martes, 20 de diciembre de 2016

8418. TATUAJES.

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“Me iré, aunque eres mi necesidad te dejo, pero eso de que te olvide, no sé,  Tatuajes de tus besos llevo en todo mi cuerpo” Joan Sebastian.

Un tatuaje es una imagen grabada en el cuerpo que te acompaña siempre, crece, se encoje, se estira o se arruga, siguiendo el avance de la edad en la piel o los kilos de más o de menos.

Los tatuajes no tienen lugar definido en el cuerpo humano, se ponen al gusto de cada quien, hay quienes los muestran en los brazos, en la cabeza, en la cara, en el cuello, en la espalda, las piernas y en lugares del cuerpo donde solo asoman una pequeña parte y la imaginación dibuja el resto, del tatuaje y del cuerpo.

Algunas gentes se tatúan en lugares tan exclusivos “Solo para ti”, solamente para el amor de su vida, en ese momento. La bronca es cuando cambian de “amor de su vida”. ¿Se imaginan? “Aquí estuvo fulanito” habrá que dejar espacio por si hay cambio de inquilino.

Dije arriba que el tatuaje va en el lugar que la gente decide, porque tiene poder de decidir, pero el ganado no puede elegir y el hierro candente para poner la marca del “fierro “forzosamente se lo ponen en “la enanca”.

Los tatuajes encierran tabú, maleficios y talismanes, “talismán, que me diera la mano temblorosa de una hechicera” (Agustí Lara), pero también arte y placer. Incluso su origen es cuestionable, hay quienes dicen que data de hace 5,000 años, otros que 12,000, que hasta momias han encontrado con esas marcas, la verdad yo no me acuerdo. Leí una frase que se le atribuye a Charles Darwin: “Desde la Patagonia hasta Alaska todas las tribus se tatuaban”. Quizá lo hacían por compromisos con sus dioses, como respeto a la muerte, como amuleto, como señal de fuerza y hasta para infundir miedo, nada se puede asegurar y puede ser que sea para todo eso.

Los Aztecas tatuaban a los niños para rendir tributo al dios Quauhtli. En Egipto las mujeres eran tatuadas para representar su estatus social. Han encontrado momias tatuadas, es decir, con rastros de tatuajes, no que hayan sido tatuadas después de momificarlas y cubrirlas de vendas. Un señor grita “Vendo huevos” otro contesta “¿Para qué los quiero vendados?”

Los marineros, corsarios y piratas como abejas polinizaron por los 7 mares la costumbre del tatuaje. El catolicismo  condenó la costumbre por considerarla  una mutilación al cuerpo que Dios nos dio. La Santa Inquisición no mutilaba, solamente aplicaba correctivos a los que se portaban mal y con eso lograba que pagaran sus culpas en esta vida y no fueran al fuego eterno. Era una Santa la tal Inquisición.

Cuentan que en una batalla de la Caballería contra los sanguinarios Pies Negros (De mugre, dijo el Piporro) el centinela da la voz de alarma anunciando que se aproximan los indios ¿Cuántos son? Pregunta el capitán, contesta el vigilante “Adelante viene uno y atrás como mil” ¿y en qué plan vienen?, “Yo creo que en plan de “Mujeres galantes” porque vienen bien pintarrajeados”

En épocas más recientes vimos en “Cuentos”, ahora “Comics” y en películas a los luchadores rudos marcados con tatuajes que los hacían ver temibles, en esos tiempos infantiles también nos mostraban a los presos con imágenes en su piel.

Los noticieros nos muestran unos personajes llamados Maras que asaltan y matan migrantes que se suponen van de paso tratando de alcanzar el “Sueño Americano”, dichos personajes tienen todo lo que de su cuerpo se ve, cubierto de imágenes y letras. No tengo en lo personal nada en contra de esta costumbre, sencillamente que todo lo que había visto era en personajes “Malévolos”. Últimamente nos muestran en revistas y en algunos programas televisivos bellos cuerpos femeninos pintados con verdaderas obras de arte. Similar a lo que pasa con los graffitis.

