jueves, 8 de diciembre de 2016

8365. GLOBALIZACIÓN Y COMUNICACIÓN EDUCATIVA: ¿PARA QUÉ?

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Sociólogo, docente universitario, Investigador y poeta.  
Desde el Estado de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI

GLOBALIZACIÓN Y COMUNICACIÓN EDUCATIVA: ¿PARA QUÉ?

Iniciemos definiendo términos. El concepto globalización se considera generalmente como un proceso fundamentalmente económico que consiste en la creciente integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial. Para lograr ese ingreso a la globalización en México, fue necesaria la aplicación o adopción  del denominado neoliberalismo el cual ha sido el causante de una serie de problemas, entre ellos: exceso de gasto público, descapitalización de Pemex y otras industrias claves, atonía (falta de vigor) económica, incremento desmedido de la deuda externa, alineación a los órganos económicos internacionales (incluida la educación, léase OCDE y el resultado del informe dado a conocer esta semana).

El Neoliberalismo mexicano como Política Económica se refiere fundamentalmente a la desincorporación del poder del Estado en empresas, no hacer inversiones, dedicándose únicamente a ser rector de la economía nacional y a gobernar. En México el neoliberalismo ingresó en la economía en el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado (1982- 1988) y se desarrollo con Carlos Salinas de Gortari (1988- 1994), posteriormente hasta el gobierno actual que lidera Enrique Peña Nieto no ha habido cambios en el mismo, es más se ha profundizado con las denominadas “reformas económicas”. Un instrumento fundamental en la globalización económica es la herramienta conocida como “tratados comerciales”.

México es el país del mundo que tiene firmados mayor cantidad de éstos, pero los empresarios no han sabido diversificar sus mercados y siguen prefiriendo mayoritariamente el mercado estadounidense. La inversión extranjera en el país es producto de este proceso de globalización, uno de cada tres empleos generados en México son en empresas de origen extranjero. Con la llegada de Trump a la Casa Blanca y la futura “renegociación” del TLC de América del Norte a partir del 20 de enero, si no se le hace caso a sus aspiraciones se retira del mismo, dejando a México literalmente “tirado”, cuando el 80% de nuestras producciones tienen como destino final la Unión Americana, dependencia estructural de nuestra economía.

El modelo da prioridad al mercado mundial, más que al mercado interno, recordemos que tenemos 60 millones de pobres (aunque Inegi y Coneval  no se ponen de acuerdo como medir la pobreza). En el caso de México, el neoliberalismo depende en exceso del capital extranjero como inversión. Ha logrado que la mayoría de la riqueza se concentre en pocas manos y ha aumentado la pobreza. Se ha abandonado el campo lo cual tiene como consecuencia que somos importadores de alimentos para cubrir nuestras necesidades, es decir estamos en déficit alimentario, sólo producimos el 60% de lo que consumimos.

También la palabra soberanía va quedando en desuso y el Estado ha privatizado o descuidando servicios básicos en áreas de incluso seguridad nacional. El neoliberalismo continúa siendo la ideología económica que lidera el mundo con el apoyo de los organismos internacionales financieros como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) entre otros, siendo la globalización la panacea y un instrumento clave para lograr sus objetivos los sistemas educativos de las naciones subdesarrolladas o en vías de desarrollo.

Con referencia a la globalización comunicacional que es el instrumento fundamental para la globalización económica, tenemos que el sociólogo y filósofo canadiense Marshall Mc Luhan (1911- 1980), acuñó el término Aldea Global. A grandes rasgos lo que quería transmitir con el mismo era que nuestro planeta pese a su gran tamaño se convertiría en una aldea debido al desarrollo de los medios de comunicación masiva.

Si bien Internet, sus orígenes se remontan a la década de los 60 del siglo pasado, su generalización a través de la www, llega hasta 1990, una década posterior a la desaparición física de Mc Luhan.

El avance de las denominadas nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y la disponibilidad de Internet para la educación revolucionarán profundamente (o eso se pensó) los métodos tradicionales presenciales del aprendizaje. Ahora sí podemos hablar de una verdadera Aldea Global, en la cual encontramos material didáctico que cubre todo el amplio espectro educativo, desde preescolar hasta post- doctoral. En Google académico contamos con alta gama de literatura académica.

El sistema e- Learning a distancia, universidades virtuales, auto aprendizaje guiado por tutoriales.

Nunca ha sido tan fácil, ni ha estado a la mano de cientos de millones de personas en el mundo, acceder a la información educativa. De ahí que Internet se ha transformado en el más importante proveedor de información  y facilitador de la educación tanto en el plano formal como informal. Por lo que la computadora y su conexión a Internet, el uso de cañones, determinada paquetería de software, pizarrones electrónicos, entre otros, se hacen presentes en el aula como instrumentos y herramientas al servicio del proceso enseñanza- aprendizaje.

