miércoles, 23 de noviembre de 2016

8307. DE ABAJO PARA ARRIBA.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

De abajo para arriba.
Seguro recuerda usted el caso de tía Cris (que se llamaba Crisógona y se llevó el secreto a la tumba), aquella que ponía papelitos con chinchetas en las paredes de toda su casa (tiempos previos al ‘Durex’, al ‘Masking Tape’ y al novísimo ‘Post It’), en los que anotaba órdenes y recordatorios a sus siete indomables hijos (tres mujeres y cuatro hombres), desde ‘colgar la ropa’, ‘cerrar la puerta al entrar y al salir’, pasando por ‘dejar hechas las camas’, ‘lavar los trastes que usen’, hasta ‘jalar la cadena’ (antes los excusados tenían cadena y el depósito de agua era una caja de madera dos metros arriba); también, seguro se acuerda que nadie le hacía caso. En cambio, tía Emilia traía marchando a sus doce hijos (todos varones), porque ella no daba órdenes (decía que todo mundo sabía qué estaba bien y qué estaba mal), pero con la tranca de la puerta hacía milagros.

Anunció ayer la prensa nacional (‘La Jornada’, página 4), que la PGR está lista “ante la inminente designación del titular de la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción (FECC)” por el Senado. O sea: redoble de tambores, se suplica al respetable guardar silencio, la vida del actor peligra… ¡con ustedes, directamente desde el Senado, el Fiscal Especializado en combatir la corrupción! (aplauso y vivas… ¡se ve, se siente!, ¡el Fiscal está presente!).

Precisa la PGR en su comunicado que “una vez que sea designado el Fiscal por los senadores, la FECC estará en condiciones de conocer, investigar y perseguir delitos cometidos por funcionarios públicos por hechos de corrupción”; y garantizó (de dar garantía, de asegurar, de ora-sí-no-se-preocupen), que pese al recorte presupuestal, “se ha hecho un gran esfuerzo para garantizarle los recursos económicos necesarios, con el fin de que cumpla eficazmente con su mandato”. ¡Aleluya!

Este trepidante anuncio forma parte del mágico Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) que nos asegura a todos los integrantes del peladaje nacional, tenochcas de a pie que a lo mejor ni merecemos tanto desvelo de nuestras altas autoridades, que para de hoy en adelante la corrupción ya no les interesa y desaparecerá por la lejana montaña la gente esa, modelo Javier Duarte, que por algo lleva en el pecho una herida y va deseando la muerte.

Lo que espera el gobierno federal es que nos traguemos otra piedra de molino sin hacer gestos. Plantear siquiera que un nuevo lote de leyes va, ahora sí, a ser el comienzo del fin de la corrupción en México es, por decirlo suavecito, una ingenuidad (aunque realmente es otra cosa que rima con marejada); y eso, si no es realmente lo que los militares llaman ‘maniobra de distracción’.

No nos han faltado nunca leyes contra los malos manejos del erario en todas sus variantes.

Antes de la conquista, los zapotecos, en la plaza pública, ante toda la comunidad, tatuaban ambas mejillas al funcionario tentón y los aztecas nomás los mataban, a escoger, según el humor del que estuviera el juez -cihuacóatl o ‘justicia mayor’-, entre hoguera, horca, pedradas, azotes -y matar a alguien a cintarazos debe ser tardadito-, degollamiento, desgarramiento del cuerpo, o a palos; y si la cosa había estado de plano muy fea, se seguían de frente y castigaban a los parientes hasta el cuarto grado (y cuando hasta los primos van a pagar el pato, toda la familia anda muy atenta a que el pariente influyente no haga travesuras).

Tenochtitlán cayó en 1521, pero la conquista del territorio que conformó los primeros límites de la Nueva España fue hasta 1525 y desde un año antes, en 1524, ya teníamos el Tribunal Mayor de Hacienda, que tenía a su cargo cuidarle las manos a Hernán Cortés y compañía. Tribunal que desde 1824, pasó a llamarse Contaduría Mayor de Hacienda, la mismita que cambió de nombre en el 2000, a Auditoría Superior de la Federación (ASF), esa que hoy tiene presentadas ante la PGR 656 denuncias penales por actos de corrupción, cometidos entre 1998 y 2015, de las cuales sólo 19 han terminado en consignaciones (el 3%), mientras el 97% están acumulando polvo en los archivos; esa misma ASF que ayer nos hizo saber que del total de denuncias que ha hecho, 270 corresponden a 25 gobiernos estatales por ‘diversas anomalías’.

Pero todo eso se acabó, sí, damas y caballeros: prontito tendremos una fiscalía que nada más se va a dedicar a combatir la corrupción. De veras: ni la burla perdonan. Hasta ahora, en la PGR hay una Unidad Especializada en Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos y Contra la Administración de Justicia que no logró investigar ni sancionar nada, pero, como ahora se va a llamar Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción, ya verán el corredero de alimañas, ya verán qué derechitos van a andar todos los pecadores y remisos. ¡Alabado sea el Señor!

Cualquiera que haya trabajado en el gobierno y no tenga engrudo en las neuronas, sabe que las leyes que norman el cuidado de los dineros, prevén todas las diferentes posibilidades de trampas y raterías, bien clarito, con procedimientos y sanciones que dejan poco margen a interpretaciones. Lo que es más: apuesta el del teclado que aún sin leyes de fiscalización, solo con el Código Penal, basta y sobra para traer a mecate corto a cualquier servidor público.

Si algo caracteriza a nuestro país (asómbrese), es la calidad profesional de sus fiscalizadores superiores, reconocidos por los auditores de los EUA y de Alemania, por ejemplo. Nuestro problema no es eso, sino el amplio manto de impunidad con que el gobierno cubre las vergüenzas de sus compañeros en el Poder, con una salvedad: si usted es un empleado de nivel medio o carece de padrinos, entonces le toca pasar al lado de ese 3% que recibe todo el peso de la ley.

No estorba que se afinen los instrumentos legales, pero es un engaño decir que eso solo basta para que se combata la corrupción. No hay Fiscal que valga, ni ley que sirva para nada, si desde arriba no se pone orden. Igual que las escaleras, que nadie barre de abajo para arriba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: