martes, 24 de enero de 2017

8569. TÚ SABES QUE NO ME GUSTA EXAGERAR (¡ME ENCANTA!).

Por Carlos E. Acevedo Martínez.
Escritor y Periodista.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conrado:

Tú sabes que no me gusta exagerar (¡me encanta!), pero creo haber dicho como como unas 8575234578910964 (una más, una menos) veces, que el hambre y la miseria no razonan, o sea, las necesidades vitales (comida, techo, vestido, salud, etc.) siempre han sido imperativos impostergables “per se” y precisamente por eso las garantizó nuestra Constitución … la de 1917, la buena, la que fue elogiada por los más grandes sabios del Derecho en el mundo, no la de ahorita, nada qué ver… es más, le han hecho tantas “cirugías” y “liposucciones”, que si hoy la vieran los constituyentes de Querétaro no la reconocerían, mekai.

Pero nos siguen diciendo aquellos que te conté, que todo lo que han venido haciendo con este país maravilloso los gobiernos “revolucionarios” que se hicieron “neoliberales” (incluye a los del PAN,  nomás que acuérdate que éstos eran “neoliberales ” y se hicieron “revolucionarios”) de 35 años para acá, ha sido pensando en la soberanía y el beneficio de la patria, quesque para mejorar el bienestar de los mexicanos, y claro, siempre ha sido el propio gobierno el que decide “cómo” debe de ser el “bienestar del pueblo” y (¡but of course!), “cuál” es la mejor manera de lograrlo, y siempre, también, sin tomar en cuenta a los mexicanos, como si esta bola de cabrones fueran los dueños de este país maravilloso y lleno de riquezas… ¡oy nomás!, los dueños ni mexicanos son.

Y en “lograrlo”, viene afirmando este familiar grupo de amigos (de lo ajeno) forjadores del “nuevo PRI” que hoy nos gobiernan, esos que en los últimos 35 años se han gastado todas las utilidades de Pemex con todo y sus exorbitantes “excedentes”, todo el producto de la venta de más de 2000 paraestatales, todos los impuestos recaudados (los chuecos y los derechos), todo el billetote del Fobaproa, toda la dolariza y bienes que les han confiscado a los narcos, todos los millones de millones de dólares que han pedido prestados a cuenta de la nación … y los pobres en México siguen aumentando y están más jodidos.

La pura verdura mi estimado Conra, la trágica realidad de este cuerno de la abundancia (de fosas clandestinas), es un claro indicio del comportamiento de su gobierno, si gobierno se le puede llamar a lo que estamos padeciendo ahora, porque contando con un país riquísimo y generoso ni siquiera ha sido capaz de darle de comer a su pueblo, y por el contrario, lo ha llevado a una infamante dependencia alimentaria;  ya el 85% de los alimentos que se consumen en México son importados y se compran en dólares, con las consecuentes y constantes alzas de este caprichoso billetito, y para apagar ese infierno vino un gasolinazo… no te digo, si bien dicen que la política, a los listos lo apendeja y a los pendejos los vuelve locos.

Pero yo insisto, más grave aún que la crisis económica, que está de su p… (¡uta!, casi se me escapa la palabrota), es la crisis moral, la quiebra de nuestras tablas de valores, producto directo de la conducta de nuestros políticos y funcionarios públicos. Nomás los que sí, los que no, no… ¿quién dijo yo?

Como dijo el chamula, aquí “la “pedo”, es que ¿cómo puede favorecerse la conciencia ética nacional, cuando el ejemplo que nos ofrecen los mentados políticos y funcionarios anda por la cuerda del cinismo, porque nos prometieron un mundo feliz y en vez de esto nos están llevando hacia el carajo... derechito a la chingada.

Es cierto que el pueblo mexicano tiene en sus psiquis una maravillosa capacidad de sacrificio (no de balde somos hijos de Cuauhtémoc), y ha aceptado hasta hoy los peores sacrificios, se ha adapta a la miseria, sufre y se aguanta como los machos… pero tú sabes estimado Conrado, que siempre hay un momento en la historia del hombre, en que el agraviado protesta, se rebela y la hace de jamón con pedo.

Y me da la impresión de que ese momento ha llegado, porque hasta donde yo sé, un gobierno cumple su cometido y justifica su razón de ser solamente cuando se preocupa y se ocupa por organizar y satisfacer las necesidades y carencias de la sociedad que gobierna. La intención suprema de nuestra Constitución, que es inclinar la balanza de la justicia del lado de los pobres, a fin de equilibrar hasta donde sea posible la convivencia pacífica, ha sido olvidada por nuestros gobernante o les vale madre la mentada intención suprema… lo cual es peor, ¿edá?

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