Pero hablando de las marcas que no se ven: “Aunque no quieras puedo seguirte por donde vayas, porque me llevas como un tatuaje dentro del alma” Los 3 Diamantes.

He escuchado expresiones como ésta: “Traigo un dolor tatuado en el alma”, este tatuaje no se ve, sencillamente porque está muy profundo “Hay muertos que no hacen ruido y es más grande su penar”. Por uno de los caminos donde acudía (Antes de que me dieran las neuropatías en las neurópatas) para hacer mis ejercicios de caminata, cierto día me encontré a un viejo conocido, persona muy alegre y siempre pá delante. Ese día lo vi cabizbajo, de hecho no me notó al acercarme y que bueno, lloraba, al tiempo que marcaba números y letras en uno de los árboles. Miré los otros árboles cercanos y vi las mismas marcas.

El árbol soportaba calladamente las heridas que en su corteza tallaba, en el momento oportuno lo saludé y le pregunté ¿Qué haces? me contestó: “Marco las fechas en que se fueron mis hijos”, guardé silencio y él también se quedó callado y dando media vuelta, se fue sin despedirse. Las heridas del árbol se podían ver, las de él, no.

Como es costumbre en el Señor Tiempo, los años han pasado y en un paseo reciente por ese mismo camino, vi que los árboles ya habían sanado sus heridas y me topé nuevamente con el amigo aquel, sereno, platicador, muy mejorado, pero no es el mismo. No alcance a ver las heridas en su alma. Que sangran el alma.

“Hay heridas que calan tan hondo que no puede la vida cerrar, hay heridas que sangran el alma, que ni el cielo las puede aliviar” “Puñalito dorado”, cantada por los Hermanos Michel.

Decimos que el tiempo, que la edad, que las penas, que no sé cuántas cosas. Tal vez haya un tatuador que utilice todas esas herramientas y se divierta o solo cumpla con su trabajo, lo cierto es que alguien nos va tatuando con arrugas, muecas, cicatrices y otras monerías como las “Patas de gallo”. Esos surcos que empiezan en la frente y bajan por los ojos haciendo “bolsas” y se descuelgan hasta el cuello formando una “Respetable cascada”, la papada.

“No me importa ciertamente si arrugas surcan mi piel, son el símbolo más fiel que he vivido plenamente”-

Entre los datos que encontré, les puedo decir que la palabra “Tatoo” (El avión, el avión) viene de Tahití y como les decía, fueron unos marineros, los ingleses, los que la pusieron de moda en Europa. Los Cruzados, Los Caballeros, no los que así amanecieron el 13 de diciembre, se marcaban una cruz roja en el pecho por si morían, los identificaran como cristianos.

Los griegos y romanos “Marcaban a la juerza” a sus esclavos para que en caso de huida fueran reconocidos y reclutados. Los japoneses tatuaban desde el Siglo VII a los criminales, (Hay países donde no alcanzaría la tinta) y los nazis tatuaban a sus prisioneros con el número de serie que les tocaba, como si fueran objetos de inventario. Es que aún no había Código de barras.

Se dice que, T. A. Edison inventó la primera máquina para tatuar en el año de 1876. Actualmente hay máquinas muy sofisticadas, siguen sin gustarme los tatuajes, incluso, ni en los cuerpos femeninos que al andar por las calles, obligan a que las miradas se posen en sus chamorros, espaldas o donde lo tengan y luego nos juzgan de bobos.

Total que ya hablamos algo sobre los tatuajes y por hoy aquí le paramos.

Les deseo que se pasen una noche navideña lo mejor que puedan, a su completo placer, al fin si te excedes, tú pagas el exceso.

Saludos Navideños para toda mi Familia y Todos mis Amigos.

¡FELIZ NAVIDAD!

Rafael Ceja Alfaro

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