viernes, 16 de diciembre de 2016

8393. JUAN DE JERUSALÉN, PROFETA TEMIBLE.

Reporte Z

Por Rafael Gomar Chávez.
Filósofo y periodista.
Desde Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Juan de Jerusalén, profeta temible.

"Veo y conozco. Mis ojos descubren en el cielo lo que será y atravieso el tiempo de un solo paso. Una mano  me guía hacia lo que ni veis ni conocéis... veo y conozco lo que será. Soy el escriba".
Juan de Jerusalén (1042-1119)
Astrólogo y vidente francés.


Es fin de año, tiempo de buenos propósitos, de promesas, de nostalgia… y de profecías. Es inevitable, nos gusta otear en el horizonte, inventar el futuro, anticiparnos a lo que viene para tratar de controlar sus efectos, pero la fuerza de los acontecimientos nos rebasa. Somos pequeños seres de luz luchando entre las sombras contra enemigos poderosos. En este tiempo de duros inviernos y terribles tempestades (ya parece tango) leí un  texto impresionante, las profecías de Juan de Jerusalén o Juan de Vézelay, profeta nacido en la región francesa de la Borgoña en 1042, cerca del pueblo llamado precisamente Vézelay. El misterioso personaje murió en 1119, versado en astrología, alquimia y en la cábala, se reunía constantemente con ocultistas hebreos y musulmanes en la antigua Jerusalén.

También se le conoce como Juan el Templario porque fue parte del grupo de 9 fundadores de  la Orden del Temple en 1118; se considera al profeta Juan como  una de las influencias más importantes en otro personaje enigmático Michel de Notre Dame, el mentado Nostradamus. Los escritos de Juan conocidos como  ”Protocolo Secreto” fueron custodiados por los caballeros templarios y otras organizaciones esotéricas durante  más  de 800  años. El libro de Juan fue robado por los nazis  de una  sinagoga de Varsovia, los soviéticos las recuperaron y el profesor Galvieski los encontró en los archivos secretos de la KGB y los publicó en 1994.  Se tienen noticias de siete ejemplares del Protocolo Secreto, pero del que se sabe poco es del autor, de quien se dice en un manuscrito del siglo XV hallado en el monasterio de la Trinidad y San Sergio, en Zagorsk, que era: "Prudente entre los prudentes, santo entre los santos, alguien que sabía leer y escuchar el cielo".

Todas las profecías comienzan con la misma frase: "Cuando empiece el año mil que sigue al año mil...", lo terrible es que  algunas están haciéndose realidad ahora mismo, por ejemplo, el avance de la cultura de la muerte con la legalización del aborto, al respecto Juan escribió: “Cuando empiece el año mil que sigue  al año mil (o sea, ¡nuestra época!):

"Los hombres ya no confiarán en la ley de Dios, sino que querrán guiar su vida como a una montura; querrán elegir a los hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen. Pero ¿qué será de estos hombres que se creen Dios?"

En relación a la contaminación del planeta, Juan escribió:
   
“Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...

Las enfermedades del agua, del cielo y de la Tierra atacarán al hombre y le amenazarán; querrá hacer renacer lo que ha destruido y proteger su entorno; tendrá miedo de los días futuros. Pero será demasiado tarde; el desierto devorará la Tierra y el agua será cada vez más profunda, y en algunos días se desbordará, llevándose todo por delante como en un diluvio, y el día siguiente la tierra carecerá de ella y el aire consumirá los cuerpos de los más débiles. El mar se alzará como agua enfurecida; las ciudades y las riberas quedarán inundadas y continentes enteros desaparecerán; los hombres se refugiarán en las alturas y, olvidando lo ocurrido, iniciarán la reconstrucción.”

Las telecomunicaciones y  la indiferencia ante el sufrimiento de los demás fueron anunciadas por el profeta:

“Cuando empiece al año 1000 que sigue al año 1000...

Todos sabrán lo que ocurre en todos los lugares de la Tierra; se verá al niño cuyos huesos están marcados en la piel y al que tiene los ojos cubiertos de moscas y al que se da caza como las ratas. Pero el hombre que lo vea volverá la cabeza, pues no se preocupará sino de si mismo; dará un puñado de granos como limosna, mientras él dormirá sobre sacos llenos. Y lo que dé con una mano lo recogerá con la otra".

En cuanto a la voracidad del neoliberalismo y sus consecuencias escribió:

“Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...

El hombre habrá cambiado la faz de la Tierra; se proclamará el señor y soberano de los bosques y las manadas. Habrá surcado el Sol y el cielo y trazado caminos en los ríos y los mares. Pero la Tierra estará desnuda y será estéril. El aire quemará y el agua será fétida. La vida se marchitará porque el hombre agotará las riquezas del mundo".

En el sistema capitalista neoliberal, todo tiene precio, todo es una mercancía, la vida, el amor, el sexo, el agua, la tierra, todo:

“Cuando empiece el año mil que sigue al año mil…

El hombre comerciará con todo; todas las cosas tendrán precio; el árbol, el agua y el animal. Nada más será realmente dado, y todo será vendido”.

Afortunadamente entre tantas profecías terribles, algunas profecías de Juan anuncian días de paz y prosperidad:

“Llegados plenamente al año mil que sigue al año mil...

“El hombre conocerá un segundo nacimiento; el espíritu se apoderará de las gentes, que comulgarán en fraternidad; entonces se anunciará el fin de los tiempos bárbaros. Será el triunfo de un nuevo vigor de la fe; después de los días negros del inicio del año mil que viene después del año mil, empezarán los días felices; el hombre reencontrará el camino de los hombres y la Tierra será ordenada.”

O sea que ¿se aproxima el fin de la partidocracia en México y la guerra contra las drogas?

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