sábado, 17 de diciembre de 2016

8401. NO CABE DUDA DE QUE ERES UNA PERSONA AFORTUNADA.

Por Carlos E. Acevedo Martínez.
Escritor y Periodista.
Desde el Estado de 
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conrado:

No cabe duda de que eres una persona afortunada, porque te voy a dar una primicia (ya todas mis “hermanicias” tienen dueño). A manera de ensayo, se me está ocurriendo ensayar con el ensayo, con un ensayo al que estoy ensayando intitular  “Los nietos de esos abuelos también son unos hijos…”, en él, trataré de revolver aún más, la explicación del cómo, cuándo, dónde y porqué en este país maravilloso, están donde están y cómo están los que están… y del por qué los demás estamos como estamos.

Vamos a abrir el apetito con una advertencia que hace como 65 años hiciera el insigne  Vicente Lombardo Toledano, refiriéndose a los latifundistas de la Revolución, que vienen a ser los abuelos de los que hoy están donde están, cuando estaban ellos (los abuelos). Ahí te va: “… una investigación, aun superficial, acerca de las fortunas logradas por esta nueva burguesía parasitaria, integrada por funcionarios públicos, caciques políticos, sindicales y agrarios, revelan cuán profundamente ha penetrado la corrupción en la vida social de nuestro país… no hay un solo negocio de altas ganancias en el que no participe esta burguesía parasitaria. Los políticos menores también tienen lo suyo, según el grado de influencia que disfruten”.

A ti te consta estimado Conra, que gracias a los gobiernos de la Revolución que hoy conocemos como PRI, y si Pitágoras no miente (el Pitágoras es un amigo “teporocho”), lo que único que la “Revolución Mexicana” le ha dado a la gente de carne y hueso que no tiene “hueso” ni lo ha tenido nunca (ni lo tendrá si no saca a patadas a la clase política) en este país maravilloso, ha sido material para ampliar la ya de por sí obesa mitología cívica creada por la fábula de la “Revolución”.  Por algo el talentoso Alfonso Reyes escribió por esos días: “No bien la teoría política liberta al siervo, cuando la práctica económica crea otra masa de siervos, más populosa y más exasperada que la anterior”… era cabrón y visionario el Poncho, ¿edá?

Según cuentan algunos cronistas e historiadores, en los tiempos de los latifundistas del porfiriato, esa bola de ojetes contaba con todo el apoyo incondicional del jefe político, los destacamentos militares, el gobernador, los ministros y el presidente de la república, y por eso eran unos verdaderos señores feudales que disponían a su antojo de las vidas, haciendas y honras de los jodidos. Pero entonces llegó la Revolución y “mingaron a su chadre” los hacendados  dejando su lugar a los jefes políticos, o sea, a los caciques… “instrumento y verdugo de la dictadura y azote de los pueblos”, decían en aquellos tiempos.

Y aunque los que hoy están en donde están son niños de kínder al lado de sus abuelos, manejan a su antojo este cuerno de la abundancia (de fosas clandestinas) y en lugar de rodearse de gente capaz, sincera, dispuesta a servir, como lo hicieron sus “abuelos”, han sacado a los políticos-políticos de la jugada y se han rodeado de puros cuates y parientes improvisados… pero muy corruptos, con los nefastos resultados que eran de esperarse.

Normal estimado Conra, generalmente los amigos, sobre todo cuando son amigos por intereses diversos, suelen traicionar, chantajear, presionar, y eso en la cantina como quiera, pero en la tarea de gobernar esa amistad solamente estorba, distrae, presiona. En este México cada día menos lindo pero más querido, esos “amigos”, que por respeto a la semántica pongo entre comillas, le han hecho más daño a Peña Nieto que sus peores enemigos… y no se corrigen, ni quieren, porque se sienten asegurados, amarrados, cinchados en la nómina.

No sé si te has fijado, pero los políticos de la nueva ola que hoy  tienen la sartén por el mango y se la han pasado “cocinando” suculentos negocios, se han rodeado de pinches de cocina dialtiro muy pinches, dan pena ajena como servidores públicos, porque han sido meras figuras decorativas desde el inicio de una administración que tanto prometió y que solo ha dado puras vergüenzas, frutos podridos y tragos amargos para los mexicanos… ¡qué bonito!

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