viernes, 13 de enero de 2017

8505. NO LE GANE LA RISA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

No le gane la risa.
Tío Óscar le hizo la vida negra a su esposa, tía Tila (Otilia) y a la familia entera, porque aparte de terco era más mentiroso que un vendedor de coches usados. Volvía loco al que lo oyera, para que me entienda: se sentaba en una mesa, entre puro desconocido en una boda y discretamente todos se iban yendo, de uno en uno. Con el que nunca pudo fue con Pepe, Pepe (ya sabe quién, el más impresentable primo que tenerse pueda), lo que hacía era darle siempre una sopa de su propio chocolate. Si tío Óscar decía que estaba bien que Hitler hubiera exterminado judíos, Pepe de inmediato le proponía ir a dinamitar -en sábado- la sinagoga de Polanco, pero además, lo convencía de que era en serio, le decía que él conseguía la dinamita en la Compañía de Luz (donde trabajaba), y que tenía un amigo del cuerpo de zapadores del ejército que les armaba la bomba… y lo iba acorralando hasta que tío Óscar, ya muy espantado, era el que se iba. Una vez el tío contaba sus aventuras cuando había escalado el Everest y Pepe lo llevó el siguiente fin de semana a subir el Iztaccíhuatl… a su regreso el tío guardó cama una semana. Le tenía tomada la medida.

Se lo digo porque hay gente con la que no hay manera de entablar una conversación racional, gente con la que, una de dos: o nomás la ignora y evade; o hace como que se la toma en serio y le sigue la corriente, hasta ponerlos en un ridículo de cuidados intensivos.

Es el caso con el tal Trump. Como no se puede hacer que salgan en masa todos los trabajadores de origen latinoamericano de su país (para ver como se resquebraja y cae el imperio más poderoso que ha conocido la humanidad), entonces hay que responderle con absurdos equivalentes a los de él. Mire: a su sabotaje a las inversiones extranjeras en México; a su necedad de que México pague el muro fronterizo; y a que el TLC es el peor tratado de comercio que ha firmado su país, que va a renegociar hasta sacarnos el tuétano… hay que decirle que sí, pero que primero nos devuelvan la mitad de México que nos robaron.

Claro que se va a reír y responderá con un tuitazo ‘eso no va a pasar’. Pero hay que insistir que va en serio (cada vez que diga que vamos a pagar el muro, por ejemplo). Y para que mande más tuits diciendo que somos un país de estúpidos si creemos que nos va a regresar California, Nevada, Utah; y Arizona, Texas, Kansas, Colorado, Wyoming, Oklahoma y Nuevo México; la Cancillería tendría que presentar en la Corte Internacional de Justicia, la solicitud, alegando:

1. Que los Tratados de Guadalupe Hidalgo firmados en 1848 son jurídicamente inválidos, en primer lugar porque no es ‘tratado’ lo que firma con 50 fusiles apuntándole a la cabeza (y tenían a México invadido); y también es inválido, porque el representante del gobierno yanqui (Nicholas  Trist), había sido destituido como negociador de su país ante el gobierno de México por el presidente de los EUA (James K. Polk), razón esgrimida por los senadores demócratas del Congreso yanqui, para impugnarlo; y de hecho cuando don Trist regresó a Washington fue defenestrado por insubordinación, sus gastos en México no fueron pagados y acabó sus días de jefe de una oficina de correos en un pueblo de Virginia.

2. Es inválido porque es extremadamente dudoso que los mexicanos que lo firmaron, hayan sido efectivamente un gobierno legítimo y porque no solo no se respetó el procedimiento parlamentario para su aprobación por los diputados reunidos en Querétaro (no se permitió su discusión), sino que jamás fue publicado en el Diario Oficial (es un papelito firmado por unos cobardones ante un señor que no representaba a los EUA, ni más ni menos).

3. También es inválido porque el gobierno yanqui no cumplió varios de los artículos del  ‘Tratado’: no le reconocieron la nacionalidad estadounidense a los mexicanos que quisieron quedarse allá; no se indemnizó a los mexicanos que empacaron sus trapos para regresarse a la que quedó de México, el Senado yanqui por sus pistolas quitó las cláusulas que quiso a lo firmado acá, jamás protegieron la frontera de las incursiones de los indios… etc. No se cumplió. Arramplaron con más de la mitad del territorio y sanseacabó (el Senado yanqui lo aprobó renuentemente, en medio de debates que casi acabaron a bofetadas, entre otras cosas, porque los demócratas insistían en que se especificara que no habría esclavos en los territorios obtenidos de México).

Y lo más importante… es inválido de pleno derecho (aquí a don Trump ya se le desacomodó el quesillo de pelos Miss Clairol, rubio 5, que se pone en la cabeza), no sólo porque se firmó bajo amenaza, con el país invadido (vicio de voluntad), y se incumplieron sus cláusulas, sino porque:

4. Viola el Tratado firmado 16 años antes (en 1832), entre México y los EUA, dejando la frontera entre ambos países, como se pactó en el ‘Tratado de Adams-Onís’ (firmado en 1821 entre España y los EUA). Y eso es muy serio. Un Tratado firmado entre la Corona de española, ratificado por los yanquis con el nuevo país surgido de la independización de España, tiene valor jurídico pleno, ese sí.

Claro que es una locura (¿de dónde vamos a sacar dinero para indemnizar a los yanquis por las mejoritas que hicieron en más o menos el 55% del territorio mexicano?), pero no se trata de tener razón, sino de contestarle con un absurdo gordo a los gordos absurdos del Trump… y en un descuidito, la Corte nos anda dando la razón en algo y resulta que nos deben un buen dinerito los yanquis… chance hasta se esfuma la deuda externa del país, nomás póngale precio a 2 millones 400 mil kilómetros cuadrados, así baldío, al bulto (‘ad corpus’ dicen los juristas). A varias tribus de piel rojas las han indemnizado, los EUA y Canadá… con muchísimos millones.


A Pepe le funcionaba porque decía en serio las barbaridades con que acorralaba al tío. Ojalá y nuestro Canciller se ponga serio, porque se trata de hacer que Trump vomite verde, que gaste su presidencia defendiendo su territorio… ojalá al Videgaray no le gane la risa.

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