miércoles, 7 de diciembre de 2016

8356. PLANETA CARNÍVORO.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Planeta carnívoro

Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos."
Confucio (551 a.C.-479 a.C.)
Pensador chino.


La tendencia a comer carne lleva a la civilización a la destrucción. Así lo prueban los datos, la información sobre el efecto de los gases invernadero y la contribución de la creciente industria ganadera en el caos climático. Miles de millones de aves, bovinos y caprinos son devorados diariamente en un festín suicida, irracional que ha ocasionado sólo en Sudamérica más del 70 % de deforestación. Los bosques sudamericanos han sido talados para permitir la expansión del ganado, cuyas cabezas sólo en Brasil, el país más poblado del cono sur, supera al número de seres humanos.

Pero no sólo es  la tierra que se destina a pastizales o al cultivo de granos que se convertirán en alimento para ganado, es también los miles de millones de litros de agua potable que se destinan a la alimentación del ganado, sin mencionar otras industrias letales para el vital líquido como la industria de las bebidas azucaradas y los lácteos.

Producir carne y lácteos contribuye al calentamiento global en 15 % de las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. Lo peor es que la demanda de carne y productos lácteos tiende a aumentar drásticamente y en 2050 se espera que aumente 70 % más, no obstante, la industria militar y la automotriz son las más contaminantes del planeta. Por otra parte se cree que la alimentación basada en cárnicos es un grave freno al desarrollo espiritual de la humanidad, de acuerdo a algunas doctrinas orientales que promueven el vegetarianismo o el veganismo, por el contrario,  el consumo de carne estimula la libido o energía sexual del macho y de la hembra y tal vez, de la mujer y el hombre. Desde el punto de vista religioso, el pecado de la carne es la gula y la promiscuidad y los excesos en el sexo.

Cada una de estas posiciones tiene sus argumentos, pero hay quién defiende sus gustos por la carne, a pesar de que en los últimos tiempos gran parte de la carne que se consume, sean aves o vacas, contienen drogas, medicamentos como el anabolizante que se utiliza para aumentar el peso o la masa muscular de aves y ganado conocido como clembuterol.

La engorda rápida es un sistema que se utiliza cada vez más ante la demanda creciente de consumidores ávidos de consumir cárnicos. Hace algunos meses la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una advertencia sobre el riesgo de consumir cárnicos procesados como embutidos, calificados como cancerígenos con base en 800 estudios largamente realizados, argumentó un alto funcionario de la OMS que consideró a las carnes rojas igualmente cancerígenas, lo que ocasionó protestas en todo el mundo de la industria ganadera y de los procesadores de carnes.

Por supuesto que hay que tomar en cuenta que hay una lucha despiadada entre poderosos intereses de la industria alimentaria que están relacionados transversalmente, una red que incluye a poderosas universidades, corporativos de la industria, las finanzas y los medios de difusión.

Todo esto no frenará el consumo de carnes, sobre todo en el sector joven que está en pleno vigor, pasa que es difícil resistir un trozo de carne, un filete o unas carnitas, pero el estilo de vida impuesto fomenta el consumo de carnes con un bombardeo que refuerza a nivel psicológico lo que le ocurre al organismo: se hace uno adicto a las carnes tanto desde un enfoque químico como psicológico: el olor de la carne asada es uno de los estímulos más poderosos que existen; hay un paradigma y una filosofía están detrás del consumo de carne, pero esa es otra historia.

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