martes, 29 de noviembre de 2016

8328. HONORES AL FIAMBRE.

Por el Sr. López.
Periodista critico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

====================================


Honores al fiambre.
Decíamos ayer que Castro la pitó con lo de los misiles nucleares que autorizó instalara la Unión Soviética en su territorio, poniendo en riesgo a Cuba entera, sin que la población lo supiera ni lo sospechara. Grave.

También decíamos que Fidel puso un gobierno provisional el 3 de enero de 1959, a las 48 horas de la huida del impresentable batracio, el general golpista Fulgencio Batista, a cuyo frente como Presidente provisional, quedó un señor del mejor prestigio (Manuel Urrutia Lleó), que los Estados Unidos reconocieron, pero Castro lo botó siete y medio meses después, el 17 de julio de 1959 porque estaba necio don Urrutia en celebrar elecciones libres.

Castro visitó los EUA en abril de 1959, antes de mandar al diablo a don Urrutia. Llegó el 17 de abril de 1959 como Primer Ministro de Cuba (cargo que se otorgó a sí mismo el 16 de febrero de 1959). En un almuerzo que le ofreció la Asociación Americana de Editores de Periódicos, en el Hotel Statler Hilton, de Washington DC, Fidel dijo varias cosas interesantes: “(…) lo primero que hacen los dictadores es acabar con la prensa libre, establecer la censura...  No hay duda de que la prensa libre es la primera enemiga de las dictaduras (…) Nuestra Revolución es tan cubana como nuestras palmas (...) toda esta campaña de ‘comunista’, campaña falsa, campaña canallesca, que ni nos preocupa, ni nos asusta (…) es imposible en lo absoluto que, además progresemos si no marchamos juntos con Estados Unidos (…)”. Es la versión oficial, tomada de la versión estenográfica de ‘Las oficinas del Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del gobierno revolucionario de Cuba’.

En ese viaje a los EUA, Castro como revolucionario triunfante, no se cansó de repetir que no era comunista: “Ya lo he dicho muy claramente: no somos comunistas. Que quede bien claro”. Para junio de 1959, Allen W. Dulles, director de la CIA, entregó al Senado de EUA un informe sobre el líder cubano, que decía entre otras pifias: “No creemos que Castro tenga ninguna inclinación comunista. Tampoco creemos que esté siendo apoyado ni que trabaje para los comunistas (…)”; bueno, cualquiera se equivoca, don Allen.

La cosa con los EUA se empezó a descomponer desde el 17 de mayo de 1959, cuando Castro decretó una Reforma Agraria que en la práctica fue el inicio de expropiaciones de enormes propiedades agrícolas de empresas de yanquis, que Fidel quiso pagar con papel (sin valor ninguno), a un plazo de 20 años. Nomás no. Encima del engaño, la burla y patear la parte más sensible del cuerpo del tío Sam: la cartera.

Los EUA respondieron al año siguiente, en julio de 1960 con restricciones a la importación de azúcar cubana. Y ahí brinco la Unión Soviética: ¡Azúuucar!, Fidelito -y le compraron todo lo que no quiso el tío Sam.

Ante el vuelco pro URSS de Castro, el gobierno de Kennedy amplió las restricciones comerciales con Cuba el 7 de febrero y el 23 de marzo de 1962.

Fidel, ya montado en su papel de personaje internacional, tuvo la ocurrencia de permitir a la URSS poner misiles atómicos en la isla, cuyas plataformas de lanzamiento llegaron a partir del 17 de junio, junto con 45 ojivas nucleares. Solo que los yanquis duermen con un ojo abierto y sabían que las bases aún no eran operativas pero que iban rumbo a Cuba cuatro submarinos de la URSS para hacerse cargo de eso.

Informado Kennedy, reventó el peor escándalo internacional de los tiempos, hablando 17 minutos en la televisión yanqui, el 22 de octubre de 1962, decretando el famoso bloqueo a partir del día siguiente (y hasta nuestros días), dejándole muy claro a la URSS que si querían él le entraba a una guerra nuclear.

La URSS mandó un mensaje muy lépero el día 24 de octubre, pero ordenó a sus submarinos que fueran despacito, despacito, y acabaron regresándose. El mundo entero respiró con alivio: Castro había puesto al planeta en riesgo de una guerra nuclear. Ese es Fidel. Por eso el bloqueo brutal que, nomás para que se haga una idea de su calibre, en ese entonces el 67% de las exportaciones cubanas eran hacia los EUA y de allá mismo era el 70% de sus importaciones. Pero a Castro le vino de perlas para explicar el ya obvio fracaso económico de sus políticas.

Lo demás, lo sabemos todos. Y se murió en su cama.

Pero, siempre hay un pero: también quedan deudas pendientes del lado de enfrente, no de los gobernantes yanquis que a fin de cuentas defienden su patria y sus intereses, sino de parte del resto de América Latina, pues la Organización de los Estados Americanos (OEA), en su Octava Reunión de Consulta, realizada en Punta del Este, Uruguay, del 22 al 31 de enero de 1962, excluyó a Cuba del sistema interamericano. México tímida y vergonzosamente, se abstuvo, diciendo que no era jurídicamente posible “sin la modificación previa de la Carta de la Organización de Estados Americanos”.

Fue hasta julio de 1964, en la Novena Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Washington, EUA, que América Latina se unió al embargo (en actas: párrafo tercero de la ‘parte dispositiva’; incisos ‘b’ y ‘c’): “(que) los Gobiernos de los Estados Americanos interrumpan todo su intercambio comercial, directo o indirecto, con Cuba, con excepción de los alimentos, medicinas y equipo médico que por razones humanitarias (que) interrumpan todo transporte marítimo entre sus países y Cuba (…)”. Sólo México, Uruguay, Chile y Bolivia votaron en contra.

América Latina debe alguna explicación a Cuba, todo hay que decirlo. No le plantaron cara al tío Sam, por las razonadas sinrazones de los que temen sostener principios, por los alegan su derecho a no tener derechos, por lo que dignamente permiten cualquier indignidad.

Los EUA hace mucho hubiera tenido que aceptar el fracaso del bloqueo si América Latina no hubiera abandonado a Cuba a su suerte (y Castro hubiera muerto en su cama, sí, pero hace mucho, del berrinche: porque sin bloqueo, no había Castro posible).


Algo merece Cuba de explicaciones y reparaciones y menos alabanzas y honores al fiambre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: