martes, 27 de diciembre de 2016

8443. ¡SE LO LLEVO DE CORBATA!

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Seguramente han observado como tenemos expresiones muy naturales, muy de uso común sepamos su significado o no. Como ésta con la que inicio este escrito, “Se lo llevó de corbata” y otras como “Trae la lengua de pechera” “Llegó que se le salía el corazón” “No le da agua ni al Gallo de la pasión” “Es como abrir la caja de Pandora” “Tengo la espada de Damocles”, “Camisa de once varas” “…ni que ocho cuartos”. Y es curioso que las decimos con la seguridad de que nos entenderán.

En ocasiones aplicamos estas frases “de Cajón” como caigan, aunque no acomoden. Se han fijado como en nuestro afán de elogiar “nos pasamos”, por ejemplo: “estaban tan bonitas las flores del jardín, que hasta parecían una postal” o a la inversa “estaban tan bonitas las flores del cuadro que hasta parecían de verdad”.

Por ahora vámonos con el asunto de la corbata. Hace aproximadamente dos semanas ocurrió un fatal accidente, cuando por exceso de confianza una pareja cruzó la carretera no haciendo caso del puente peatonal. Al día siguiente de lo ocurrido, por cuestiones de trabajo estuve en ese lugar y un paisano que me aseguró haber estado presente me contó con lujo de detalles y ademanes que “se los llevaron de corbata”. Nada agradable que contar.

La expresión y la curiosidad me hicieron investigar sobre este elegante accesorio que por siglos fue de uso exclusivo para el sexo masculino. Resulta que a la llegada de los croatas a Francia, se presentaron con el rey Luis XIV, allá por el año de 1660, después de haber vencido a los turcos. Entraron a Paris muy catrines, llevando atado al cuello un trozo de tela blanca, que para ellos era una especie de bufanda pues la utilizaban con el fin de protegerse del frío; pero a don Luis le pareció un toque de elegancia y aunque no era chino ni de Tepito, se pirateó la idea y la patentó y haciéndole algunas modificaciones la hizo suya.

De este asunto nacen un sinfín de historias, por ejemplo ésta: el Gran estratega Napoleón Bonaparte, vencedor en “mil batallas” siempre usaba la misma corbata, pero el día 18 de junio de 1815, valiéndole gorro las supersticiones, se puso otra, otra corbata, lo que le costó la histórica derrota de Waterloo. También se cuenta que usaba camisa color rojo para que en caso de ser herido no se notara la sangre y sus soldados no se dieran cuenta y siguieran combatiendo con valor.

Se cuenta que un reciente ex presidente nacional siempre usaba pantalón color café, para que en caso de un susto por haber declarado una guerra, no se notara…el miedo.

Otro uso que se les dio a las corbatas en Francia fue durante la Revolución, las negras eran usadas por quienes la apoyaban y las blancas, los contras.

Casi todas las culturas, tal vez todas, las fueron incluyendo en su vestimenta, al tiempo que le fueron dando caprichosas formas y colores, incluso, el moño viene siendo un hijito de la mencionada prenda y aunque “nació” siendo de uso exclusivamente masculino, ya adoptó un carácter unisex, nomás conque al rato no salga del closet.

Normalmente la corbata es un signo de elegancia, actualmente la usan los ejecutivos, profesionistas, la gente de las altas esferas, pero también la usamos (En lo personal, forzado) para asistir a eventos sociales, el resto de los mortales. Como no la sabemos usar llegamos a la función de teatro o a “la gorra” con unas combinaciones de caja fuerte, el traje de un color X, la camisa totalmente contrastante y la corbata de cuadros o de rayas cuando se supone debe ser lisa.

No es el nivel social, forzosamente lo que nos lleva a no saber usar la prenda, más bien la falta de costumbre, tanto en los colores como en el famoso nudo. Se habla de nudo simple, el muy elegante, el doble, el nudo Oxford, el nudo trinidad  y yo el único nudo que se hacer es “nudo de carga de leña” o el nudo en la garganta cuando llegan los pagos de luz y de impuestos.

