martes, 22 de noviembre de 2016

8303. ¡CARIDAD!

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista. 
Desde Zamora, Michoacán. 
México. Para 
Tenepal de CACCINI

Caridad Bravo Adams, escritora que según su biografía nació en Villahermosa, Tabasco. Hija de actores cubanos y que los títulos de sus obras, por cierto, muy notables, no se ven caritativos: “La mentira”, “Bodas de odio”, “Corazón salvaje”, “Pecado mortal” y más. Bueno, es la única caridad, que yo sepa, ha existido. ¡Que yo sepa! Ahora les diré la definición de caridad: “Sentimiento o actitud que impulsa a interesarse por las demás personas y a querer ayudarlos, especialmente a los más necesitados”. Eso dice el diccionario.

¡Ah! Se me olvidaba, la Patrona de Cuba, es o era, La Virgen de la Caridad del Cobre. Les contaré que hicimos un viaje a la Bella Cubita, y mi tía Lupe, Sor Monjita, me dijo “Y si vas al Cobre, quiero que me traigas, una virgencita de la Caridad” no me lo dijo cantando, pero si me encargo una medallita o una imagen de esta morena virgen. Hicimos el viaje nocturno y por incidentes con unos pasajeros que iban “medio tomados” el registro de entrada en Migración se demoró y llegamos al hotel cerca de la media noche.

En cuanto nos registramos en el Habana libre, rumbo a la habitación, le encargué al “Botones” un dicharachero negro cubano, que me consiguiera el encargo, creyendo que él podría ayudarme, conociendo las restricciones que tenían en la Isla las religiones para expresarse, sin embargo, su respuesta fue: ¡Oye chiquitico, ven acá, aquí en Cuba de la talla tres pá arriba no queda ni una”!

Continuando con la caridad, “es la historia de siempre, de un amor que se fue”. Se habla, se predica, se presume y hasta se adornan con la palabrita algunas “almas caritativas” que aparentan generosidad y con cara de beatitud simulan practicar la consigna: “Darle de comer al hambriento y de beber al sediento” o al revés, digo, las frases nada más, porque al revés dicen que da sida.

Recuerdo que hace muchos años fue invitado el Señor Obispo Don José Esaúl Robles a una reunión de acomodados comerciantes, (Acomodados en las sillas delanteras) aprovechando el escenario, uno de ellos, ponía sus ojos en blanco al contarle al Señor Obispo de toda la generosidad de que eran capaces él y su esposa regalando a los pobres “toda la ropa que ya no les servía”, también el Obispo puso los ojos en blanco ante tanta magnificencia. “No hacen ricos quedándose pobres”.

Aprovecho para contarles una anécdota que quizá ya les narré, pero que Alzheimer me autoriza a hacerlo nuevamente: en cierta ocasión me encuentro con don José Esaúl y al saludarlo le pregunto - ¿Cómo está? Y me contesta que bien, le digo – es cierto, se ve muy bien – y me dice: Cuando uno está joven le dicen, que bien estás y ya de viejo te dicen, que bien te ves.

Entre tantas cosas que se dicen de la caridad: La manera de dar, vale más de lo que se da; Lo que haga tu mano derecha que no lo sepa la izquierda; vale más dar que recibir. (Sobre todo en el box, decía mi papá).

Pero, pero, pero cambiando radicalmente de escenario, el dar también cambia de sentido y lo manifiesta don Jorge Ochoa con esta frase que mandó: “Nadie da más de lo que quiere o espera recibir” o como nos decía Paul, nuestro maestro de economía, citando a los capitalistas: “el panadero no te da su mejor pan para que simplemente tu tengas una gran cena, sino para tenerla él”.

Esto es pues, el mundo mágico de los negocios, de las inversiones donde la caridad no tiene cabida y cada paso está calculado en su costo y proyectado en su recuperación. El inversionista arriesga su capital considerando absolutamente todos los costos, pero cada uno de ellos debe ser recuperado con las mejores ganancias posibles para sí y para nuevas inversiones.

El empleado, el trabajador, “el asociado” como dicen en las tiendas departamentales, también busca el mejor ingreso a cambio de su trabajo, aunque muchas veces tiene que soportar bajezas cuando no encuentra algo mejor; el taxista trata con todos los olores, palabrotas, palabritas y caracteres, muchas veces es el cliente el que aguanta a los dueños de las calles, por ejemplo.

Empleados de cualquier ramo llegan a ser socorridos con jefes intransigentes y exigentes, o el patrón calcula un porcentaje para estar preparado para el famoso “robo hormiga” y para las venganzas de los empleados cuando se les llama la atención y se desquitan con los bienes de la empresa, un portazo, un rayón al carro, un “lo que sea pero que duela”.

Con esto se cobijan los sindicatos y se aprovechan sacando la mejor parte, desde luego, para el líder, no para el trabajador. Parece complicado, lo es.

Hasta aquí dos caras de la misma moneda, no totalmente expuestas porque ambas tienen mucha profundidad. Por ejemplo, el primer Dar, es decir, la Caridad, tiene “un mar de tinta” con el solo hecho de ser una de las tres Virtudes Teologales: Fe, Esperanza y Caridad. “La caridad, derramada en el corazón por el Espíritu Santo, es la fuente del diálogo con Dios”, tan solo con esta frase, los conocedores del tema tienen mucho que decirnos.

Existen muchas fundaciones y personas dedicadas al apoyo a los más necesitados, eso lo sabemos y sabemos quiénes son, solamente que también existen muchas instituciones, fundaciones y personas igualmente entregadas al apoyo al prójimo, pero no los conocemos, sus apoyos los hacen llegar por medios donde ellos no son relacionados. La verdadera caridad.

Mientras por la otra cara, la supuestamente mezquina se pueden encontrar expresiones como esta: “La caridad nace del orgullo, no del altruismo. El que practica la caridad se sentiría muy ofendido si no disfrutara del halago de los demás. Quiere que lo aplaudan por su generosidad, pues de no ser así haría sus donaciones en forma anónima”.

“…cuando alguien sabe que le van a dar limosna, no trabaja; entonces, cuando dejan de darle dinero…se convierte en pordiosero o ladrón”.

 En esta misma cara encontramos la explicación a la frase “Nadie da más…” sabemos que nos ofrecen el Buen Fin, muchos lo saben y lo aprovechan, pero en el abuso viene el problema, se oye el toc, toc en la puerta, grita la señora, “¿Quién es?” le contestan “Santa”, A caray, dice la señora, ¿Santa en noviembre?, Santander señora y vengo a cobrarle lo del Buen Fin del año pasado. Así me lo contaron y así se los cuento.

Respecto al tema, me dice el Filósofo de Purepiru que si además de instituciones caritativas, hubiera más centros de instrucción y capacitación para la sociedad en general, se abatiría de forma certera la pobreza, no solo el hambre por un momento, o lo que es lo mismo “no des el pescado, mejor enseña a pescar”, esto ¿Quién lo dijo? No sé, todos los días lo dice mucha gente.

Finalmente, “una limosna por el amor de Dios” es lo que más comúnmente oímos, pero a ver qué le parece esto:

“Dame por caridad la caricia final, que deja un beso.
Tu puedes libertar este deseo de amar, que llevo preso…
Yo también te daré la verdad de un amor, que no te han dado
Y si Dios me castiga, y ya no puedo verte…
Dame por caridad con un beso de amor, La Muerte.”
No sé quién es el autor, pero la canta el Dueto Miseria.
Creo que por hoy aquí le paramos.

Saludos cariñosos y afectuosos a Toda mi Familia y a Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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