miércoles, 30 de noviembre de 2016

8335. FIDEL Y EL TIEMPO DE LOS CANALLAS.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI


Fidel y el tiempo de los canallas.


Aprendí que si no puedes ser feliz con pocas cosas, no vas a ser feliz con muchas.
José Mujica (1935- ).
Ex presidente de Uruguay.


Muchas tinta ha corrido desde la muerte de Fidel Castro Ruz (en la foto con Nelson Mandela), el hombre que venció al imperio norteamericano y que fue en su larga vida, siempre fiel a sus ideales. De Fidel se podría decir que fue, como nuestra ciudad es, fuerte y fiel, fortis et fidelis. Fuerte en los momentos críticos y siempre fiel a sus ideales, a sus principios, Fidel es el antiejemplo de los políticos mexicanos, corruptos e incongruentes, sin principios ni valores, entregados en cuerpo y alma al poder y al dinero.

Dicen que cuando un hombre muere sus semillas comienzan a florecer y esperamos que así sea en el caso de Fidel. Otros grandes hombres partieron y sólo queda esperar que la semilla plantada por Fidel, su determinación y su valor, sean ejemplo a seguir para otros hombres que igual que él, entreguen su vida por un ideal. También dicen que los cuerpos mueren pero las ideas permanecen, esa es una característica que define a los grandes hombres, sus ideas suelen desatar poderosos vientos de cambio. Ojalá que así sea en el caso de Fidel Castro, que su espíritu vuelva con nuevos bríos a luchar por los pueblos oprimidos.

Con Fidel se fue el último héroe popular a nivel planetario y en el horizonte sólo quedan canallas, sujetos como los políticos mexicanos dispuestos a vender a su madre si con ellos se ganan su tajada de poder. Esa es la sensación que queda después de la muerte del ex guerrillero, que no hay en el mundo un hombre con su estatura moral. Se fue Mandela, se fue Fidel, se fue el padre Franco, ¿quién nos queda? Fidel se fue y se quedan Trump, Salinas, Peña, Calderón, y una larga lista de canallas, cuya pequeñez los arrojará al basurero de la historia, llegado el momento. Pero Fidel se quedará no en los monumentos, ni en las fotografías panorámicas que abundan en La Habana, se quedará en el corazón del pueblo cubano, como se ha quedado José Martí y otros grandes hombres que no se han olvidado a pesar del paso de los años.

La semilla de Fidel ha sido sembrada, tardará en florecer y en ese tiempo oscuro será llenado por los canallas que creerán que ahora sí, es el momento de asestar el golpe definitivo a un pueblo que se niega a someterse al imperio y sus decretos.

Un primero de mayo, día del trabajo, Fidel habló de la revolución en la Plaza de la Revolución, en Cuba:

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”.

Los revolucionarios mexicanos, priistas y perredistas son una farsa al lado de gigantes como Fidel, que con su muerte nos deja un horizonte neblinoso, pero la esperanza de que su espíritu renazca en cualquiera que sueñe con un mundo mejor para todos, un mundo sin fronteras y con justicia.

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