lunes, 26 de diciembre de 2016

8437. QUERIDO SANTA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Querido Santa.
Nicolás de Bari (a) “Papá Noel”, “Santa Claus”, “Santo Clós”.
Domicilio conocido.
Polo Norte.

https://www.facebook.com/SaintClaus
@deBari270
nicolas_bari@hotmail.com.northpole
santaclaus@yahoo.com.northpole
santa@toyland.org

Ccp.- Niñito Jesús.
         Santa María (mamá del Niño, para que se la lea).
         San José (esposo de la mamá del Niño, para su conocimiento).

Querido Santa:
Espero no te incomode que publique en el periódico la carta que te remití con la debida anticipación -hace seis meses, el 24 de junio por correo certificado y vía electrónica-; no por ventajoso, sino porque se me quedó la costumbre desde niño, cuando que supe que a tía Chela le llegó la carta que le mandó el INBA, por correo urgente, de que había ganado la beca para estudiar ballet en París, 45 años tarde, cuando ya tenía nietos (¡cómo cambió su vida por culpa de Correos de México!)… en fin, no te molestes.

Recurrí a todos los medios conocidos (Facebook, Twitter, Hot Mail, Yahoo, tu propio sitio), aunque -como tampoco contestaste-, sospecho que los tienes bloqueados o en ‘correo no deseado’, por tanto niño majadero, por los mensajes xenófobos de papás de otras religiones y por los chismes que dijeron de ti y el reno Rodolfo en algunas revistas de la farándula (la nariz de los dos es así, roja, y su tradicional despelote de la noche del 24 no es por ebriedad, aunque lo insinúen algunas damas del periodismo que tú sabes que tenemos acá).

Tampoco la publico por querer presionarte con una Carta Abierta, ni porque pretenda que ahora mandes todos los regalos pendientes de cuando era niño: no te apures, en México, uno está bien entrenado a que no alcance para todos, nada, ni las despensas, ni los fondos de ahorro para el retiro, ni Procampo, ni Progresa, ni el Seguro Popular, ni el reparto de utilidades, ni el aguinaldo, ni el salario, ni nada: acá, querido Santa, con un tamal de bola, quedas bien.

Tampoco quiero que vayas a pensar que es falta de respeto que no te reporte (como hice tantos años), si fui niño bueno durante el año y si obedecí a mis papás, porque no soy niño hace decenios y obedecer a mis papás no tenía mérito (que en esos tiempos, si no obedecías te daban una tunda sin cargo de conciencia, y obedecías).

Aprovecho para pedirte sinceramente, que me perdones por la carta de diciembre de 1959… no te odio, ni eres hijo lo que ahí puse (¡qué vergüenza!); lo que pasó fue que mi mamá me dijo que tú me traías lo que yo merecía; y más todavía por la del año anterior, que me había peleado con mi hermano, pero no es cierto lo que te conté que andaba diciendo de ti y los duendes (no sabes qué pena me dio que ya nunca le trajeras nada de lo que pedía); si quieres enséñale esta carta a Mamá Clós, por si te causé algún problema con tu esposa. Por supuesto doy por seguro que te tomaste con buen humor todas las cartas que te mandé de 1969 a 1999: era broma, ya sé que no eres priísta. Bueno, entro en materia. Primero tres sugerencias:

La primera: ya es hora de que te coordines con los Santos Reyes (un programa de Excell no sale caro, actualícense). Está muy mal eso de que tú repartas 15 días antes que ellos, con todos los problemas de logística y distribución que causas nomás por darles albazo cada año. Deja ya esos celos: los Santos Reyes tienen razón, ellos sí conocieron a la Sagrada Familia y no son habladas, ellos sí le dieron regalos al Niño Jesús, es historia. Madura.

La segunda: ya no les traigas juguetes a los niños de papá rico, político o los de líderes sindicales; ellos se encargan y te aseguro que les regalan mejor a sus hijos que las chucherías que tú traes (sin ofender, pero si das una revisada a Facebook, verás los coches, yates, jets, casas de playa, joyas que ellos les regalan a sus críos… ni comparar con tus pelotas o baleros, muñecas y bufandas, ellos sí saben regalar).

La tercera: a partir del año que entra tráele regalo sólo a los niños pobres. Tienes que cambiar la opinión que hay sobre de ti (manda a hacer una encuesta y verás), la mayoría piensa que como los pobres son muchísimos, por comodino prefieres darle a los que son muy pocos, los hijos de rico. Y por presupuesto no te apures, a los pobres, con unas alitas de pollo, un paquete de galletas, una pelota aunque esté ponchada (ellos la rellenan de trapo), con cualquier cosa quedan contentos: no tienen nada.

Ahora que si te interesa ser más popular que un gobernador en precampaña a la presidencia, y quieres quedar mejor que Enrique Alonso, porque vas a beneficiar a todos los niños, a los papás de los niños y a los papás de los papás de los niños;  aparte de ahorrarte las prisas (los renos te lo van a agradecer), tramita con el Niño Dios lo siguiente (Él puede):

Que el SAT cancele para siempre todos los privilegios fiscales que tienen las empresas más importantes del país. Que todos los ricos del país regresen a México su dinero (bien o mal habido, sin preguntas ni averiguatas, si se lo planteas bien al Niño Dios… cosas más difíciles ha hecho, pregúntale a las hermanas de Lázaro). Que cada vez que un alto funcionario coludido con algún empresario tramposo hablen de hacer algo chueco (nomás por hablarlo), les dé una diarrea modelo Niágara, que acaben en cuidados intensivos; dile al Niño que no es mucho pedir, su Papá mandó, por menos, las diez plagas de Egipto, borró a Sodoma y Gomorra y se aventó el Diluvio Universal: yo nomás sugiero una cagalera incontrolable y punto… (a ver si no se enderezan); y por último (esta sí mejor tramítala directo con el Papá del Niñito Jesús): que todos los gobernantes del país vuelvan a tener sentido del honor, que les dé horror abusar de sus cargos, medrar con ellos, cobrar los sueldos que cobran, vivir entre lujos a costa de los demás; ya si le agregas el sentido del ridículo, sería fantástico, porque ahora ya no les importa ser de risa y que nadie los respete.

Finalmente: te encargo mucho al niño López Obrador. No es malo, ya se la merece.


Es todo querido Santa.

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