lunes, 23 de enero de 2017

8558. TODOS JUNTOS.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde Chiapas.
México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Todos juntos.
Al día siguiente de que Donald Trump asumiera el cargo de Presidente de los EUA, su vocero Sean Spicer, anunció en la sala de prensa de la Casa Blanca, que el próximo 31 de enero, el Trump recibirá al ‘Primer Ministro de México, Enrique Peña Nieto’ y adelantó que hablarán de “comercio, inmigración y seguridad”.

Antes, la Presidencia de México, informó que don Peña Nieto, habló por teléfono con Trump, para felicitarlo por su toma de posesión y expresar su voluntad de “trabajar en una agenda que beneficie a ambos países”.

Ya antes, el 2 de diciembre pasado, nuestro Presidente declaró: “(…) México está resuelto a construir con el nuevo gobierno de Estados Unidos puentes de diálogo para integrar una agenda bilateral que beneficie a las poblaciones de ambos países. Me siento optimista; algunos censuran mi optimismo (pero) sí estoy optimista de que podamos realmente arribar a la concreción de una agenda”.

Si a una señora le mienta la madre un tipo y ve que su marido se le acerca para, primero, felicitarlo porque supo que tiene una nueva chamba y luego para invitarlo a trabajar en una agenda de mutuo beneficio y decirle que desea construir puentes de diálogo… bueno, pues, esa señora (en este caso La Patria), sabe que tiene poco marido.

Por supuesto es una analogía a palos porque don Peña no es nuestro marido, pero sí es quien nos representa por ley ante el resto del mundo y lo menos que podríamos esperar es que nuestra Cancillería hubiera salido a aclarar (a nombre del Presidente de república), primero: que no existe el cargo de ‘Primer Ministro de México’; segundo: que las conversaciones entre el gobierno de los EUA y México, se desarrollarán institucionalmente por conducto de los respectivos representantes de las secretarías y departamentos correspondientes a los temas comunes; y, tercero: que hasta en tanto el señor Trump no retire los insultos que ha vertido contra México y los mexicanos, no es posible un encuentro de ambos jefes de estado y gobierno. Punto (y si va a llover fuego, que llueva).

La reacción de don Peña Nieto es decepcionante.

Personajes de la calaña del Trump no entienden de diplomacia ni buenas maneras. Chamberlain lo intentó con Hitler y se armó la marimorena. Churchill trató a Hitler como lo que era, un delincuente y un patán y es el más grande héroe del siglo XX británico (y tal vez de Europa).

Alguien dirá que es demasiado estirar la liga comparar a un Trump con Hitler… bueno, puede ser, pero si se pone usted a revisar con calma el discurso de toma de posesión del cargo del Trump, con el primero que pronunció Hitler como Canciller de Alemania (el 10 de febrero de 1933 en el ‘Sportpalast’ -Palacio de los Deportes-, de Berlín), se le van a poner los pelos de punta. La estructura de ambos es demasiado similar como para suponerla una coincidencia… y algunas frases se parecen demasiado como para olvidar que en 1990, Ivana Trump dijo a su abogado, Michael Kennedy, que su marido guardaba en un armario junto a la cama, el libro de discursos de Adolfo Hitler ‘Mi Nuevo Orden’, y que lo leía de vez en cuando; y que luego él personalmente respondió a la reportera del ‘Vanity Fair’, cuando le preguntó cómo se había hecho de ese libro, que se lo había regalado un amigo (un tal Marty Davis), y al rato, ya hablando de otros temas, regresó el Trump al asunto y agregó: “Si tuviera esos discursos, y no estoy diciendo que los tengo, nunca los leería” (sus medias verdades que él mismo recomienda en su libro: ‘El arte de negociar’).

Bueno, pues, sea lo que sea, ahí le van algunas coincidencias muy raras entre esos dos discursos:

Donald Trump (DT): “Las victorias de la clase política decadente no son las vuestras. Las familias sufrían mientras ellos, en Washington, celebraban sus triunfos. El esquilme y la destrucción que han provocado a la nación se acaban aquí y en este momento”.

Adolfo Hitler (AH): “(…) la clase política de los partidos ha celebrado su éxito trayendo la desgracia, miseria y ruina al pueblo (…) Ahora vemos como se derrumba clase tras clase. La clase media está desesperada. Centenares de miles de vidas ya han sido arruinadas”.

DT: “Vamos a erradicar de la faz de la Tierra el terrorismo islamismo“.

AH: “He decidido declararle la guerra al marxismo y no parar hasta haberlo erradicado de la faz de la nación alemana”.

DT: “Los Estados Unidos ha sido saqueado por sus políticos. Nuestra riqueza dada a otras naciones mientras la nuestra se quedaba sin industria, ni infraestructuras y la clase media cada vez más pobre”.

AH: “La nación alemana fue saqueada por sus políticos y los vencedores de la guerra para enriquecer  a otras naciones”.

DT: “(…) buscaré la amistad con los demás países, pero siempre bajo la máxima de que los intereses estadounidenses están primero”.

AH: “Queremos la paz en el mundo, pero para eso es necesario asegurarla primero están los intereses de nuestra propia nación”.

Para buena suerte del mundo, hoy no es 1933. Toso es diferente y los EUA también. Este excéntrico de la política que por apoyo de lo menos presentable del capital global –las empresas petroleras-, y lo más vergonzante de la sociedad yanqui –la ultraderecha racista, xenófoba y machista-, ya se coló hasta la Casa Blanca, ni remotamente tiene las mismas posibilidades que tuvo Hitler de incendiar al mundo, pero sí puede dar muchos quebraderos de cabeza y hacer mucho daño. La prensa mundial reprobó sin excepción el discurso de toma del cargo del Trump. Los jefes de estado del mundo recelan del Trump y lo manifiestan.

No puede el Presidente de México intentar un trato diplomático y de altura con un patán que el único idioma que entiende es el de los hechos: no debe temer nuestro Presidente las consecuencias de plantarle cara a quien ha insultado al país y anuncia con todo descaro diversas medidas contra nuestra gente. Trato institucional, sí. Trato personal de nuestro Jefe de Estado y de Gobierno, no. No se rebaje don Peña. Aunque no lo crea en esta, con usted, vamos todos juntos.

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