miércoles, 23 de noviembre de 2016

8308. VIVE ZAMORA.

Por Isabel M. Glez.
Articulista y escritora.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

PARTE 1.

Antes que nada quiero agradecer profundamente al Sr. Jesús Álvarez del Toro, ya que sin su excelente narración y recorrido, todo este viaje por el tiempo, no sería posible. Siempre quedará en mi memoria cada nuevo dato aprendido.

La historia y cultura que se encuentra en cada una de las calles de Zamora Michoacán, te sumerge en un viaje a través del tiempo, de donde no quisieras salir jamás. A la edad de seis años, salí de mi ciudad natal para vivir en un paraíso a la vista de la sociedad “Vallarta”, sin embargo, no formo parte de la mayoría y vivo extrañando y admirando cada historia conocida de mi tierra de origen.

Después de tanto tiempo, el deseo de conocer el museo de la ciudad, se apoderó de mí, haciéndome ir a explorar cada pieza expuesta, pero el recorrido, me hizo enamorarme una vez más de mi ciudad de origen. Un comienzo que te guía por siglos pasados, donde lo conocido aun no existía, y sus deidades eran muy distintas a las que hoy conocemos, dieron origen a nuestra raza y a nuestras costumbres.

Con cada paso encontrar un trozo de historia contándote los hábitos que regían la vida diaria de nuestros antepasados, y junto con ello descubrir el motivo por el cual se origina el nombre de “Michoacán”, te ayuda a imaginar cómo somos afortunados al tener una riqueza natural enorme que cualquier país desearía tener, pero nada dura para siempre, y fue así como la época de hombres pescadores vio su fin, para dar inicio a la conquista española y las nuevas costumbres llegaron para adueñarse de las culturas y darnos religión, enseñanzas y una educación que por ser nueva se creyó ser superior, cuando la realidad era diferente, dado que nuestros ancestros eran poseedores de una inteligencia que hizo posible la construcción de las Yacatas por poner un ejemplo.

Al llegar la independencia, las armas con empuñaduras de plata o mosquetes con líneas que indicaban las muertes provocadas, fueron el inicio de nuestra liberación, aunque aún hoy en día creamos que ser malinchistas es un honor. El escuchar cada historia y mirar parte de lo que se vivió en aquellos ayeres, te hace volar y vivir en tu propia piel los detalles que tal vez no conocías.

Y como ser mexicano, sin conocer la revolución, que nos dejó un sinfín de memorias o de hijos en algunos casos de jóvenes zamoranas, que no podían ser ocultadas en los tapancos o baños de sus hogares, aunque difícil época para algunos, hoy es parte de nuestro México, que no puede dejar olvidada a una Adelita o Marieta, que eran parte del regimiento que cruzaba el suelo de nuestro país.

Ya cuando creían que todo había pasado, llegó “La cristiada”, que causó un gran revuelo entre la población, dejando también una muestra de esa lucha entre el gobierno y la fe, en nuestra querida inconclusa, que demuestra muertes a sangre fría  por una fusilación, o sus pisos que vieron caer a los devotos al ser expulsados por el olor de chiles tostados, esto te cuenta como a pesar de hoy tener distintos pensamientos, existe el libre albedrío.

Esta es la historia de un comienzo y final, un antes y después en lo que conocemos, y un llamado para enamorarnos de nuestras raíces, empaparnos de su historia. Con solo un recorrido por su museo puedes comenzar a encontrar una atracción por hallar los vestigios de cada sucesooo que nos han hecho llegar hasta donde hoy estamos.

Vive, sueña y se parte de tu historia, es lo que yo aconsejaría, y antes de visitar tierras lejanas por ser una moda, conoce lo que frente a ti estuvo por tanto tiempo, aprovechando cada oportunidad para llevar contigo el recuerdo y orgullo de tu nacionalidad y de tu suelo natal, en mi caso Zamora Michoacán.


Isabel M. Glez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: