viernes, 2 de diciembre de 2016

8344. A LA VERACRUZANA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

A la veracruzana.     
¿Sintió usted el terremoto de ayer?... ¿no?... pues su texto servidor tampoco y nos hemos quedado con las ganas. Nos falló Miguel Ángel Yunes, quien se comprometió a que el mero día que tomara posesión del cargo de gobernador de Veracruz, México se iba a cimbrar.

Como a uno no le creen nada, ahí revise por su cuenta la edición del 12 de octubre del periódico Excelsior, donde se publicó la entrevista transmitida en Periscope en que el cimbreante Yunes dijo: “Cuando dé a conocer la corrupción de Duarte el país entero se va a cimbrar”,  y que los datos los revelaría hasta el primero de diciembre, fecha en la que iniciaría su mandato en el estado.

Bueno, ya fue ayer eso y no, no se cimbró nada; lo que se sintió -no se confunda- fue el ‘Efecto Carstens’, que dado el peso de su cargo, hizo retumbar las redacciones de todos los servicios de información del país, cosa que ya comentaremos en mejor ocasión y que es una magnífica noticia para México, ya verá luego por qué.

Don Yunes tomó posesión. En su bizarro discurso una vez más repitió que él es el Juan Derecho nacional, inminente Chapulín Colorado de Veracruz y Mesías de sus ciudadanos. Volvió a decir que su antecesor es la peor birria que ha habido en la historia patria, noticia que hace harto dejó de ser noticia y hace bostezar a los más curtidos aplaudidores, incluidos los integrantes de la claque con alma yunera, nacidos en una ribera del Coatzacoalcos vibrador, que aman, lloran, cantan y sueñan con claveles de pasión: si Duarte, ¡fuchi!… ¿y ahora, qué?

Don Yunes, acostumbrado a los buches de heces y las gárgaras con virus y bacterias que a cualquier mortal le resultarían fatales, al dar esa entrevista aceptó sin rubores (ni darse cuenta), que ha metido la pata y hasta cometido ilícitos, llevado por su fiebre de justicia pronta y expedita, cueste lo que cueste, pero no de justicia ciega sino de mirada afilada, dirigida sin distracciones contra quienes considera sus enemigos, casi todos gratuitamente, aunque algunos parece ser que nada más porque los odia con odio jarocho por celos, envidia o vaya usted a saber qué (tal es el caso de un señor que metió a la cárcel siendo inocente, de iniciales Dante Delgado Rannauro).

Para redimir, sanear y reconstruir Veracruz tiene Yunes dos añitos, que eso fue lo que ganó en las elecciones: dos tristes años de gobierno. Más le vale. Lástima que empezó mal, pues en esa entrevista ‘aseguró que toda la información ha sido recabada gracias a diversas investigaciones, viajes y contactos que han proporcionado los datos acerca del hoy gobernador Javier Duarte’. ¿Dijo ‘diversas investigaciones’ don Yunes?... a ver, a ver, ¿cómo está eso?

Los particulares, debiera él saberlo, no pueden investigar delitos, es ilegal y así lo dice la Constitución en el Artículo 16 (‘Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad  competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento’), y en el 21, que manda: ‘La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función’; aclarando en el segundo párrafo que: ‘El ejercicio de la acción penal ante los tribunales corresponde al Ministerio Público. La ley determinará los casos en que los particulares podrán ejercer la acción penal ante la autoridad judicial’.

Y la ley, don Yunes (Título X, capítulo III, Artículos 426 al 432 del Código Nacional de Procedimientos Penales), dice clarito que el ejercicio de la acción penal corresponde al Ministerio Público, pero la víctima u ofendido podrán ejercer la acción penal únicamente en los delitos perseguibles por querella, cuya penalidad sea alternativa, distinta a la privativa de la libertad o cuya punibilidad máxima no exceda de tres años de prisión.

El 007 Yunes… (Yunes, Miguel Ángel Yunes), en la entrevista esa, aseguró: ‘(…) los datos se encuentran contenidos en una memoria USB, a través de los cuales “llegamos hasta la médula de la corrupción”, y aseguró que no es el único dispositivo que tiene, dijo que hay tres copias más que están en manos seguras “están en bóvedas perfectamente resguardadas”’. ¡Chan, chan, chan, chaaan!

Lástima que esos datos sean pruebas ilícitas y no sirvan para nada, porque son de las que los jueces consideran ‘Pruebas irregulares o defectuosas: aquellas en cuya obtención se ha infringido la legalidad ordinaria y/o se ha practicado sin las formalidades legalmente establecidas para la obtención y práctica de la prueba’.

Nadie puede andar de Sherlock Holmes de guayabera haciendo investigaciones, recolectando pruebas e información, pasándose por el arco del triunfo a la Procuraduría y al Ministerio Público (arco del triunfo: dícese de la parte de la anatomía masculina que pende a 80 centímetros de piso terminado, más o menos, dependiendo de la temperatura exterior y la estatura del cliente, en el caso que nos ocupa: 60 centímetros).

Yunes usa la estrategia ya muy sobada y sabida del que tiene miedo: escandalizar, gritar. Así, cuando la ley quiera darle un soplamocos (porque el señor Gobernador tiene denuncias ante la PGR), podrá defenderse diciendo que es por venganza… ¡ah!

Aparte de que no cimbró ni el podio en que hablaba, si fuera cierto lo que afirma, estaría ayudando mucho a los que dice que quiere que la ley aplaste, al hacer inválida toda la información que haya obtenido (y peor aún: todo lo que se pueda deducir de ella, según la cosa esa del ‘fruto del árbol podrido’, gran novedad en nuestro flamante sistema penal acusatorio).

En cualquier caso: no cimbró al país, aunque… quien sabe… pensándolo bien, tal vez… porque cuando dijo que le iba a cumplir a su estado  “(…) a base de puro corazón y de otra cosa que no digo porque hay muchas damas (y después de una pudorosa pausa de caballero, agregó) a base de producto de gallina”.

¡Ay, don Yunes!, se dice güevos, así, a la veracruzana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: