miércoles, 16 de noviembre de 2016

8280. UN MAL MANEJO DE EPN CON TRUMP PODRÍA EMPUJAR A AMLO HACIA LA PRESIDENCIA, DICE THE ECONOMIST.

Enviado por SinEmbargo.
Desde la Cd., de México. Para
Tenepal de CACCINI

Por Redacción / SinEmbargo.
Noviembre 10, 2016 - 6:00 p.m.


Donald Trump, dice la prestigiosa revista británica, enfrenta también “un difícil acto de equilibrismo entre mimar a su base antimexicana y llevarse bien con el vecino más importante de Estados Unidos”. E indica que el Presidente electo de ese país tiene “buenas razones” para evitar una ruptura total con México pues gracias, por ejemplo, a la Iniciativa Mérida, los oficiales del país del norte tienen un acceso extraordinario a los centros de inteligencia y seguridad de su vecino al sur e incluso pueden operar en México con “notable libertad y poca publicidad”.

Si se les provoca o se les humilla a los mexicanos, podrían deportar a los guerreros estadounidenses que están luchando contra las drogas”, alerta el medio.

Ciudad de México, 10 de octubre (SinEmbargo).- Enrique Peña Nieto, un Presidente “débil e impopular”, pasará dos problemáticos últimos años de su administración manejando la relación de México con la administración de Donald Trump, y si ésta va mal, “el sentimiento anti-Trump y los daños a la economía podrían determinar” quién lo sucederá en 2018, e incluso abrir una posibilidad para Andrés Manuel López Obrador, plantea The Economist.

La prestigiosa revista británica titula hoy un adelanto de un reportaje que aparecerá en su edición impresa: The wall that appalls (El muro que espanta)”. En el texto, plantea la idea de que el país debe hacer frente de alguna manera a su nuevo vecino, y recuerda que desde el momento en que el ahora Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su candidatura -en junio de 2015- “la posibilidad de su victoria ha sido una pesadilla mexicana”.

“Dejó claro desde el principio que estaba corriendo contra México tanto como en contra de sus enemigos políticos. Llamó violadores a los mexicanos y amenazó con deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados (la mitad de ellos mexicanos) y hacer pedazos el Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN). Él prometió repetidamente hacer que México pague por un muro que él va a construir, tal vez gravando las remesas que los migrantes mexicanos envían a casa”, enumera el medio.

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En este contexto, destaca la revista, Peña Nieto pasará “lo que ya había prometido ser sus problemáticos dos últimos años en la oficina manejando la relación de México con la administración de Trump”.

“Peña Nieto fue ampliamente maltratado cuando invitó a Trump al Palacio de Gobierno durante la campaña electoral. Ahora no puede permitirse presentarse sumiso ante el Presidente electo, pero tampoco puede alienarlo”, dice el medio.

Por su parte, considera The Economist, “Trump también enfrenta un difícil acto de equilibrismo entre mimar a su base antimexicana y llevarse bien con el vecino más importante de Estados Unidos”. Y considera que aunque su elección ha puesto fin a un período de creciente rispidez entre ambos países, podría no abrir una era de abierta hostilidad. “El cielo no se caerá”, dice a la revista David Shirk profesor de la Universidad de San Diego, “pero estará más abajo”.

“Si las relaciones con Estados Unidos van mal, el sentimiento anti-Trump y los daños a la economía podrían determinar quién sucederá a Peña Nieto en 2018. Las encuestas han sugerido que el Partido de Acción Nacional, un partido de oposición de centro-derecha, tenía la mejor oportunidad de nombrar un candidato exitoso. Pero el chovinismo de Trump podría provocar una reacción nacionalista entre los votantes mexicanos. Si es así, el probable beneficiario es Andrés Manuel López Obrador, subcampeón de las dos últimas elecciones presidenciales. Su ideología es de extrema izquierda, pero su inclinación por las respuestas simplistas a problemas complicados, le hacen sonar mucho como Trump”, plantea The Economist.

