miércoles, 25 de enero de 2017

8571. SALIR EN HOMBROS.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Salir en hombros.
La prima Licha descubrió en su Luna de Miel que su flamante esposo tenía más interés en los lancheros de Acapulco que en consumar el matrimonio (se lo dijeron, pero, necia), muy triste quedó la mañana que se fue de pesca, sin ella, con uno muy atento (morenazo atlético); y lloró como una Magdalena cuando se lo regresaron más ahogado que un tarjetahabiente de la American Express, pero (así es la vida), pronto le pasó la pena de su virginal viudez, cuando supo lo que heredaba del fugaz marido fallido (quedó como dicen los economistas: forrada); ya luego se casó otra vez y tuvo hijitos y todo.

Pasan esas cosas también en la historia. Por ejemplo: Churchill se sacó la lotería cuando Hitler asumió la Cancillería de Alemania (el 30 de enero de 1933) y más cuando mediante engaños, obtuvo los poderes dictatoriales que le concedió el 23 de marzo de ese año, el Parlamento Alemán (que quedó registrado como el grupo legislativo más tontito del hemisferio occidental). Pero Churchill hizo la chica porque antes, era un personaje arrinconado de la política británica, quemadísimo por su fracaso como Primer Lord del Almirantazgo, cuando sus necedades provocaron la dolorosísima derrota de Galípoli (en el Estrecho de los Dardanelos), cuando pretendió tomar la entonces Constantinopla (hoy Estambul), y después de luchar contra Turquía -del 25 de abril de 1915 a enero de 2016-, se retiró derrotado, humillado y con 250 mil muertos en su conciencia. Don Winston era la definición de un cadáver político cuando… ¡apareció Hitler! y pasó de personaje impresentable a héroe, salvador de la cultura occidental. Si Hitler no llega al poder, Churchill queda para siempre en el olvido, con su nombre perdido en el registro de beodos selectos y acuarelistas fallidos de la aristocracia británica.

Si nuestro presidente Enrique Peña Nieto le sigue como va con el asunto del Trump, dentro de algunos años, hará una peregrinación a rodilla a la Basílica de Guadalupe (toda la calzada de Los Misterios, escapulario de nopal con espinas), para agradecer a la Morenita del Tepeyac que le haya mandado al batracio copetón, gracias al cual rescató sexenio y prestigio.

Es que los del peladaje somos así, muy agradecidos, prontos al olvido: Maximiliano y Carlota ya casi nos caen bien; don Porfirio lo único malo que hizo fue ser tan longevo; Juárez cuando autorizó el Tratado McLane-Ocampo, no sintió feo por hacer del país una colonia yanqui porque, sabio el zapoteco, estaba seguro que no se iba a poder aplicar; Cárdenas jamás exportó petróleo a la Alemania nazi ni a la Italia fascista, ni impuso a tiros a Ávila Camacho (150 muertos); Alemán robaba pero salpicaba… y así, igual, si Peña Nieto no le afloja con el Trump, anda quedando de héroe.

Se lo digo porque solo siendo sañoso y más necio que terco se puede regatear nada a lo que declaró antier, desde Los Pinos, respecto de las indispensables negociaciones que debe entablar con el gobierno del Trump.

Al empezar su discurso, luego de decir que México no anda buscando bronca pero que no está manco (claro que no lo dijo así, pero eso dijo: ‘ni confrontación ni sumisión’), hasta con cierta elegancia (inesperada en él, todo hay que decirlo), se refirió a las barbajanadas del Trump: “Existe una nueva visión en Estados Unidos para su política exterior, y desde su soberanía, México está obligado a actuar en unidad para defender sus intereses nacionales” (ya prometía la cosa); agregó: “(…) en el proceso de negociación nuestro único interés es el de México y el de los mexicanos” (órale, así mero); y estableció los principios que regirán la negociación, el más importante: el mutuo respeto al estado de derecho (ok, ¡oook!)

También ¡alabado sea el Altísimo!, dejó caer que no se crea el Trump que nos tiene agarrados de las gónadas (por supuesto tampoco lo dijo así sino que México fortalecerá su presencia en el mundo para diversificar vínculos políticos, comerciales y turísticos), y se refirió a que con y sin yanquis el TPP se hará, como acuerdos bilaterales o como sea, pero México no está a lo que salga del forro de la voluntad al Trump; que ya se acordó que Latinoamérica existe, que los chinos le caen rebien y que le anda urgiendo cerrar trato con la Unión Europea: aplauso de foca cirquera (ahora es cosa de que el Trump siga de necio y don Peña acaba en prócer: ¡ajúa!)

Ya sabemos que le gustan los decálogos y no es cosa de repetir aquí el que ahora emitió, pero sí merece comentar que los primeros mandamientos que dictó, se refieren a la protección de los derechos humanos de los migrantes mexicanos (sin discutir el derecho de ese país a expulsar a mucho tenochca que anda por allá sin papeles; muy su derecho, pero sin malos modos ni a empujones); también mencionó que se ande con cuidado el Trump con meterle mano a los envíos de dinero de los nuestros, pues es muy de ellos; y al final ya se refirió a las condiciones específicas de México a la hora de renegociar el TLC, alzándole la vara al Trump: -¿Quieres negociar?... bueno, vamos a negociar mejores salarios y a incluir sectores que ahora no están (telecomunicaciones, energía y  comercio electrónico). Ya de salida, mencionó la barda: que no le gusta, pero… allá él.

Después, por su lado, le hicieron segunda el canciller Videgaray y el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, quien sin miedo ni temblorinas declaró ayer ‘urbi et orbi’, que si se pone pesado el Trump (en plan lactante), pues aquí se rompió una taza y cada quien para su casa: dejamos el TLC y todos contentos: “¿Ir por algo que sea menos de lo que tenemos? No tiene sentido quedarnos”… se abrieron los cielos y se escuchó la voz de La Patria: -Este es mi hijo muy amado en quien tengo mi contento.

Hay que mantener distancia del Trump. No dude usted que traiga en la cabeza empezar otra guerra, que eso responde a los intereses de los que lo empujaron: nosotros ni lo conocemos. Así estamos bien.

Nuestro gobierno nomás que se mantenga firme y van a salir en hombros.

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