viernes, 16 de diciembre de 2016

8387. ME IRÉ DE TOUR AL UNIVERSO.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.  
Desde Zamora, Michoacán. México. Para  
Tenepal de CACCINI

Sí, claro que sí, es un hecho que me iré de tour, pero en esta ocasión no me acompañarán ni mi esposa Celina, ni mis hijas Lupita, Vicky o Cely, ni mis hermanos Hilda Virginia, Ma. Eugenia Silvia, Ignacio y Rosa Beatriz ni Eduardo que ya partió-  ni demás familiares y ni mis amigos, no, no va nadie más, pero tal vez sí lleve compañía, a quien me haya asignado el Señor y que haya fallecido en día y hora como yo.

Me iré de tour y no, en ese recorrido no llevaré guía que me vaya explicando lo que veo, porque no necesitaré de él, es un tour que tiene principio pero que su final no se sabe El alma, que puede ver porque se le concede ese don, unos momentos después de abandonar el cuerpo, es envuelto por una luz blanca y ya así, se eleva, voltea a ver a su cuerpo, a familiares y amigos que se encuentran con ese cuerpo y parte a un lugar indicado en un recorrido que es cuando inicia ese tour.

 Por el camino indicado, podrá mi alma admirar la obra del Señor, de Dios el Creador del Universo, así observará, viajando a la velocidad del pensamiento humano el nacimiento de estrellas y el fenecer de otras muchas, podrá ver que a distancias enormes, en otros planetas o cuerpos celestes hay seres vivientes, que pueden ser semejantes a nosotros si las condiciones atmosféricas son similares a La Tierra o que son diferentes en su estructura según sea el caso, podrá ver los llamados Agujeros negros por donde corre energía y que algunos científicos consideran existe uno en cada Galaxia , podrá ver cómo algunas estrellas se comen a otras más pequeñas que encuentran en su orbitar; podrá deleitarse viendo como naves espaciales sin tripulación surcan el Universo enviando información al planeta que se trate; podrá ver como planetas enormes se tragan a sus satélites absorbiéndolos y verá cómo galaxias enormes se mueven obstaculizando el accionar de otras más pequeñas o bien se las tragan. Lo anterior o más no descubierto por el ser humano podrá ver pues el morir significa conocer lo no conocido en, o desde la Tierra.

Tal vez comprobará que los científicos tienen o no razón en sus teoría y que, efectivamente, el Universo es la consecuencia del Big Bang o llamada también Teoría de la Gran Explosión, la acción que Dios originó y que llevó a la formación de todo lo que existe Toda esa maravilla que es el Universo podrá mi alma admirar, pero es un paseo que lleva a un lugar y no hay retroceso, no puede el alma regresar ni siquiera para ver con más detalle algo del Universo que le atraiga más, para nada se puede detener y el camino continua hacia donde toda alma, después de abandonar su cuerpo se dirige. Sí, es un hecho que si algo atrae más a mi alma, no podrá detenerse a analizarla, su camino la luz blanca seguirá y con ella mi alma, todo porque así lo dispuso el Señor, mi Dios.

 Pero el morir lleva al alma hacia lo más maravilloso de todo el Universo, hacia el lugar donde el Creador del Universo ha dispuesto lleguen los que han vivido en los diferentes planetas habitados. y que debe ser algo inimaginable, un lugar elegido por Dios debe ser lo perfecto. En ese lugar no hay distingos, ni de raza, religión o clase social, ni del planeta del que proviene, puede ser pequeño, muy grande, con diferentes formas de vida, pero ya en el lugar indicado, todos son iguales. Pero, entonces, el morir no es un castigo como muchos lo consideran, sino un proceso para conocer lo no conocido, para estar en un lugar no imaginable y puede ser que para conocer al Creador del Universo, a quien no tiene principio ni tendrá fin, a Dios.

El alma viaja y puede recorrer varias Galaxias o bien la distancia del lugar indicado es cercano a nuestro Planeta o lejano para los de otros planetas, pero, si es cercano, a ese lugar se llegará después del recorrido por el Universo, así lo considero, así lo espero.

Lo que puede ser un hecho, es que el alma no regresará a la Tierra, a nada tiene que venir, su misión aquí ha terminado y el cuerpo pasará a transformarse siguiendo la ley de que nada se crea, solo se transforma. El cuerpo sin vida, sin el alma, es velado un poco tiempo antes de iniciar el proceso de transformación, generalmente se le lleva a un lugar y se le deja de acuerdo a la creencia, ahí será visitado por familiares ya amigos o, si fue una figura pública, por gobernantes y ciudadanos en la posteridad, de quien fallece solo quedará el recuerdo, tal vez las enseñanzas.

El morir es ya no ver más a los papás, a esos que le dieron vida y que se preocuparon por que viviera aceptablemente. Es ya no ver a hermanos, a hijos, en fin, a quienes formaron parte de su vida, a quienes mucho quiso, de quienes recibió un buen trato o de quienes nada recibió, es ya no ver a quienes tanto quiso y que   aparte de la vida todo recibió.

Me voy de tour y es cierto, mi mamá y mi papá ya no están en este planeta para verme partir, ya ellos se encuentran en un paraíso inimaginable y con todos y con todas las miles o millones de almas que conforman el árbol genealógico. ¡Cómo recuerdo a mis papás! No están ausentes de mi mente mis abuelitos maternos, ni Lucina, ni Tino, ni Gera, ni Eduardo ni mis queridos suegros Virginia y Ramiro.

Es un hecho que al morir la luz blanca me envolverá y me llevará de tour por la gran creación de Dios, el Universo, pero también es un hecho que para que ese glorioso día llegue, he de vivir en este hermoso Planeta, creo, unos 20 años más conociendo más de las maravillas que tiene este Planeta que llamamos Tierra y algo más del Universo que los científicos hayan descubierto que será nada para lo que veré cuando me vaya de Tour.

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