Por otra parte, el medio destaca que cuando “la inesperada pesadilla” aconteció el 8 de noviembre, el ánimo en las calles de la Ciudad de México fue tenue, en lugar de ser enfurecido. Da cuenta de los titulares con los que amanecieron algunos diarios como Reforma, que lucía: ¡A temblar!, frase que se replicó también en Excélsior. Mientras, algunos se refugiaron en el humor negro y bromearon con la construcción del muro, y otros sonaron heridos con sus vecinos del norte por haber elegido a Trump.

“Para el débil e impopular Presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien tiene dos años en la oficina antes de que deba ceder el cargo, la victoria del señor Trump es un trauma y, posiblemente, una oportunidad”, plantea la revista.

El texto explica que debido a que el bienestar de México depende en gran parte de sus relaciones con su vecino del norte -“con quien está profundamente integrado por sus lazos familiares y a través del TLACAN”-, le corresponde ahora a Peña Nieto “defender enérgicamente” los interés del país sin provocar una ruptura con Estados Unidos. El medio recuerda que incluso ayer el Presidente mexicano ya hizo contacto con Trump y ambos acordaron una reunión para delinear una nueva agenda de trabajo.

“Si eso será posible no está claro. No se sabe aún cuanto de la retórica antimexicana de Trump fue fanfarronería de campaña y cuánto expresó de sus intenciones reales”, dice The Economist. Alerta también que los dos meses previos a su toma de posesión, cada discurso del magnate y el nombramiento de la nueva administración “serán examinados de manera excesiva al sur de la frontera”.

Presidente mexicano ya hizo contacto con Trump y ambos acordaron una reunión para delinear una nueva agenda de trabajo.
Foto: Cuartoscuro

La publicación británica recuerda que previo a las elecciones el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, anunció que el Gobierno de México tenía preparado planes de contingencia ante una victoria de Trump. Y dice que hasta ahora no han sido necesarios -pues aunque el peso se desplomó tras el anuncio de la victoria ha tenido una mejora-. Pero, alerta, “el peligro no ha pasado todavía”, y está lejos de hacerlo.

En este sentido, The Economist recuerda que la debilidad del peso, un aumento de tasas y la inflación, amenazan con afectar el gasto de los consumidores -factor que contribuye al modesto crecimiento de México. Además, está latente la incertidumbre sobre el futuro del TLCAN, pues Trump lo llamó “el peor acuerdo comercial de la historia” y prometió renegociarlo o derogarlo.

Sin embargo, continúa el texto, puede que esto no suceda, pues Estados Unidos no se ha retirado de un acuerdo comercial en 150 años. Y dice además que las empresas estadounidenses ejercerán presión en contra del retiro del TLCAN, argumentando que seis millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con México.

Pero hasta que Trump aclare sus intenciones, advierte Andrew Stanners de Aberdeen Asset Management en Londres a la revista, “los inversionistas serán cautelosos. Es probable que eso deprima la inversión extranjera, que alcanzó el 2.6 por ciento del PIB en 2015. Los inversionistas mexicanos también serán cautelosos. Una pausa en las inversiones, unida a una mayor inflación y más altas tasas de interés podrían causar una recesión.

The Economist concluye que “el nuevo Presidente estadounidense tiene buenas razones para evitar una ruptura total con México. La cooperación del Gobierno mexicano es vital en la lucha contra las organizaciones narcotraficantes y en el control de la migración, dos prioridades en la agenda anti-migratoria y de reforzamiento de la seguridad que Trump promovió en campaña. Gracias a la Iniciativa Mérida, los oficiales de enlace estadounidenses del Buró Federal de Investigaciones (FBI), de la Agencia Central Antidrogas (DEA) y otras ramas del gobierno, disfrutan de un acceso extraordinario a los centros de inteligencia y seguridad mexicanos y operan con notable libertad y poca publicidad en México. Si se les provoca o se les humilla a los mexicanos, podrían deportar a los guerreros estadounidenses que están luchando contra las drogas”.

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