jueves, 15 de diciembre de 2016

8386. ‘CONSPIRACIÓN ANTI HUARACHE’.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

‘Conspiración anti huarache’.
Alguien que sí le sabe bien a eso de la política yanqui (más de 40 añitos metido en ese berenjenal),  comentaba con este su texto servidor que la elección del tal Trump le parecía ‘rara’, que algo ‘extraño’ estaba pasando en los EUA, pues el discurso y los petardos que suelta el tipo, aparentemente van en contra de los intereses de algunos de los más poderosos intereses del gran capital de ese país.

Conociendo como conoce los entresijos de la política de los EUA y qué tan influida está por los personeros de empresas globales de enorme influencia, y sabedor de que la política allá no solo es muy enredada sino infinitamente más dura -o sucia, como quiera verlo-, que la mexicana (como lógica consecuencia de lo que se juega en el país sede del  imperio global del capital), veía cuatro posibilidades, a saber:

1.- Se les coló un loco (cosa no muy frecuente pero posible, que ha sucedido en distintos países a lo largo de la historia);

2.- Algún grupo de mucho poder lo impulsa con intenciones inconfesables, relacionadas con convicciones de raza y superioridad blanca.

3. Lo mismo que la anterior, pero estrictamente por convicciones económicas (algún sector del gran capital que se sienta relegado o muy acotado por el gobierno de los EUA y quiera impulsar su propia prosperidad, pasando por encima de lo que sea).   

4.- El gran poder político está preparando alguna de las que antes han hecho. Algunos ejemplos: el hundimiento en la bahía de la Habana, del  acorazado USS Maine, en 1898, diciendo que lo había hecho el gobierno de la isla, para poder intervenir en la independencia de Cuba y arrancársela a España; el ataque consentido a Pearl Harbor, para tener un ‘casus belli’ a la medida y poder meterse a la Segunda Guerra Mundial; el falso ataque en 1964, de la armada de Vietnam del Norte contra parte de la Armada de EUA en el Sudeste Asiático, que tomaron como excusa para justificar su intervención militar desde Vietnam del Sur; las supuestas e inexistentes ‘armas de destrucción masiva’ que tenía Irak, razón suficiente para invadir ese país en 2003 (o sea, en tiempo histórico: hace cinco minutos, que la maña de andar inventando razones para desatar guerras, no se les ha quitado).

Que se les coló un loco, lo puede usted descartar, pues todo indica que no se metió: lo metieron (hay brutos indispensables a la hora de hacer barbaridades). Que lo esté impulsando algún grupo que busque instalar (reinstalar), una política inspirada en ideales de raza (que por equivocados que sean, siguen teniendo seguidores), se puede descartar también, pues a fin de cuentas, el imperio ya aprendió a convivir con esas razas ‘inferiores’, que han probado su productividad en beneficio de ellos mismos, los dueños del capital.

El caso 4 podría consistir en algo así como tratar de acotar la creciente influencia económica de China, dispuestos a llegar a un bloqueo formal económico y  marítimo (gravísimo y de consecuencias imprevisibles); o con alguna mentirijilla de esas que el tío Sam se inventa, regresar con sus ejércitos a la región de Irak-Irán, no tanto para ponerle un estate quieto a Rusia (a Putin), sino para asegurar sus intereses geopolíticos y geoeconómicos (petroleros). Pero no parece lo más probable, pues ya en esas y estando como están las cosas en el mundo, los EUA podrían encontrarse con varios frentes abiertos simultáneamente: China, Rusia, los países Islámicos, los activistas que ya residen dentro de su territorio y la reprobación total de la Unión Europea.

Todo apunta (hasta que la realidad nos contradiga), a que se trata de la tercera posibilidad: algunos muy poderosos capitalistas lo impulsaron para su servicio y beneficio, en contra de políticas del propio gobierno yanqui. Y los nombramientos para su gabinete que está haciendo el Trump, confirman esta posibilidad: como secretario de Estado, responsable de las relaciones exteriores de su país, Rex Tillerson, actual Ejecutivo en Jefe de ExxonMobil (empresa petrolera que funciona como un país dentro de los EUA, con presencia en 57 países -más México-, que emplea a exfuncionarios de la CIA, del  Departamento de Estado y del Pentágono, para manejar su propia política exterior y sus servicios de inteligencia-espionaje); don Tillerson recibió de Putin en 2013, la ‘Orden de Amistad’, que otorga Rusia. Por cierto: dicen, dicen, que don Tillerson es uno de los principales impulsores de nuestra reforma energética. ¿Lo cree posible?...

Esa empresa se formó en 1999 con la fusión de la Exxon (antes Standard Oil de los Rockefeller, fundada en 1870), más la Mobil. Produce por ahí de 400 mil millones de dólares al año, y podría competir con muchos países en cuanto a poder financiero.

La Exxon Mobil hereda una historia de desencuentros con el gobierno de los EUA: el 15 de mayo de 1911, la Suprema Corte de allá, ordenó la disolución de la Standard Oil del viejo Rockefeller, aplicando el ‘Acta Sherman Antitrust’ de 1890, que prohíbe “cualquier contacto, combinación en forma de fondo o de otra forma, o conspiración para restringir el comercio”. Y les dieron palo, porque eran un monopolio. Pleito eterno de la empresa contra la autoridad de los EUA.

Actualmente, la Exxon Mobil enfrenta denuncias públicas de estar haciendo trampa con la información sobre el calentamiento global (que el Trump dice que es un invento chino, de China, pues), ¿y sabe quiénes encabezan las denuncias?... los descendientes de Rockefeller (ahí lo checa en la edición de diciembre de 2016 de ‘The New York Review of Books’, que en un artículo de David Kaiser, señala que la Exxon Mobil paga estudios que engañan al mundo sobre el calentamiento global y el cambio climático que causa el uso del petróleo como combustible).

Así, el tal Trump vendría a ser el Caballo de Troya de un poderosísimo grupo de empresarios, que no enfilan sus baterías en contra de México ni por la supremacía blanca, sino para cuidar sus ganancias.


Ya sosiéguese, no enfrentamos una ‘Conspiración anti huarache’. 

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