martes, 3 de enero de 2017

8469. UN DIA DE ESTOS…

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

El mundo, la vida y nosotros los humanos estamos llenos y endeudados de promesas. “El prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”, así lo dice el refrán. Tal vez conociendo sobre todo la segunda parte del dicho popular, es que nos atrevemos a prometer hasta el grado de juramento cualquier cosa, lo que sea, que al fin estamos justificados para no empobrecer. Además nuestras promesas tienen la complicidad de los demás, me refiero que a quienes les prometemos no están convencidos de nuestro cumplimiento, convienen por no alegar.

“Juraste no volver a enamorarte  y otra vez has caído corazón, dijiste que ya nadie te importaba, que todo era mentira y otra vez en tu huerto hay ilusión” Así cantaba esta canción Pedro infante de la inspiración de Rubén Fuentes y Rafael Cárdenas.

“Te espero en mi fiesta, no me vayas a fallar”, de inmediato y sin pensar surge la promesa: “Cómo crees, ahí nos vemos” y el otro hace como que cree que si va a cumplir y por si las dudas hace el gasto. Total, no va y si lo deja “con los gastos hechos”. Un lugar en mesa de fiesta puede costar un mínimo $ 300.00; mesa, silla, mantelería, cubiertos, loza y el platillo de comida, así sea de un tiempo, así sea de carnitas que se supone es lo más rendidor. Ya lo hicimos gastar $ 600.00 por pareja y cuando lo encontremos saldremos con una bobería  como excusa. (No digo estupidez porque suena feo).

Muchos que al marcharse a tierras extrañas prometen ir solo por conseguir lo suficiente para la celebración de una boda digna y resulta que la boda la celebra allá a donde fueron y encontraron fortuna y otra afortunada o desafortunada, según el caso. (“No llores prietita linda, no llores que pronto vuelvo, recuerda que nos juramos, tenernos amor eterno, si me voy es porque quiero, quiero conseguir dinero, para volver y casarnos y hacernos un heredero”). La promesa de los hijos que regresaran en cuanto terminen los estudios, y no, por lo que sea, incluso con razón. Las promesas de pago, ese “mañana te pago” tan falso como la sonrisa de Garrik. Y todavía expresamos con satisfacción “Y me salió barato” y a cada rato nos sale barato porque a cada rato caemos y para no quedar como tontos burlados, salimos con esa explicación y una tonta sonrisa de “perdonavidas”. La promesa de amor eterno contra la entrega de una prueba de amor que termina en “un embarazo no deseado” y un hijo de madre soltera.

“Puras promesas” dice toda aquella gente que se siente burlada.

La gran promesa, sobre todo para los católicos, es llegar al Cielo y encontrarse “cara a cara” con el Creador, para ello se tiene que cumplir con los 10 mandamientos, respetarlos cabalmente apegándose a las sacras leyes dictadas en el Libro Sagrado. Pero, ¡Momento! Es tan benigna y alcanzable la promesa del Paraíso que después de pecar, es decir, violar todos los Mandamientos, si te arrepientes en el último momento, en el último suspiro de tu vida, ¡Estas salvado! ¡Te vas al Cielo con todo y zapatos! ¿Chido, no? Me imagino en una nube blanca, con ribetes dorados e intensos rayos iluminando la figura del “Pozolero” gozando del Paraíso después de haber cocinado a más de trescientos infieles (Cristianos no creo) y todo porque se arrepintió en el último momento, dicho sea creyendo que ya entregó el equipo. Quemador, cazo y pala removedora.

“Promesas de amor eterno tú me juraste y fuiste toda mi vida, mi consentida, mi adoración”.

Les comenté alguna vez de cuando José me prometió un becerrito y que finalmente, después de años se hizo buey, digo, el becerrito porque creció hasta convertirse en animal grande, José, También creció, pero no cumplió.

Ahí mismo en el templo ante la Pila Bautismal hacemos muchas promesas al Ahijado, pero resulta que con mucha pena y en confianza, les confieso (y espero que quede entre nos), tengo Ahijados que solamente los vi ese día, ya sea porque se fueron a otras ciudades o de plano hasta “El Norti”, te hacen jurar (Juramento igual a Promesa) y juras porque en ese momento sientes realmente la responsabilidad y aceptas hacerlo con gusto. Y pasa el tiempo y nos proponemos visitarlos un “Día de estos” que no llega. En descargo de mi conciencia, me dice el Filósofo de Purépiru que en su tierra así es, solamente que quien visita es el Ahijado a los padrinos.

