jueves, 24 de noviembre de 2016

8314. TUVISTE LA ENVIDIABLE OPORTUNIDAD DE CONVIVIR Y “CONBEBER” EN “EL GARABATO”, CREO, CON EL FAMOSO RENATO LEDUC.

Por Carlos Acevedo Martínez.
Escritor y Periodista.
Desde el Estado de 
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conrado:

Lamento no recordar en cuál de tus libros, artículo, discurso u conferencia, mencionas si mal no recuerdo, que tuviste la envidiable oportunidad de convivir y “conbeber”  en “El Garabato”, creo, con el famoso Renato Leduc (“don Re”), y me acordé, porque me estaba acordando que no me acuerdo ni dónde, hace ya varios años leí, y te lo platico antes de que se me olvide, que durante una de las primeras corridas de toros que se celebraron en la monumental Plaza México, el mentado “coso de Insurgentes”, llevaba como primer espada al matador español Manuel Rodríguez, el famosísimo “Manolete”, y soltaron al ruedo un toro de la ganadería de San Mateo con tamaños cuernotes y muy correlón, imposible de sujetar con el capote como lo comprobó la cuadrilla, así que, en cuanto el representante del matador le vio los modos al burel, sin más pidió que lo devolvieran a los corrales, no obstante que el animal no había pasado por la conocida como “suerte de varas”… que en la fiesta brava se considera indispensable para comprobar la poca o mucha bravura de un toro de lidia.

La cosa mi estimado Conra, es que se armó un San Quintín, ora sí que como dicen los chavos de hoy: “se calentó la plaza”, y mientras en los tendidos la mitad de villamelones defendía al representante del torero, la otra mitad apostrofaba con todo género de epítetos altisonantes e impúdicos (en pocas palabras, le mentaba la madre) al famoso “monstruo de Córdoba”, acusándolo de que había devuelto a ese toro porque no estaba “afeitado”... total, para no hacértela muy larga (qué más dieras), que los dimes y diretes sobre ese asunto fueron el tema durante la semana.

Como el reportero del “Esto” había sido totalmente favorable a Manolete, para ver “de qué lado mascaba la iguana” el siguiente domingo el coronel García Valseca, el dueño del “Esto” (y de otros periódicos que también le chingó Echeverría, ¿te acuerdas?) fue a los toros, y no faltó más de un cabrón que le gritara que su pinche periódico estaba “vendido” al torero. Como el coronel era cabrón, saliendo de la plaza de toros se fue derechito a la redacción del “Esto” y mandó llamar ni más ni menos que al maestro don Renato Leduc, y le dijo: -Mire usted, Renato, la neta es que a mí los toros y Manolete me importan una pura chingada, pero no puedo pasar por alto que alguien me grite que el “Esto” está vendido a ese señor, así que le pido que en su columna “5 Minutos”, escriba la opinión que como conocedor en la materia le merece el torero Cordobés… a quién se lo dijo.

Leduc comenzó escribiendo, palabras más palabras menos, que aunque Manolete había venido a México con etiqueta de torero honrado, tanto él como su apoderado  pregonaban que “el billete debía ser grande y el toro chico”. También escribió que a Manolete no le sorteaban los toros sino que se los escogían “a modo”… y pa’ que amarrara, remató diciendo, que lo primero que había hecho su representante al llegar a México, era enterarse dónde estaba la peluquería más cercana, para mandar afeitar los toros.

Eso en cuanto a su “decantada” honradez, que don Re dejó “desencantada”,  pero al referirse a su toreo, dijo que tenía un toreo muy corto, echando al toro pa’fuera y metiéndose en los costillares, y para cerrar con broche de oro su columna, don Renato mencionó una carta de Fermín Espinosa “Armillita”, donde éste le decía, que no sabía si Manolete gustaría en México, porque era un torero “totalmente perfilero”… dicho en “buen castilla”: no le gustaba agarrar al toro por los cuernos.

Total mi estimado Conrado, que al día siguiente que apareció la columna “5 Minutos” de Renato Leduc, el también famoso torero Lorenzo Garza, se fue a tomar unos “chupirules” con Manolete al hotel donde éste se hospedaba. Y cuenta Garza que en eso estaban, cuando se acercó a la mesa un lambiscón de los que nunca faltan y le dijo al torero cordobés: -Mire nada más maestro, lo que este pendejo escribe sobre su maravilloso arte en la arena… o algo así de arrastrado.

Manolete, con su cara de palo como tallada a hachazos y su seriedad sempiterna tomó el periódico y se puso a leer. Luego (cinco minutos después), le regresó el periódico al barbero aquel y le dijo con su voz grave y su profundo acento andaluz: -¡Jolines!, es una fortuna que este tío escriba solo cinco minutos, porque si lo hiciera por un cuarto de hora, no lo aguantaría ni su puta madre”.

Después de todo, estimado Conrado, ¿a poco no estuvo mejor esta chingadera, que un recuento de lo que se robó Javier Duarte, por ejemplo?... ya me imaginaba lo que ibas a decir, te prometo que no lo vuelvo a hacer.
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Mi estimado Carlos,
te saludo con mucho afecto.
Creo, si mal no recuerdo que fue en mi
página de facebook en donde hablé de Renato
que ciertamente, nos tomamos con Paco Elizalde
unos chupirules como bien lo mencionas y, recuerdo
que se fue la luz y... como tu servidor tenia en mi café
"El Garabato" unos kinqués decorativos, pues encendimos
uno e iniciamos a declamar tanto Renato y tu servidor
poemas de Paco Elizalde que leyó Renato, pues me acababa de leer
 Paco sus poemas que había hecho y que me llevó para mostrármelos,
 y tu servidor las de Renato... me acuerdo que declamé de memoria "A tiempo amar"... etc., de Renato, y Paco solo nos escuchaba en la semi-oscuridad.

¡¡¡Ah que años aquellos de mi juventud!!!
Q.E.P.D. El par de amigos poetas insignes.

Te comento que Renato quien tenia mi dirección del "Garabato" como Juanito Rulfo y otros personajes que conocí en México cuando estudié TEATRO y literatura, y en esa ocasión Renato iba de paso a Guadalajara y tu servidor solo estaba con Paco Elizalde y llegó Renato, tocó fuertemente la puerta... abrí, nos dimos un abrazo y se lo presenté a Paco y se hizo amigo de él, en esa ocasión... Paco invitó a Renato a Zamora, años después de dicha bohemia que empezamos los tres ese dia, pues ahí dormía tu servidor, y se fue Paco a su casa y tu servidor llevó al Hotel "Amalia" a Renato, y tan'tan... al igual que otros amigos que conocí en la ahora Ciudad de México.

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