viernes, 16 de diciembre de 2016

8391. LAS POSADAS; TRADICION MUY MEXICANA

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.  
Desde Zamora, Michoacán. México. Para  
Tenepal  de CACCINI

Para los que profesamos la fe católica, el mes de Diciembre todo es alegría, y lo es porque gira en torno al nacimiento del Niño Dios. Es así como ya los nacimientos se pueden ver en algunas partes de las casas, principalmente en el pasillo, pero también en algunos templos en donde con lo poco obscuro y las luces que les ponen tienen más vista.

También estamos en el tiempo de la preparación de las pastorelas, claro que algunas ya se han representado pero lo correcto es presentarlas después del 24 del actual mes, cuando ya nació el hijo de Dios. También es tiempo de LAS POSADAS que deben empezar el 16 y terminar el 24.

Para el mes de Enero tenemos la festividad de Los Reyes Magos, el 6 de ese mes y que principalmente es una fecha que los niños esperan ya que para entonces han enviado su cartita pidiéndoles algún juguete, muchos esperan que en esta ocasión ahora sí les traigan lo que el año pasado pidieron sin que se los hayan traído. Y todas estas festividades culminan con lo que llamamos el Levantamiento del Niño Dios que también es una tradición bonita y que en algunas partes se hace con mucha solemnidad como en la comunidad de La Ladera,  del municipio de Zamora en donde los señores se juntan y cantan mientras las señoras reparten tamales, atole o el tradicional pozole, esto se hace en la calle y asisten personas de la misma comunidad y de otras.

 Estamos en los tiempos de alegría y una tradición muy alegre lo son las posadas. Dicen los que saben porque así lo leyeron, que tiempo después de la caída de Tenochtitlán, llegaron religiosos Agustinos y Franciscanos, estos fueron los primeros, eran doce frailes que llegaron mal vestidos con imagen de pobreza y que pronto tuvieron buena respuesta y aceptación entre los indígenas pues la cruz pronto fue aceptada, llegaron antes de que Cortés partiera hacia Acallán a hacerle frente a una conspiración en su contra; que en ese lugar fue ahorcado Cuauhtémoc junto con los señores de Texcoco y Tacuba.

Los frailes llegaron a evangelizar a nuestros antepasados, llegado el momento de explicar las penalidades de San José y la Virgen María para encontrar un lugar donde naciera el Niño Dios, lo empezaron a hacer mediante representaciones de las escenas de los momentos previos a la llegada del Hijo del creador del universo: Jesús, por lo que la tradición de las posadas es muy mexicana para orgullo de los que habitamos este hermoso país llamado México en honor a los mexica o aztecas.

Para arraigarse en La Nueva España, los frailes aprovecharon la coincidencia de festividades del calendario ritual indígena con el  calendario litúrgico católico para apoyar su labor evangelizadora y misional, sustituyeron conmemoraciones para las divinidades prehispánicas por las cristianas, aprovechando las indígenas, dando como resultado un sincretismo cultural surgiendo expresiones netamente mexicanas.

Bueno pues conozcamos algo de la historia de las posadas: Antes de la llegada de los españoles, los antiguos mexicas  celebraban durante el invierno, el advenimiento de su principal deidad, Huitzilopochtli, durante el mes Panquetzaliztli que equivaldría aproximadamente del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario y en que se realizaba la fiesta por el cierre de otro ciclo de vida y la llegada de un año nuevo y se honraba a dicho Dios que era el de la guerra, en esta fiesta se realizaban bailes y cantos, en esta festividad no faltaban los sacrificios humanos y los amos de los esclavos realizaban un ayuno que terminaban al final de las festividades, el día de los sacrificios.

Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas entre la festividad de los aztecas llamados después mexicas y la de los cristianos, uno de los primeros evangelizadores, el fraile agustino Diego de Soria, solicito autorización al Papa para celebrar nueve misas en los días anteriores a la navidad para festejar el nacimiento de Cristo, a lo que el Vaticano dio dicha autorización, por lo que los agustinos promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración católica, dándole características cristianas.

