miércoles, 7 de diciembre de 2016

8352. TUNGUSKA, ¿LA ÚLTIMA LLAMADA?

Reporte Z


Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

 

Tunguska, ¿la última llamada?


El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información.
Albert Einstein (1879-1955).
Científico y pensador alemán.

Aquél día la Tierra se estremeció. No hace mucho de eso, poco más de cien años. Era el amanecer del 30 de junio de 1908, tal vez no exista ya nadie en el planeta que haya vivido ese día, pero dicen que en el pueblo de cazadores de Vanavara, el asentamiento humano más cercano al lugar de los acontecimientos, en el centro de las heladas tierras de Siberia, Rusia, aún quedan algunos ancianos fueron testigos del fenómeno que estremeció a la Tierra en el inicio del siglo XX.

Vanavara es un pueblo indígena alejado de la civilización, no se sobrevive en esos parajes congelados si no se tiene un corazón de hierro y un buen refugio para dormir. Cazar es un oficio peligroso en Siberia y en cualquier parte del planeta, pero los vanaverenses son hombres y mujeres curtidos por el frío y la lucha diaria por la vida. A veces el pueblo ha tenido que buscar nuevos horizontes, así ha sido durante cientos, tal vez miles de años; cada día es más difícil sobrevivir en un entorno violento, y es que los pueblos indígenas, tanto en Siberia como en América Latina o en Australia o Asia, sufren la represión de sus gobiernos que en complicidad con los gigantes corporativos del petróleo, los tratan de despojar de sus tierras.

En la madrugada de ese día, cuando los pastores y los pescadores se dirigen al río, a las montañas y a las llanuras, de pronto en el cielo apareció una bola de fuego que se hizo cada vez más grande, la enorme masa ígnea explotó poco antes de tocar tierra, el impacto del meteoro provocó una onda expansiva que arrasó todo a su paso, la tierra tembló y el cielo se iluminó con el fuego que irradiaba desde el centro del estallido, equivalente a varias bombas atómicas.

Todo eso ocurrió en medio de un ruido ensordecedor que recorrió la faz de la tierra. El apocalipsis, la vida vegetal y animal en muchos kilómetros a la redonda quedó reducida a cenizas. Dicen que ese día el río Tunguska desbordó su cauce y que, las montañas se estremecieron modificando su estructura, pero hasta ahora no hay evidencias científicas que expliquen lo que pasó. Lo único que queda es un enorme cráter, pero nada más. En otros casos quedan pruebas del meteorito, como ocurrió en 1947 en Sijoté-Alin, también en Rusia en donde quedó el meteorito ferroso más grandes encontrado hasta ahora. Pocos años después, en 1911, otro meteorito impactó la Tierra en Nakhla, Egipto, se descubrió que este meteorito de 10 kilogramos era de origen marciano y abrió la posibilidad de que Marte tenga agua y por ende, alguna forma de vida.

Algunos afirman que el fenómeno de Tunguska es la última llamada del cielo para que la humanidad modifique su comportamiento suicida; los fenómenos celestes se han asociado a cambios drásticos en la historia de la humanidad, casi siempre se les ve con temor y es razonable que sea así, en la memoria primigenia de la humanidad los meteoritos han marcado un parteaguas, así fue con el impacto que llevó a la destrucción de los dinosaurios, pero desde el punto de vista científico, eventos como el de Siberia, dejan claro que la Tierra está en medio de una lluvia de meteoritos, algunos con el tamaño suficiente para destruir la civilización. ¿Es por eso que se construyen refugios subterráneos? ¿Quiénes se salvarán en caso de una amenaza inminente?

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