miércoles, 18 de enero de 2017

8536. ADIÓS A ZIGMUNT BAUMAN, EL SOCIÓLOGO DE LA “VERSIÓN PRIVATIZADA DE LA MODERNIDAD”.

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez.
Sociólogo, docente universitario, Investigador y poeta.
Desde el Estado de Guanajuato. México. Para
Tenepal de CACCINI
                               
ADIÓS A ZIGMUNT BAUMAN, EL SOCIÓLOGO DE LA
“VERSIÓN PRIVATIZADA DE LA MODERNIDAD”
                             
A los 91 años este intelectual polaco, nacionalizado inglés, falleció en Leeds (Inglaterra), en cuya Universidad ejercía como Profesor. La amplia temática del pensamiento de Bauman lo llevó al análisis de los grandes temas que preocupan a la sociedad contemporánea. Contrario al término “Posmodernidad”, reiteraba que “la nuestra es una versión privatizada de la modernidad”.

Oscilando desde el Holocausto a la Posmodernidad, del Socialismo a la Globalización y el Neoliberalismo, incluidas la redes sociales. Recordemos cuando expresó: “Las redes sociales son una trampa”. Reconocido por acuñar el término “modernidad líquida”, en el 2010 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades junto a Alain Touraine.

Con la modernidad líquida desafió a la sociedad actual, basada en el modo de producción capitalista y en el consumo. Frente a la modernidad sólida de estructuras fijas, valores permanentes, límites inalterables, donde la paciencia, el trabajo duro, la abnegación y el sacrificio eran los presupuestos para el éxito, en la modernidad líquida éste depende de valores mutantes y principios que se alteran constantemente.

Critica las redes sociales: “Las certezas han sido abolidas”. “Las pandillas de amigos o las comunidades de vecinos no te aceptan porque sí, pero ser miembro de un grupo en Facebook es facilísimo. Puedes tener más de 500 contactos sin moverte de casa, le das a un botón y ya”… “Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa”. “Facebook está basado en el miedo a estar solo”.

Si la modernidad sólida vivía enfocada hacia lo perdurable, lo único permanente en la modernidad líquida es la fugacidad. Ya no hay nada que pueda durar, y menos de manera permanente. Los Estados cambian su configuración, y se debilitan las fronteras, se adoptan procesos de desregulación y privatización, se precariza el mercado de trabajo, compromisos y acuerdos firmados con solemnidad se cambian o anulan de un día para otro.

La modernidad líquida rinde culto a la velocidad, a la novedad, al cambio por el cambio y al consumo por el consumo; es una civilización del exceso, la redundancia, el despilfarro y la eliminación de desechos. El pensamiento de Bauman se resume en su ensayo “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?” La interrogación que provoca el debate en el que actualmente se encuentra la sociedad en crisis. En dicha obra incluye unas cifras muy interesantes para analizar y reflexionar.

El 10% de la población mundial posee el 85% de la riqueza. La riqueza de los 1000 más ricos del planeta es casi el doble que la riqueza de los 2500 millones más pobres. Las 20 personas más ricas del mundo tienen recursos iguales a los de los 1000 millones más pobres. De ahí que Bauman sostiene que “los ricos, y especialmente los muy ricos, son cada vez más ricos, mientras que los pobres, y especialmente los muy pobres, son cada vez más pobres”.

Esta realidad a corto plazo es muy difícil de cambiar, ya que como consecuencia, el futuro de un niño está determinado más por la situación social de sus progenitores que por su propio cerebro, sus esfuerzos o su dedicación y si a eso sumamos que el costo de la educación impide muchas veces a jóvenes talentosos tener la oportunidad de adquirir las habilidades que necesitan para desarrollarlo.

En referencia con el título de su libro Bauman sostiene que la respuesta es no. El hecho que la desigualdad siempre haya sido justificada porque los de abajo contribuyen más a la economía actuando que los de arriba contribuyen más a la economía actuando como “creadores de empleo”, se desmiente cuando en 2008 y 2009, quienes habían llevado la economía al borde la ruina se marchaban con miles de millones de beneficios; no se podían justificar sus ganancias en base a la beneficiosa contribución a la sociedad que decían llevar a cabo.

La realidad es que las ganancias de los que ya son ricos no se reinvierten en la “economía real” sino que se reintroducen en grandes cantidades de dinero en el círculo de los muy ricos.  Según el sociólogo, por eso el enriquecimiento de los ricos no produce beneficios a los de abajo, ni siquiera a quienes están más cerca de las jerarquías de la riqueza y de la renta.

Esto se ha podido constatar con el cambio que ha sufrido la clase media, la cual ha sido degradada a un nivel de “precariado”. Bauman asegura que otro mito es el crecimiento económico, que éste sólo genera la opulencia de unos pocos frente a una caída del nivel de vida de gran número de personas. Esto debido a que se ha demostrado que un incremento de la riqueza total revierte siempre en los más ricos y supone una profundización en la desigualdad social. Por lo tanto, la solución no está en el crecimiento económico sino en una mejor distribución de la riqueza.

Otra crítica que hace Bauman es al crecimiento del consumo. El nivel social ahora se mide no por el prestigio ni por los valores humanos sino por la capacidad de compra. El éxito en la vida es poder comprar. Nos definimos no por lo que hacemos sino por lo que compramos. Si el camino de la felicidad pasa por ir de compras, una gran parte de la sociedad es infeliz, porque no puede comprar ni siquiera lo que necesita. Por lo tanto, en la actual sociedad lo importante no es la producción de la riqueza, sí su distribución.

Lo único que se ha demostrado es que el daño hecho hasta ahora por la desigualdad ha sido más desigualdad. Hablando de desigualdad, hace unas horas el movimiento global Oxfam dio a conocer que la fortuna acumulada por 8 personas equivale a la que poseen los 3600 millones de habitantes más pobres del planeta. Bauman transmite a la sociedad la importancia de salvar al mundo de la ceguera en la que se encuentra y de sus consecuencias suicidas. Zigmunt Bauman advierte: la primera víctima de la desigualdad será la democracia y creo que tenía razón, lo estamos viendo. Adiós Zigmunt Bauman, adiós a un intelectual clave para entender el siglo XX.

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