martes, 24 de enero de 2017

8568. LOS TUNELES.

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

Se han escuchado tantas historias acerca de los túneles que sentí curiosidad por el tema. Los medios de comunicación nos han mostrado obras de ingeniería que han construido por el subsuelo atravesando fronteras por las que cruzan personas indocumentadas y “cosas no permitidas”.

Incluso la famosa “Fuga del Siglo” protagonizada por el señor Joaquín Guzmán Loera (Yo no me llevo con él), también conocido como “El Señor de los túneles”, como es sabido, ahora sí que por todo el mundo, se fugó por un túnel construido “desde afuera” del penal. Nomás vean si no es para sentir curiosidad, se hicieron cálculos tan exactos que lograron hacer coincidir todos los agujeros. Me refiero a la boca del túnel con el agujero del baño donde ponía el suyo el señor Guzmán Loera.

Nos dieron la noticia poniendo el mayor énfasis en la fuga como tal, pero la verdad, tomando prestado un título de Don Gabo eso ya era la Crónica de una fuga anunciada. Lo que llamó mi atención fue todos los trabajos que hicieron, la maquinaría que movieron y la precisión conque trabajaron desde la planeación hasta su ejecución.

Ahora bien, aunque reconozco que me da tristeza ver como estos gringos nos despojan de todo, territorio, islas, música del Himno, ahora hasta de nuestros “Gánsteres”, ¡Qué poca! Ellos ya tenían al “Padrino”, no pueden ver nada importante fuera de sus dominios. Seguramente algún arreglo internacional nacido de una brillante mente, acordaron llevárselo para que no hubiera tentaciones de hacer túneles de aquí para allá, ¿A cambio de qué? No sé, tal vez cátedras en alguna universidad importante, es decir, algún “Zedillazo”. Dije, No sé.

Alguno de ustedes debe recordar una serie de televisión que precisamente se llamaba “El túnel del tiempo”, eran dos personajes que caían, materialmente caían en diferentes épocas y se arriesgaban en todos los peligros, más cuando la cosa se ponía fea “lograban establecer las coordenadas justas para rescatarlos en el momento preciso”. A mí me gustaba esa serie por la facilidad de viajar y esconderse no en los rincones de la casa, sino en los pasajes de la historia. Que quieres perdértele a tu esposa, te metes al famoso túnel y te vas hasta El Puerto de Palos y acompañas a don Cristóbal Colón en su viaje al Nuevo Continente, con suerte con más de 500 años ya la encuentras calmada, tranquila. Y si no, te regresas al túnel y te vas hasta La Guerra de Troya, conoces a Helena, la saludas y te vienes a tu casa, pero calladito. Pueden ser más peligrosos los celos históricos que los histéricos.

En el futbol una de las jugadas mas vergonzosas por las que puede pasar un jugador y peor aún si es portero, es el famoso túnel, ese que arranca un grito coral “Ponte sotana”. ¡Trágame tierra!

Hablando de menganas, fulanas y sotanas. Dicen que las catacumbas, precisamente unos túneles, los usaban los primeros cristianos, o los segundos y los terceros que sufrían persecuciones y no se les permitía enterrar a sus muertos, hasta 300 años después  de la Era Cristiana se les permitió construir templos y panteones. (Eso dicen). La incineración no era costumbre entre los cristianos, era una costumbre pagana, sin embargo, ahora en todas las religiones, las sociedades y “pueblo en general” se acostumbran las incineraciones en los difuntos y hasta en vida, ya que nosotros mismos  nos damos cada quemada y los envidiosos y ambiciosos saben quemar de verdad. Quemadas tan tradicionales como la Quema de Judas.

Les quiero contar que hace muchos años iniciaba un negocio de saliva, a si se les dice cuando lo inicias sin nada de dinero pero si con mucha voluntad por parte de amigos y personas dispuestas a apoyarte. Bueno, también carecía de local, así que acepté con gusto una vieja casona que se ubicaba por la calle Madero, casi esquina con Lerdo de Tejada. Pues ahí, en el patio trasero, el único que había pero suena bien, había una populosa plaga de ratas (de cuatro patas).

