miércoles, 7 de diciembre de 2016

8351. A LAS VIVAS.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA
  
A las vivas.
Lo de casi todos los domingos… no haya uno de qué escribir: responsabilidad de nuestros políticos y gobernantes que se toman un merecido descanso mandibular y disminuyen sensiblemente la emisión de babas, lo que pone en riesgo al tecladista de acabar comentando la cirugía número 22 que han sufrido las nalgas de la señora Guzmán (confirme usted la trepidante noticia en el boletín de Notimex de las 22:24 horas del  22 de noviembre pasado).

No queda más remedio que comentar algo sobre don Trump el impresentable presidente electo de los EUA, que aún no asume el cargo y ya regó gravemente el tepache, de manera tan fea que tiene uno obligación de pedir perdón a toda nuestra clase política (Duarte, Padrés, ‘El señor de las ligas’ y el Pejehová, todos, todos incluidos)… para metidas de pata, las del Trump.

Mire usted (sin meternos en detalles que ocuparían varias Ferias), China -la República Popular de China-,  es un país muy grandote (9 millones 596 mil 961 km², que es como 7.6 Méxicos, nada más que con once y pico veces más población: 1,369 millones 811 mil chinos la última vez que los contaron, que anoche aumentó vaya usted a saber cuánto); es un paisote según sabe el planeta entero, excepto gente que sea de verdad muy ignorante de esa que no ha leído ni tres libros (como el Trump).

Por otro lado, Taiwán es una isla que está enfrentito de China y siempre fue de China; es menos grande (35 mil 980 km² y cabe 267 veces en China), con poco más de 23 millones de habitantes (algo así como la zona conurbada de la Ciudad de México). Taiwán no es reconocido por la ONU como país (resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU).

Como Mao era comunista, el gobierno de los EUA se llevaba muy bien con Taiwán, hasta que de plano ya no aguantaron el ridículo de estar de necios con que Taiwán era China y le retiraron el reconocimiento diplomático, para otorgarlo a la República Popular de China, el 1º de enero de 1979, aceptando oficialmente que hay un solo país, China, del que Taiwán forma parte (Acuerdo de Shangai del 28 de febrero de 1972), y ya luego, el 1o de marzo de 1979, firmaron un acuerdo de comercio bilateral.

Bueno… pues, los EUA exportan a China más de 134 mil millones de dólares (mdd) al año e importan de China, arriba de 432 mil mdd (datos tomados del informe de 2014, del Observatorio de Complejidad Económica, OEC por sus siglas en inglés, que es parte de ‘Macro Connections’, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT; no anda uno inventando datos). China es ya la segunda economía del mundo, solo debajo de los EUA.

Así las cosas, el viernes pasado -2 de diciembre-, don Trump le echó un telefonazo muy cordial de diez minutos a una señora que dice que es la presidenta de Taiwán (Tsai Ing-wen, como usted sabe), y no conforme con eso, luego puso dos tuits (¡ay, Donald, el tuit va a ser tu perdición), diciendo en uno, que doña Tsai es “la presidenta de Taiwán” (sí, según ella, pero según los EUA, Taiwán es parte de la China continental, don Trump, no friegue); y en otro, se extrañó de la molestia que eso provocó, porque el portavoz de Exteriores chino, Geng Shuang, dijo: “Presentamos una protesta formal ante las autoridades estadounidenses pertinentes (…) Sólo hay una China en el mundo y Taiwán es una parte inseparable del territorio”.

Dirá usted que el Trump, doña Tsai y el tal Geng, le importan lo mismo que el clima en Hawaii, pero se lo cuento porque ya podemos ir preocupándonos menos por el Trump: va a darnos lata, sí, pero también va a buscarse problemas con otros países que le van sacar canas verdes, por ejemplo, China:

Si China le deja de comprar a los EUA, es un problema que pueden superar los yanquis (los 134 mil millones de dólares que dijimos, más o menos el 9% de lo que los EUA venden al año, como quiera lo acomodan), pero China le fractura las piernas al tío Sam si les deja de vender sus 432 mil millones de dólares al año (que son casi el 20% de lo que los yanquis importan del mundo, que si tienen que ir a otros mercados les va a salir como lumbre de caro)… y los chinos no se dejan de nadie.

Sí, la fuerza económica de China es inmensa y vale de ida y vuelta: dejando de comprar o de vender, porque sus precios son mejores que en el Soriana chiquito.

La metida de pata del Trump en este asunto (y todavía no es presidente), hizo que el gobierno de Obama reaccionara de inmediato, y el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, un señor Ned Price, sudando, salió a declarar: “Seguimos firmemente comprometidos con nuestra política de una sola China, basada en los tres comunicados conjuntos (...) Nuestro interés fundamental es que haya relaciones pacíficas”… ¿habrá entendido el Trump por qué fue el Consejo de Seguridad Nacional el que salió a declarar, y que haya dicho ‘relaciones pacíficas’?... ojalá (o que su hija Ivanka, le diga: -‘¡Ay, papá, mi fábrica de ropa está en China! -a lo mejor así le baja).

Si uno mandara en Los Pinos, nomás con ordenar decir a algún funcionario que México va a abrir las puertas de par en par a las inversiones de China, el gran capital yanqui haría que el Trump se moderara… mucho.

Por cierto: el sábado pasado, el embajador chino en México, Qiu Xiaoqi, declaró: “Somos socios estratégicos de mucha importancia, y estamos dispuestos a aumentar esfuerzos junto con la parte mexicana para inyectar nueva energía en el desarrollo de estas relaciones (…) estamos convencidos de que la cooperación entre nuestros dos países va a fortalecerse mucho”.

Lo dijo durante la inauguración en el Palacio de Bellas Artes, del ‘Año de Cultura China en México’ (mire ¡qué casualidad!), con un concierto de la Orquesta Nacional China de Instrumentos Tradicionales (precioso, ni se imagina, la gente gritaba: -¡Otra!, ¡otra!).

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