En la literatura nos encontramos, por ejemplo, a un Pito Pérez que siendo el modelo serio de pobreza errante, nos lo describen de traje, corbata y hasta elegante sombrero. También he leído novelas que en sus narraciones se siente el sarcasmo hacia los “Rotitos” que usaban un traje que no se lo quitaban ni para dormir (Tal vez el de la primera comunión), por parte de la población que aun usaba calzón (en lugar de pantalón) y camisa de manta. Les cuento aquí entre nos que mi mamá nos hacía, sean prudentes por favor, calzoncillos de manta de cordones para que los amarráramos y no se nos cayeran. Bonita imagen, pierna flaca, calzón a la rodilla y los huesos de las costillas asomándose por arriba de las costuras. Todo bien, el problema era cuando se presentaba alguna diarrea y el nudo era “ciego”. 

Ya sabía que llegando a casa me pondrían “las peras a tres por veinte”. Hasta que se me ocurrió hacerme de una navaja de un solo filo, de esas de afeitar que traían “los emigraos” y si no podía deshacer el nudo “cortaba por lo sano”. Entonces mi mamá decidió hacer los cordones de dos vueltas para que el nudo quedara al frente.

El Genial Mimo Cantinflas portaba una gabardina que ni colgaba del cuello ni del hombro, donde siempre la traía pero que debía acomodarla con frecuencia para evitar que se le cayera.

En México, durante la Revolución y la Cristeada hubo manos generosas que repartían corbatas “A Dios dar” y recuerdo que platicaban en mi pueblo que el mezquite que duro siglos frente a la hacienda, sirvió para que colgaran a los enemigos del ejército o gavilla de salteadores que ahí llegaran.

Tuve la oportunidad de ver filmar algunas escenas en Cómala, Colima de la película del Indio Fernández “La rebelión de los colgados” y conocí el truco de como “Ahorcaban” a los extras. Esas eran corbatas muy resistentes.

“Llevar de corbata” se entiende que se  lleva por el frente ya sean cosas o personas, por empujones o atropellamiento, o bien, que se arrasa lo que se encuentra en el camino o a su paso, y lo peor, sin importarle lo más mínimo. También usamos la frase cuando el vencedor en alguna contienda política, deportiva o de cualquier índole gana por amplia ventaja.

También ciertos órganos del cuerpo se nos ponen de “Moño” o de “corbata” cuando tenemos miedo extremo o el susto que nos ocasionan es exagerado. A las mujeres no, son muy valientes.

Por otra parte, para muchos la corbata va unida al “cuello blanco” y el cuello blanco está totalmente ligado a los delitos de las altas esferas, esos delitos que son cuantiosos, millonarios cuyas multas y condenas no llegan al 10% de lo que “sustrajeron” y se sigue conservando el cuello, las manos y con una confesadita, hasta el alma blanca.

Lo cierto y muy cierto es que este mugroso año de no sé quién, no creo que sea del Señor, tal vez del Señor de las tinieblas, como sea pero nos está llevando de corbata en todos los aspectos.

Para no sentir tan feo les deseo de todo corazón que hagan, hagamos, lo posible por construir un buen año 2017, que no esperemos que sea bueno por los puros deseos y buenas voluntades, si no metemos las manos en la caída que tanto se anuncia, seguramente nos vamos a partir la cara. Dios hará lo divino, nosotros debemos hacer lo humano, como se dice en estos casos “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Y colorín, colorado, este año se ha acabado. Por hoy aquí le paramos y a preparar ponche y antojitos. Y de corazón ¡Que tengan un feliz año nuevo!

Para cerrar, dicen que en la cena de Año Nuevo, para esperar el año 1941, el escritor Luis Spota,  tratando de burlarse de Salvador Novo levanta su copa diciendo “Feliz año Novo”, por aquello del número 41, a lo que el señor Novo le contesta: “Feliz año le deseo a quien en el apellido del padre, lleva la profesión de la madre”. A mi así me lo contaron.

Saludos cariñosos para todos los que gustan de leer mis garabatos, para Todos mis Amigos y para Toda mi Familia. Y para los que no nombre.

Rafael Ceja Alfaro

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