Se cree que la práctica de las posadas se originó en el poblado de San Agustín Acolman, al noroeste de la Ciudad de México, pues fue uno de los primeros lugares donde se establecieron estos religiosos para realizar su tarea evangelizadora por lo que sí está en la posibilidad de ser cierto, aunque se dice que pudo haber sido en Texcoco o Tacuba.

En 1587, fray Diego de Soria obtuvo del Papa Sixto V la Bula autorizando la celebración en el Virreinato de la Nueva España de unas misas, llamadas de aguinaldo que se celebraban  del 16 al 24 de Diciembre y que se realizarían en los atrios de las iglesias. Junto con las misas se representaban escenas de la Navidad. Luego de la misa se realizaban festejos con luces de bengala, cohetes, se quebraban piñatas y se cantaban villancicos.

En el siglo XVIII, la celebración, aunque no dejó de realizarse en las iglesias, pasó a tomar más fuerza en los barrios y en las casas, y la música religiosa fue sustituida por el canto popular, actualmente son pocas las iglesias donde se hacen posadas, pero la tradición de antaño se debe retomar pues es en los templos o en los atrios donde las posadas deben realizarse principalmente, claro que ahora los templos ya no tienen atrio -es el espacio entre la calle y el templo y servía de meditación, de oración antes de entrar a la casa de Dios, por eso la mayoría de los atrios de antes eran grandes, así debían ser-.

En el periodo porfirista las posadas se debilitan como expresión popular y es hasta después  de la revolución mexicana cuando toman nuevo auge.

 La representación  se conforma de nueve posadas, que se inician el 16 de diciembre y consiste en solicitar alojamiento en ese simbólico camino a Belén hasta el día 24 de diciembre, víspera del nacimiento de Jesús. Durante este peregrinar se hacen notar las penurias por las que tuvieron que pasar La Virgen María y San José hasta encontrar alojamiento en Belén en un pesebre, en una simple cabaña  habitada no por seres humanos sino por animalitos de granja en la total humildad.

Las posadas consisten en lo siguiente: Se realiza una procesión de la gente de la comunidad, llevando a los peregrinos, es decir, una representación de José y María, ésta puede ser un conjunto escultórico de las imágenes de José guiando al burro sobre el que monta María, o bien, algunas personas -generalmente niños- disfrazados que los representan. La gente que va en la procesión lleva velas de colores en las manos.

 En cada casa por la que pasa, canta un verso pidiendo posada  y dentro les contestan con otro verso, rechazando el alojamiento, alegando que no hay lugar para ellos.

Al llegar la procesión a la casa donde son aceptados y que es donde se celebrará la fiesta, se canta otro verso pidiendo posada, luego del cual, desde adentro les contestan, cantando también, invitándoles a entrar y recibiéndoles con alegría y la entrada se acompaña del encendido de las luces, cuetes, todo es alegría pues ya hay un lugar en donde nacerá el hijo de Dios, el niño Dios, el que tiene una misión que cumplir en este planeta llamado tierra.

 Una vez dentro de la casa, bien frente al nacimiento, bien frente a los peregrinos, todos los participantes rezan el Rosario, intercalado con cánticos propios para la posada, esto del rosario es una tradición completamente olvidada, vaya, ni en las posadas en los templos ya se reza el rosario, mucho menos en las que se hacen en las calles, siempre esa mala costumbre de ir acabando con lo que se hacía antes.

 Después de las oraciones, llega el momento de la fiesta, en la cual se consumen alimentos y bebidas  tradicionales que pueden ser ponche, atole, tamales y se reparte el aguinaldo.