El uso de la web proporciona una serie de recursos al docente, pedagógicos y comunicacionales basados en videos, imágenes, textos, sonidos, facilidad de envío y recepción de grandes cantidades de información, grupos de trabajo, pudiendo comunicarse con varias personas a la vez e incluso en diferentes partes del país o del planeta. Si bien el docente no debe convertirse en un tecnólogo, sí la clave del uso de las TIC en el aula estaría en la capacidad del mismo para llevar a cabo el diseño de ambientes educativos apoyados en estas herramientas con metodologías claras y diseñadas de acuerdos a las necesidades de los alumnos.

En el ámbito sociológico también podemos reflexionar como el uso de las TIC y la educación virtual, puede ayudar a romper las diferencias sociales, como la falta de inclusión de cobertura y de oportunidades para muchos jóvenes y adultos.

Retomando el tema de las metodologías, quizás la principal barrera por parte del docente sea la dificultad de romper con las prácticas tradicionales en las cuales ha sido formado. Específicamente refiriéndose a América Latina y su futuro la UNESCO decía: “dependerá en buena medida de su capacidad para potenciar la generación de nuevo conocimiento, donde el elemento estratégico , para lograr el mayor beneficio colectivo, será la capacidad para crear, adaptar y adoptar las nuevas tecnologías”.

Para ello es necesario innovar y transformar los espacios escolares y las estrategias pedagógicas y didácticas que posibiliten una mayor flexibilidad y capacidad de respuesta a estos desafíos que nos impone la economía actual denominada “del conocimiento”. Según Roberto Rosero (2001), la globalización está íntimamente relacionada con la evolución del conocimiento en función, actores y herramientas. “Dentro de  una escala de difusión, históricamente se pasó de un poder basado en la creación, aplicación y difusión cooperativa del conocimiento como parte del trabajo y en el que los actores son alumnos y profesores que conforman grupos en la red altamente competitivos e interconectados. De ahí que es necesario, abordar la implementación de las TIC en la educación dentro del contexto de la globalización y de los procesos de cambio, tanto en la sociedad como en las instituciones educativas.

Es allí donde se encuentra el verdadero origen de la “sociedad del conocimiento”, en la que el principal medio de producción ya no es la tierra, ni el dinero, ni el trabajo físico, sino el conocimiento incorporado a las diferentes actividades del hombre. Lo que ha marcado una realidad en la globalización es que los países sólo podrán crecer económicamente, y las personas sólo podrán tener ingresos suficientes para una vida digna, en la medida que estén preparados para un puesto de trabajo y competir internacionalmente. Esto tiene importantes implicaciones en la educación ya que no es lo mismo formar para competir en un mundo globalizado que educar para producir en una economía protegida o cerrada.

Se considera que la mejor manera de dotar a los alumnos de las herramientas necesarias para enfrentar un mundo del trabajo heterogéneo, incierto, rápidamente cambiante, inestable y crecientemente complejo, es una formación integral que desarrolle competencias que incluyen habilidades cognitivas, destrezas psicomotoras y actitudes y valores propios de los ciudadanos productivos del hoy y el futuro, obvio es decirlo ahí aparecen dentro de las competencias comunicacionales en diferentes códigos, el uso de la enseñanza de la  tecnología.

Aunque se debe entender a la tecnología como algo que va más allá de la aplicación de la ciencia a la producción, ya que ésta actualmente alcanza una dimensión integral y global que abarca todas las etapas del trabajo productivo y todos los ámbitos del desarrollo humano. La globalización nos hace ver que nunca habían sido tan interdependientes los seres humanos.

Termino este artículo con la reflexión que considero debe ser la pregunta central en la educación marcada por el uso de las TIC en este siglo XXI de sociedades “de la decepción” según Gilles Lipovetsky: ¿educación para qué?

¿Se trata de formar empelados eficientes, y disciplinados, educar sólo para la producción y la productividad?

¿O debemos intentar educar para desarrollar la conciencia cívica, el espíritu democrático, la solidaridad y el respeto al otro ser humano?

¿Debemos educar para asumir, sin más, el mundo global?

¿Se trata de formar personas que se sumerjan en la globalización como objetos pasivos de las fuerzas tecnológicas, económicas y políticas que la han impulsado?


¿O se trata de formar ahora a las personas conscientes del mundo global en que viven, y de las enormes oportunidades que este mundo ofrece para el desarrollo de los intereses como individuos y como mexicanos?

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