmente.

La permanencia es una obsesión humana, los seres humanos, son conscientes de la insoportable levedad del ser, como decía Milan Kundera, (hoy estoy aquí, mañana quién sabe) así que las religiones se han interpretado como expresión de esta necesidad de trascendencia.

“!Todos somos migrantes!”, gritan miles de ciudadanos en Estados Unidos desde que se decretó el triunfo de Trump, desde entonces no han parado de protestar, con movilizaciones en diversas ciudades. “El amor vence al odio”, “Las vidas negras importan”,” Las protestas son patrióticas”, “La diversidad es nuestra gran fortaleza”, “Al carajo Trump”, “Ningún ser humano es ilegal”, y “!Todos somos migrantes”!, son algunas de las frases escritas en las pancartas y expresadas verbalmente una y otra vez por los manifestantes.

Tienen razón los manifestantes, el odio sólo se puede enfrentar con el amor, la exclusión con las manos abiertas, y los muros con casas, con casas sin puerta, como diría mi querido poeta, sacerdote, maestro y amigo Luis Gustavo Franco, pero además de un espíritu abierto y amoroso, se requiere una revolución pacífica, un cambio profundo en la política, una verdadera democracia,  una economía diseñada para superar las profundas desigualdades que dividen a los pueblos interna y externamente y que han llevado a la humanidad al fascismo y a la guerra, se requiere transformar el estilo de vida consumista a una filosofía de vida en donde lo más importante sea compartir, todo esto implica un cambio de conciencia, un cambio desde el corazón.

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