jueves, 24 de noviembre de 2016

8312. EL AMOR ACABA, O LOS ALCANCES DEL AMOR.

LA ECONOMÍA Y USTED

Por: Eliseo Castillo A.
Economista analítico.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

MIGAS DE TERNURA

Para que siempre que me recuerdes,
si acaso esto alguna vez sucede,
amor de cada día, de casi siempre,
regularmente esto es lo que se dice,
cuando el cobarde amor se nulifica
y cede al encanto de las lágrimas,
antepondré un pensamiento a tu memoria.
Despacio como me has amado,
si acaso la historia alguna vez fue,
sin prisa como yo te extraño,
sin la menor duda en el sentir;
la ternura en forma de migas,
te ha de empapar  a cada instante.
En cada célula te va a vivir.

eliseo.

-Ya no me quieres como antes...

-No somos los de antes corazón... no somos los de antes, antes éramos más jóvenes..., había razones para querernos y procurarnos
           
-Pues que poco hombre resultaste..., me juraste amarme y respetarme ante el altar...
            
-Cariño, eso se llaman protocolos, se llaman frases hechas para la ocasión, la realidad es esta, la realidad no sabe de amores, aquella mujer que me juró amarme y respetarme, no es por nada, pero como que no queda nada de ella...
        
-Que poco hombre...
        
-Tú en cambio sigues siendo una buena mujer...; pero no la mujer con quien me sienta enamorado...
        
-Si no fuera por mis hijos..., ya te habría dejado...

Y así  se inician las pequeñas y obtusas guerras entre dos personas poco alimentadas con la inteligencia que permite valorar la vida y sus circunstancias; por lo que regularmente terminan por desatar pequeños combates entre dos personas que nunca entendieron que el juego de las frases hechas es así... jurar amarse, respetarse..., no engañarse..., ser monógamos en una estructura polígama normal, para bien o para mal.

El eterno problema de la pareja en occidente es que se ha auto-engañado con la idea tonta de que lo que le enseñaron de pequeño es lo que le va a marcar el resto de su vida en la materia de hacer y deber ser: "serás  la princesita y la reina después", no hay duda; hay un príncipe para cada mujer en el inconsciente colectivo educativo de la infancia; en la realidad hay demasiados sapos... y no creo que tenga ganas de andar besándoles. Igual pasa con el niño... es el hombrecito de la casa... y se la cree de vedad.

El problema es que un día crecen con estas enfermedades de la fe, nos guste o no, ellas si esperan príncipes disfrazados de sapos, pero lo de hombrecitos... lo que se dice hombrecitos; más podemos definirnos como una sociedad de hombres mal informados, tendenciosamente mal intencionados con las mujeres, y convencidos... porque en casa nos lo enseñaron, que nos hemos de casar para tener una mujer de nuestra propiedad, no de nuestra compañía emocional; no, lo que se nos dijo es que tendremos una mujer para nosotros; para vigilar, para mandar, para corregir y celar; nuestra mujer pues.

Ahí, en el origen de este tipo de educación se termina lo que en ocasiones ni siquiera inicia... el amor entre dos personas; porque uno de los grandes errores de las parejas que se ayuntan y supuestamente se prometen amor eterno es que no han entendido el sentido de la relación... mutuamente han dejado de escucharse desde el mismo noviazgo; nunca se escucharon en ese momento y resulta que cada uno dijo lo que el otro no escuchó...

Ella pidió un príncipe poderoso y guapo que le diera lo que ella desea…; él, busca de siempre una mujer buena... según los consejos y lecciones maternas...; así que el día que se  juran ante el altar ese dichoso amor eterno... ¿quiénes son los que realmente lo están haciendo...? dos personas que durante el noviazgo jugaron a no escucharse...

Por otro lado, en ocasiones es totalmente intencionada la sordera mutua... ¡cada quien necesita fingir que todo ha quedado claro...! en ella, que él es un príncipe amable, solícito y espléndido, sin malos humores y sabores; la realidad regularmente no es así.

Cuando se inician los reclamos es complicado porque no sabemos quién es el más interesado en que esto termine en pleito; quien se siente decepcionado al no encontrar lo que esperaba en el tiempo de aquella persona, o el que se siente cansado de escuchar lo que ya es evidente...; lo único que les une es el reconocimiento de que no se escucharon a tiempo; incluso la idea de agarrarse a hijazos como que es una aberración; no hay más señal clara de una realidad en crisis que ese momento en que se ponen los hijos en medio para ver quién gana..., y estos pasan a ser el botín de la lucha entre esas dos pobres personas necesitadas de saber que el otro... ¡siempre el otro...! fue el que falló.

¡Para nada...! no necesariamente se ha fallado ahora; la relación simplemente fue una mala forma de organización; cada uno durante el noviazgo jugó a fingir que todo estaba muy bien. En aquel momento si el novio llegaba ahogado de alcohol a verla, se emocionaba y lo presumía... me quiere tanto... me quiere tanto que por mi toma... no puede vivir sin mí. La realidad es más simple; su novio es un tipo que toma vino, se emborracha y no la respeta...; pero la lectura que ella hace es lo contrario..."por que me quiere toma....; porque aun no me tienen se emborracha... y cuando me tenga con él dejará el vino..."

De ahí que se diga que el amor ciega...apendeja...y juega a burlarse de la inteligencia, muy interesantes formas de explicar ese momento en que se desea ser y parecer diferentes... ser novios y luego amantes esposos. ¡qué bueno que se ha desarrollado una explicación más o menos coherente y simpática a una realidad arteramente ácida: no es tema de amor, es problema de comunicación e información; si no escuchamos a la otra persona, nunca oiremos decir lo que realmente necesita, nos quedaremos con la idea de que lo que  somos y damos es lo que necesita y espera; por ejemplo; hoy nuestra pareja desea quedarse en casa, es su día de descanso y desea oír música, leer un libro y conversar..., nosotros le aceleramos para salir a cualquier parte... y cuando le decimos... "pero si era lo que me decías que tanto te gustaba..."; para escuchar el reproche de nuestra pareja diciendo... "Tú nunca me escuchaste..., nunca entendiste lo que quería..., nunca te dije que me gustaba eso...".

Ese es el error, pero de ambos...; nunca se escucharon en el mejor momento... ¡cuando podían romper la relación sin consecuencias tonta como esas de que te dejo sin tus hijos...; te dejo sin tu casa... te dejo...

Nunca estuvieron en realidad en una relación como la imaginaron, al final cada uno se fue por su lado emocional; ella en busca de un príncipe sin olores y sabores a hombre común y corriente; él con la sensación de que no encontró a su  mujer para tener, controlar y vigilar.

Al final esta forma de relación es una muy pretenciosa manera de decir que fueron unidos por el amor... ¡pero eso si, en su momento se asume que efectivamente así fue..., que fue cosa del amor...!

¡Y se va  a seguir repitiendo ese patrón de conducta mientras asumamos que es el amor en sus enseñanzas familiares lo que nos une...! y los hijos seguirán siendo un buen negocio de chantaje para mantenerse unidos... o para iniciar un buen pleito.


Le abrazo con cariño.

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