Las promesas políticas dirigidas a nosotros, pueblo inculto que creemos en que los candidatos, sobre todo los mesiánicos vendrán a resolver nuestros problemas, cuando la realidad es que ellos buscan arreglar sus asuntos particulares y los compromisos contraídos con los mecenas de sus larguísimas campañas.

En fin, ya sabemos que ni a nosotros mismos nos cumplimos los muy famosos “Propósitos para el año nuevo” que regularmente se inician con el día dos de enero, porque el día primero todavía se peca y se excede en el recalentado y terminan el día 6, Día de Reyes en la celebración, ya que durante ese festejo partimos la tradicional Rosca, prometiendo los tamales si te toca el “muñeco”, pero si eso sucede, el día señalado tendrás que salir de la ciudad y ya cumplirás “un día de estos”.

En nuestra conciencia, en el rubro de “pendientes” está “Un día de estos” visitar al amigo o pariente enfermo y muchas veces nos pasa lo que dice el tango “La cama vacía”: “Llegó el domingo y ansioso, por aquel amigo leal, penetré en el hospital angustiado y pesaroso, me dirigí silencioso, al lugar donde sabía, que su lecho encontraría, más ¡Ay! Ni bien lo encontré, asombrado me quedé, al ver la cama vacía”. Espero que no me ocurra con mi tía Lupe, Sor monjita, que ya vive en una “Casa de descanso” y que cada vez que la recuerdo pienso  “Un día de estos” iré a visitarla.

Así se van acumulando las promesas y los incumplimientos de las mismas que por años hemos ido adquiriendo y posponiendo su cumplimiento para “Un día de estos”. Creo que sería bueno hacer un recuento de lo que debemos y comenzar a cumplir antes de hacer nuevas promesas que solo quedan en eso, para nosotros y en ilusiones para aquellos que les prometemos.

Pero todos los incumplimientos propios y los ajenos que también nos repercuten han llegado a situaciones desastrosas y muy peligrosas en muchos aspectos; estamos cerrando un año en que las promesas incumplidas están haciendo crisis. La inconformidad, la frustración parece ser que ya llegó al tope, todas las expresiones sociales así lo manifiestan, es más, mi frustración va más allá del tope, llevo toda mi vida creyendo que nuestro “cuerno de la abundancia” un día de estos dará para todos los mexicanos, y con tristeza veo que ya “muy cerca de mi ocaso” lejos de cumplirse mi sueño creado por las promesas políticas y una historia de México inventada se ha venido agravando, creando con ello una inestabilidad próxima a explotar.

Ya ven ustedes, nos prometieron que “gracias a las Reformas” no aumentarían los hidrocarburos, ni los impuestos y nuestra vida sería mejor. Parece que esto sucederá “Un día de estos”

7 – 0, es un marcador histórico, es un reflejo de cómo anda el deporte más popular en el mundo o cuando menos en México, y así es en todos los deportes en nuestro país (Nuestro si no lo han reformado) pero tranquilos, un día de estos seremos campeones en todo, cuestión de saber esperar, ya lo dijo Kalimán “Serenidad y paciencia pequeño Solín”. Yo sigo con la esperanza y aguantando, ya voy a cumplir 70 años en eso, sé de muchos que ya se enfadaron y mejor se fueron en busca del otro paraíso, el celestial. Aquí la clase política ya “Chafió” se culpan unos a otros, se “embarran” otros a unos y nosotros peleándonos y defendiendo a los propios repartiéndonos mentadas mientras ellos en las alturas se reparten millones. Ahí la llevamos.

Total, al escribir estos últimos renglones están llegando los últimos minutos del año que expira, para no estar triste mientras escucho a Doña Amalia Mendoza me sirvo el último desestresante del 16 ¡Salud! Y bueno, otra vez ¡Salud! Por si me tomo el primero del 17.

Nos vemos pues el que viene, espero que sea con mucha voluntad y ganas de vivir y de hacer bien las cosas, de todos modos si no las hacemos bien, lo tendremos que pagar.

Por hoy aquí se acabó el año.

Rafael Ceja Alfaro

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