martes, 10 de enero de 2017

8496. OTRO GALLO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Otro gallo.
Tía Soledad (prohibidísimo decirle Chole), no era tonta, era necia y por eso padeció todas las mañanas la tragedia de los huevos tibios reventados (que desayunaba su esposo, tío Marco), porque los metía de golpe al agua hirviendo. Por más que le dijeron su marido, las ‘muchachas’ (en México, sirvienta y criada son insulto, cosas de como somos), sus hijas, la abuela Virgen (la de los siete embarazos) y sus amigas, que los tenía que poner desde el principio, con el agua fría, neceaba que no, que así salían duros. Y dale a meterlos con el agua hirviendo. Y así llegó al fin de sus días, reventando huevos. Bueno…  sí era tonta.

Ayer en ‘Los Pinos’, se firmó el ‘Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y Protección de la Economía Familiar’, a iniciativa del Presidente, quien firmó como testigo del pacto establecido por representantes empresariales (Juan Pablo Castañón, del Consejo Coordinador Empresarial) y representantes de los trabajadores de México (Carlos Aceves del Olmo de la CTM)… a ver ¿quién no se siente representado? (los díscolos de la Coparmex no fueron ni firmaron, disque porque les entregaron el documento dos horas antes del evento, tan fijados). Aparte estuvieron presentes los secretarios de Hacienda (Meade), Trabajo (Navarrete Prida) y Economía (Guajardo)… ¿querían más?, si casi es demasiada representación de nosotros los 120 millones de ojerosos tenochcas que si estamos angustiados es porque estamos mal informados o tenemos espíritu chiquito ante los retos nacionales (eso son, ‘retos’ y chin, chin, el que les diga ‘problemas’). ¡Alabado sea el Señor!

¿Ven?... si no era para tanto. Ha quedado neutralizado el efecto nocivo del incremento del precio de gasolinas, diesel y electricidad, palabra presidencial: “Lo que hoy nos convoca es dar marco a un acuerdo que nos permita emprender acciones, que nos permita ser sensibles a estas definiciones que se han tomado para, con sentido de solidaridad y de responsabilidad social, acompañar a los sectores menos favorecidos para cuidar de la estabilidad de precios, la estabilidad de economía, para cuidar la economía de las familias mexicanas” (‘sic’ a discreción).

Alguna explicación debía tener que en México estemos tan bien… se asoma un problema allá en el horizonte… ¡pacto!; se alborota la gente: ¡pacto!; la inflación como que se esponja, ¡pacto!; los partidos políticos andan afilando charrascas como queriendo pelear, ¡pacto! ¡Vivan los pactos que nos dan patria y libertad!

Y se firman pactos porque siempre resuelven todo. Si duda es que no sabe, pero aquí está este López para sacarlo de las tinieblas de la ignorancia: tenemos orden fiscal gracias a los pactos de las Convenciones Nacionales Fiscales de 1925, 1933 y 1947; y luego los gobernadores como que notaron que algo hacía falta y firmaron los pactos de la Conago, correspondientes a la Convención Nacional Hacendaria, del 28 de octubre de 2003 y la del 17 de agosto de 2004, a las que debemos (entérese), “(…) las condiciones necesarias para acceder a la prosperidad, con oportunidades equitativas, justas e incluyentes para todos los mexicanos (…) solidez financiera del país (…) impulsar en forma sostenida el crecimiento económico (…) desarrollo equilibrado de la nación (…) total transparencia en la ejecución de los recursos aportados por los contribuyentes”. ¡Bendito sea Dios!

No hay que hacerse tarugos, es gracias al ‘Pacto de Solidaridad Económica’ de  Miguel de la Madrid, hace 29 años (14 de diciembre de 1987), que nuestros trabajadores vacacionan por Europa, Miami y los que no ahorran, resignados se van a Cancun, pero eso es cosa de ellos; porque sin ese Pacto seguiríamos con salarios deprimidos, desempleo,  un gasto público sin control y nuestra moneda perdiendo valor (paridad peso-dólar en 1987: 1,405.60 pesos viejos por dólar, o sea, en pesos de ahora: $1.40… y ya andamos arriba de $20.00, o sea, el 1,429% de devaluación… ¿qué hubiera sido de nosotros sin Pacto?).

¿Y qué me dice del siguiente Pacto?, el ‘Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico’ del 1º de diciembre de 1988, establecido por Salinas de Gortari al comenzar su sexenio, gracias al cual se abatió la inflación, se mantuvo el equilibrio presupuestal y se recuperó el crecimiento económico, que fueron sus objetivos. Fue renovado en julio y diciembre de 1989. Luego siguieron el  Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica (AUSEE), a principios de 1995 y para amacizarlo, en marzo de ese año se firmó otro, el Programa de Acción para Reforzar el AUSEE.

Como lo que hace la mano, hace la tras, el foxismo sacó su propio pacto, el ‘Programa Especial para un Auténtico Federalismo 2002-2006’, para “construir un régimen federalista equitativo, eficiente, transparente y corresponsable”; y en 2003, otro pacto más, la ‘Declaración de Cuatro Ciénegas’ (con aroma carrancista), el 20 de agosto de 2003, con el que entre otras muchas, muchas cosas, se nos aseguró la ‘(…) promoción de la equidad y desarrollo local y regional, así como de eficacia en la gestión pública’. ¡Ajúa!

Don Calderón no iba a ser menos y firmó con la Ma’Baker Gordillo, el pacto llamado ‘Alianza por la Calidad de la Educación’ y con el gobierno de los EUA firmó ¡22! pactos en materia de inteligencia, intercambio de información y capacitación para hacer frente crimen organizado (por algo gozamos de paz y tranquilidad hasta en el último rincón de la patria, por algo).

Ya en tiempos de don Peña, nos estrenamos con el ‘Pacto por México’, que no se le ocurrió a él y usó para sacar sus reformas de él, aunque todos los que pactaron con él, ahora no lo quieran ver a él ni en pintura; y el que sí se le ocurrió fue el de ayer, para que no nos preocupe el precio de gasolinas, el diesel y la electricidad, porque nada va a subir y lo que suba será porque no había de otra.

El único pacto que importa y el que todavía no se dan cuenta que sí arregla todo, es el Pacto Federal, nuestra Constitución, que si algún día cumplimos, nos cantará otro gallo.

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