martes, 3 de enero de 2017

8468. EL CIELO SE ESTÁ NUBLANDO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI 

LA FERIA

El cielo se está nublando.      
Notificados que fuimos ayer, por cortesía de la CFE, que ellos no van a ser menos que Pemex y también nos subirán las tarifas de la luz (como en México llamamos a la electricidad), cualquier extranjero pensaría que hoy amaneció el país sin quedar piedra sobre piedra de ningún edificio público. No. Todo discurre por la vía de la normalidad mexicana.

A los originarios y residentes de este nuestro risueño país, nos estudian, clasifican y encasillan, Hacienda, el IMSS, la Dirección de Población y Estadística, el Inegi y el INAH, desde varios puntos de vista, empezando por el que recibe mayor atención: el económico (y nos dividen en ‘deciles’, palabra que se usa para que poca gente entienda, que es más fácil decir 10 por ciento, pero entonces se pierde el misterio que da aire de sabio al que dice: -Usted pertenece al ‘decil uno’ de la población -en vez de decir: -Es usted del 10% de los más jodidos); también se nos analiza por la composición racial (lo que se oye mal y se le llama ‘etnografía’); o por estratos sociales que (según publicó el gobierno, Diario Oficial de la Federación, 8 de mayo de 2012), son seis, que van de clase ‘baja-baja’ a ‘alta-alta’, pasando por las clases medias en todas sus gradaciones (varias en peligro de extinción); o también se nos puede catalogar como hacía la abuela Virgen (la de los siete embarazos), que nada más distinguía entre ‘pelados’ y ‘gente decente’, sin dar explicaciones.

Sostiene López que ni el dinero, ni la raza ni la clase importan (tanto). Lo que importa es si la gente es feliz y si nos han de clasificar, propone el del teclado que ese sea el único parámetro: la felicidad, con la ventaja de que el resultado es sorprendente: el 80% de los mexicanos somos felices, como prueban diversos estudios del Inegi, de la UNAM y si duda de la veracidad de las fuentes locales, entérese que según el ‘Índice de Felicidad en el Planeta’ (traducción a marro de ‘Happy Planet Index’), desarrollado por el Foro Económico Mundial (el de Davos, con sede en Ginebra, Suiza), en 2016, nuestra patria después solo de Costa Rica, ocupó el sonriente segundo lugar mundial en felicidad, con el doble de población dichosa que los EUA, para que el Trump nos vaya respetando.

Obviamente esto le parece lo más natural a los millonarios, altos funcionarios,  exfuncionarios-millonarios y toda su parentela (incluye compadres), porque viven la vida padre que toca a los ocupantes de la planta ‘pent house’ de México, pero llama la atención a los que siendo del peladaje nacional, tenemos algo de espíritu crítico, pues no debería ser feliz tanta gente que hace milagros para llegar vivo a cada fin de quincena (y menos, los que ni quincena tienen y sortean peligros que no afrontaría Indiana Jones, para ganar el pan en calles y avenidas, tragando lumbre, vendiendo tamales a escondidas del inspector de vía pública o productos chinos-piratas en puestos de banqueta a la vista de todos).

Así de bote pronto, la explicación puede ser la historia: si pone a un alemán en Alemania a vivir como un mexicano común en México, se suicida o incendia el Bundestag, porque, después de Bach, Wagner, Beethoven, Gutenberg, Lutero, Goethe, Kant, Einstein, Federico el Grande, Bismark, Marlene Dietrich, la BMW y la VW, le sería una pesadilla imposible de aceptar nuestra vida cotidiana, que por eso, a la mañana siguiente de perder la Segunda Guerra Mundial, salieron a barrer las calles y reconstruir su país, para volver a dominar a Europa, nada más que ya sin bombas.

Sí, debe ser por la historia, que por eso el pueblo español tiene tan mala uva, nomás de acordarse de que fueron el ‘imperio en el que nunca se ponía el Sol’ (presumía Felipe II), para acabar hoy peleando chambas de pelagatos con los ‘sudacas’ en Madrid. Por lo mismo la melancolía británica, que nomás de acordarse del imperio que perdieron, se beben otro litro de cerveza al tiempo (en castigo, nomás no se lo perdonan); y el perpetuo despelote que es Italia, es también porque después de ser el origen real del derecho y la cultura occidental, acabaron siendo un país de guías de turistas… sí, por eso es que tiran al gobierno cada 13 meses (desde 1945 llevan 65 gobiernos), nada les acomoda después de ese pasado de gloria.

En cambio, en México, quien más, quien menos, sabemos o intuimos que nada es para tanto. No nos tomamos muy en serio nuestra historia y ni siquiera la conocemos bien (afortunadamente, porque está feo saber que la Conquista la hicieron los indios, la Independencia los españoles, la Reforma y la Revolución los yanquis), aparte de que estamos muy acostumbrados a que no coincidan gran cosa los intereses de nuestros gobernantes con los nuestros (con sus excepciones que por eso lo son, por raras).

Yendo gobierno y pueblo, cada uno por su lado, cada quien se arregla la vida sin tomar mucho en cuenta al otro. Por eso somos felices, unos con champaña, otros con caguama; unos con caviar, otros con molito; cada quien en lo suyo y la mayoría -la inmensa mayoría-, esperamos poco y lo pasamos muy bien comiendo con cierta regularidad.

Ahora, es mejor que se anden con cuidado, porque esto funcionaba a condición de que el gobierno hiciera como que nos gobernaba, sin apretarnos mucho las tuercas, y nosotros haciendo como que no robaban, a condición de que no exageraran.

Pero este nuevo arreglo que quieren, con todos pagando impuestos, sin seguridad pública en regiones completas del país, y arrinconando a todos con los precios de gasolinas, gas y electricidad, puede hacer que alguien se acuerde de lo que ya se sabe: el inmenso negocio que están haciendo algunos altísimos funcionarios con Pemex, con sus ingresos y la importación de gasolinas y entonces, si aprietan de más, esto va a ser un copro-tsunami, un diluvio de mierda, y como de costumbre, vendrá de los EUA el vendaval: ya están auditando empresas internacionales y multándolas por sobornar a funcionarios mexicanos… sí, parece que va a llover, el cielo se está nublando.

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