Con un rifle de diábolos les hice uno o dos disparos y desaparecieron como fantasmas, estoy seguro que le pegué a una, le alcance a ver un orifico debajo de la cola. No podía fallar, era un “manadón”. Al día siguiente con raticidas, escobas y el rifle ayudado por Juan Carlos mi hermano y un compañero de trabajo, Faustino, fuimos al rincón por donde desaparecieron los animales. Era una barda de tabiques sueltos y decidimos quitarlos, al hacerlo fuimos sintiendo una corriente de aire húmedo maloliente que brotaba de un túnel tan grande que cabíamos los tres de pie.

Al otro día regresamos con linternas, no sin antes dejarles suficiente “alimento” al criadero de fauna nociva. Con linternas en mano, los más valientes se metieron a la oscuridad del subterráneo, yo no, porque padezco claustrofobia. Muy al fondo se escuchaba el tropel de las ratas, mientras que los “aventados” avanzaban platicando y riendo. Más al rato regresaron sin haberle encontrado ni  fondo ni un tesoro como dicen que puede haber.

Pasados los días, en una mesa de café platiqué la anécdota del túnel y de inmediato salieron comentarios de muchos conocedores del tema que nos dijeron que el subsuelo de la ciudad era un enorme laberinto que conectaba todas las iglesias y que salía por una alameda que estaba cerca de donde era la estación del ferrocarril. Aseguraban que por ahí escaparon muchos sacerdotes y gente pudiente en “la guerra cristera”. Sinceramente, yo solamente conocí esa entrada.

Lo que todos vemos y sabemos es que existen muchos túneles en las mentes y en las actitudes de las gentes, llegamos a decir  que tal o cual persona tienen instintos o reacciones muy bajas (Tuneleras). Mi intención inicial al escribir mi aportación semanal fue hablar de los túneles de pasillos, de café, de grupos de todo tipo que somos aficionados a lanzar “por abajo” comentarios que destruyen, esos “yo no sé, pero dicen” salen de bocas sucias y ya no son detenidos, corren por todos los túneles sociales dañando familias enteras.

Mientras escribía oí la noticia del chavito que disparó contra su maestra y compañeros en una escuela de Monterrey. Me obligó a reflexionar lo que podía estar pasando por los túneles de la mente de este joven.

Definitivamente es un gran logro la liberación femenina y ya sea por sus derechos de superación personal o por la necesidad económica la mujer sea mamá, hermana, etc., deben salir del hogar, pero el hombre tampoco se queda, dejando un gran vacío de potestad, de cariño y sobre todo de tiempo y atención para escuchar las dudas que van encontrando los críos en su paso por la vida y que solo escuchan respuestas tan variadas como sean los criterios y caracteres de sus compañeros y amigos. Que por lo general son igualmente jóvenes con miles de preguntas que no tienen respuestas.

Generalmente los papás tenemos “algo” que hacer y no entablamos diálogo, dictamos órdenes  y amenazamos: “Ya oíste y es la última vez que te lo digo”, dejando las preguntas  sin respuesta en los enmarañados túneles de los hijos. ¿Qué tan fácil será decir “A nadie le importo”? y después tomar decisiones radicales para hacerles saber a todos que “Yo estoy hablando y nadie me escucha”

Creo que cada episodio de estos debería hacernos más reflexivos. De mi generación hacia atrás lo que ahora vemos dentro de nuestros hogares, solamente se veía en las películas, cuando en “El Descontrol” había un pleito de borrachos, todos nos dábamos cuenta, era todo un caso para comentar durante semanas quizá. Las balaceras en las escuelas solamente sucedían “Al otro lado”, hoy no es preocupante, sucedió a mil kilómetros de distancia. No pasa nada.

Bueno pues, me ganó la angustia y me solté, que cada quien vea que es necesario hacer.

Por hoy, ya se me acabo el desestresante y mejor aquí la dejamos.

Saludos cariñosos para Toda mi familia y Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro

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