domingo, 20 de noviembre de 2016

8291. POLÍTICOS Y POLÍTICAS TÓXICAS.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por. Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

DÍMELO MUY QUEDO

Dime que diré,
cuando pregunten por ti como cosa cotidiana,
en cualquier momento, en cualquier mañana,
ante tal circunstancia, dime que diré.
Podré inventar cualquier cosa,
decir, por ejemplo, una mentira hermosa,
igual  puedo decir la verdad a secas,
así nada más, sin tantas vueltas, les diré.
¿Y a mí..., qué me diré...?
cuando el infame recuerdo ante el espejo,
me tire a la cara el... ¡tu estas lejos...!
y no sepa siquiera responder.
No se, no entiendo que diré...
mis manos seguirán abiertas...
mis brazos, eternamente esperando.

eliseo.

Con una actitud perfectamente identificada como aldeana, por lo naca entre otras cosas, el gobierno mexicano se encuentra tendiendo cortinas de humo ante su incapacidad para resolver los problemas de descrédito en que se ve inmerso con tantos escándalos de sus más connotados representantes, empezando por el señor Peña Nieto.

Claro, como lo dijo su muy agraciada y educada hija Pualina... que sabemos los proles...; es decir que ellos se manejan en otra esfera; pertenecen a una burbuja fuera de toda posibilidad de ser criticados por sus actos.

Ya ve usted, amable lector, ante cada problema que surge, siempre se busca culpar al otro, al de fuera. Por eso hoy es Trump el causante de todos nuestros males, cuando en realidad no es más que un comediante de realitis que puede vender a su madre con tal de ganar más dinero; y que se pavonea presumiendo que gracias a eso puede agarrarle las nalgas a tantas chicas latinas con sueños de triunfo en los medios de entretenimiento.

Claro, para distraer a la sociedad de lo verdaderamente importante, siempre es bueno un poco de más circo, es decir a falta de pan... más realistas. El problema es que ya es complicado tapar la realidad nacional, el señor Trump se encargó de desnudar el verdadero impacto del TLC; de hecho ha dejado en evidencia que las promesas de éxito con la apertura comercial solamente llegaron a las grandes empresas, algo que le platiqué a quienes me leyeron hace 15 años..., está en las memorias de los medios en que se ha publicado esta columna. Desde entonces expliqué el inminente fracaso de las relaciones desiguales en que se había firmado el tratado comercial con Canadá Y los Estados Unidos. Hoy la realidad es muy ácida...¡se nos presenta con el peor Heraldo posible... un nefasto político blanco racista, evasor de impuestos, agresor de mujeres cuando son pobres y ambiciosas (ese nunca debe ser pretexto para abusar de ellas); y un mentiroso sistemático que se ha convertido en la voz de los que no quieren la apertura comercial por la simple razón de que los ha mandado a la calle..., al desempleo.

Por desgracia tanto los gobiernos estatales en buena cantidad, y la federación se encuentran metidos en una espiral de desprestigio, y ante el temor de ser evidenciados en sus trapacerías, prefieren gritar que hay que cubrirse como sea, por que el amigo de Peña Nieto, el señor Trump ha amenazado con expulsar a los ilegales mexicanos que se encuentran por allá, en lo Estados Unidos. Ojo, se habla de ilegales, por tanto no tenemos un solo argumento a favor para que no lo haga; es imposible que podamos defender esta idea de que no se les debe sacar de la Unión americana...son ilegales. Ni modo que nos engañemos a nosotros mismos; ¿acaso no tenemos un conocido, un amigo o pariente en el norte...?

El gobierno mexicano es muy tóxico, sigue manejando la vieja tesis de que si culpa a los demás de sus errores, la opinión pública  seguirá siendo rehén de la ignorancia y de comunicadores manejados desde un telepronter y ahora con una tableta, para que repitan como loritos lo que se les ha diseñado para mantener perfectamente domesticada a esta, a la opinión social o pública.

La auditoría superior de la federación sigue presentando los datos de la corrupción tanto en el gobierno federal, como en el estatal y municipal se ven inmersos en reiterados actos de corrupción, ni qué decir de los grandes empresarios, verdaderos evasores fiscales; y como cada vez es menos fácil tapar esta denuncia, pues se opta por gritar, como en el teatro clásico español... ¡al ladrón..., al ladrón...! De esta forma se intenta gritarle a la sociedad que lo verdaderamente importante es ver el detrimente espectáculo decadente del tipejo que habrá de ocupar la presidencia de los Estados Unidos, si antes, en diciembre no se dictamina algo diferente en el colegio electoral, que puede detener su elección y llegada al poder el 20 de enero próximo.

Obvio, no esperemos que Peña Nieto acepte aplicar la ley entre sus iguales: los políticos que como él, han llegado al poder de manera turbia; convencidos como están... siguen pensando que perro no come perro. Es decir, que entre corruptos como entre los gitanos, no se lee la suerte... no sea la de malas que les diga lo que no quieren escuchar, como Julio Cesar  en voz del esclavo... que son mortales.

No nos engañemos, el problema de nuestra economía y sociedad es de tipo estructural, desde hace años que hemos desgraciado a nuestra economía por medio de la corrupción y la impunidad; no es Trump el causante de nuestros males; eso si, será quien los aproveche, ese tipo de castas racistas son en si mismas un cáncer mundial, son como hongos... ¡nada más cae una lluvia y brotan por todas partes!

Increíble, pero Peña Nieto, los gobernadores corruptos y muchos empresarios pueden sentirse satisfechos de que este personaje llegue la poder... será un bue distractor para sus trapacerías...; estamos en una repetición de los tiempos del franquismo español que arengó en la universidad de Salamanca... ¡muera la inteligencia..., viva la fuerza bruta! claro, ya le he comentado cual fue la respuesta de su ilustre rector Miguel de Unamuno... ¡vencerán..., pero no convencerán..., viva la inteligencia..., muera la fuerza bruta!

Bendita y maldita humanidad que es capaz de generar semejantes extremos humanos.


Le abrazo con cariño.

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