Una tradición que prácticamente ha desaparecido es la llamada “Corona de Adviento“ que era una corona portada por jovencitas, confeccionada con flores y ramos entre los que insertaban cuatro velas, tres de color morada que simbolizan los domingos de penitencia de adviento y una blanca que simboliza el triunfo de la esperanza con la llegada del mesías, esta corona se acompañaba en el trayecto de los pedimentos de posada.

La culminación de la fiesta es el momento de romper la Piñata que ahora es principalmente o exclusivamente para los niños pero que en un tiempo intervenían también los mayores, es un momento de alegría y los niños ansiosos esperan ser vendados de los ojos para intentar  romperla y lo que hagan o dejen de hacer es felicidad para los adultos, mientras se intenta romperla se entonan cantos.

Las piñatas están llenas de cacahuates, limas, jícamas, tejocotes, cañas y dulces. Pero también existen las piñatas de trampa a las que se llena de confeti, harina o agua y son bromas que al romperse más hacen reír principalmente las de harina.  A quien le toca el turno de intentar romper la piñata se le vendan los ojos y se le dan vueltas para que pierda la noción del espacio. Por el uso de ollas y cántaros, se pensaría que las piñatas son muy mexicanas pero no es así. La tradición viene de China y a continuación se menciona algo de su historia y de su significado.

La piñata es una construcción artesanal hecha con barro –ollas y cántaros aunque ahora el barro ha sido sustituido por el cartón- y papel o solo papel: tiene 7 picos la estrella, porque representa los pecados capitales en la religión católica, se debe romper con un palo que representa la fortaleza y fuerza de Dios, y al romperse caen dulces o frutas con las que estaba rellena, estas son recompensas y dones por vencer al pecado.

Se presume que el origen de la piñata es chino. En las celebraciones del Año Nuevo chino, se construía un animal de papel, que era rellenado por cinco tipos diferentes de semillas. De acuerdo a la tradición religiosa adoptada en España y posteriormente en América en el siglo XVI, la piñata debe ser en forma de estrella con siete picos, cada pico es un pecado capital y los dulces o frutas que de ella salen al quebrarla, simbolizan las bendiciones que reciben todos aquellos que participan.

En esta tradición, se dejó de asociar estrictamente a la cuaresma con las piñatas. La tradición en México y en algunos otros países consiste en romper piñatas en tiempo de Navidad, durante la celebración de las posadas y, asimismo, en celebraciones de cumpleaños. En los casos de aniversarios, las piñatas adquieren la forma normalmente de algún personaje famoso o de una película o caricatura de moda, sin la representación de los pecados capitales.

En las posadas no deben usarse piñatas que tengan forma de personajes sino que solo deben ser con los siete picos, los siete  pecados capitales.

Cuando rompan una piñata no olviden cantar algunos de los versos que alegran más el momento como: Anda María, sal del rincón, con la canasta de la colación, o esa de la piñata tiene caca…. O la de: en esta posada nos hemos chasqueada porque Celina nada nos ha dado, y de los más comunes: no quiero oro ni quiero plata…

Ya el día de la última posada, el 24 de Diciembre, después de que se aceptó dar posada, de que se rompió la piñata, se acostumbra acostar al niño que ha nacido y se tiene para eso a una madrina, se rezan algunas oraciones o parte del evangelio y luego se canta para después dar paso a la alegría que culmina con la cena de navidad.

A todos corresponde, pero principalmente a los sacerdotes, que volvamos a hacer las posadas como deben hacerse, rescatemos la hermosa tradición con todos sus significados, no dejemos que el materialismo termine con una hermosa y agradable tradición. Algo muy importante lo es también que hagamos las posadas en las fechas establecidas y que no caigamos en eso de las pre-posadas. Es tiempo de LAS POSADAS, es tiempo de divertirnos porque pronto nacerá el HIJO DE DIOS.

Compilación en parte tomada de: Diciembre en las tradiciones de la SEP y de escritos del padre Gonzalo Álvarez Ruiz.

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