viernes, 27 de enero de 2017

8582. NO SE AFLIJA.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

No se aflija.
La frase favorita de tío Néstor era: -“En mi casa mando yo” –y sí, mandaba. Con su cara hecha a marro, su tez como de zapato viejo (café, cargadito), su enorme boca, que parecía que se iba a morder las orejas al hablar (le decían ‘Sapo’), y sus modos de hacendado malo, repetía a la menor provocación: -“En mi casa mando yo” –y sí, mandaba y lo dejó la esposa, luego los hijos dejaron de verlo, nadie de la familia lo invitaba a nada nunca; y se fue quedando solo, no le duraban las sirvientas, vivía en la mugre, hasta que ya muy viejo y vociferando que él mandaba en su casa, lo sacaron unos enfermeros para llevarlo a un manicomio donde quedó esperando su muerte, usando pañal. Triste.

La ofendida de su vida se puso el Trump ayer, cuando se enteró que el Presidente de México canceló su visita a la Casa Blanca, al saber que si iba era porque de antemano aceptaba pagar por la reja-barda que el Trump ordenó poner en la frontera. Él está acostumbrado a que lo obedezcan, sus gatos.

De veras que el Presidente Peña Nieto tiene suerte. Ya no tuvo ni que consultar si iba o no a Washington: el Trump le resolvió el asunto y la prensa del mundo, asombrada, consignó las majaderías del mister Clairol Number Five y las respuestas de cajón que ha dado (bien), el Presidente de México (bien, bien).

Lo del Trump no es normal… o no está loco y nada más es mentiroso y mal educado; quién sabe, pero es de baba muy espesa, después de públicamente haber reventado él la reunión, decir que “Mientras México no trate con justicia y respeto a Estados Unidos, este encuentro no tenía sentido” (discurso ante legisladores republicanos en Filadelfia, Pensilvania).

El editorial de antier del ‘The New York Times’, dice que va a estar difícil que convenza al Senado para que le aprueben el gasto en la barda y su política contra los migrantes, y que su insistencia en que México pagará el muro, “es un propósito engañoso o delirante (‘deceitful or delusional’)”… engañoso o delirante (delirio: estado de alteración mental, generalmente provocado por una enfermedad o un trastorno, en el que se produce una gran excitación e intranquilidad, desorden de las ideas y alucinaciones), o sea: o es un mentiroso o está malito de la cabeza. Se llevan duro.

Pero se puso mejor cuando el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, informó que el Trump “quiere imponer un impuesto de un 20% a todas las importaciones desde México para financiar la construcción de un muro en la frontera entre ambos países (…) haciendo eso, prevemos recaudar unos 10 mil  millones de dólares por año y gracias a ese mecanismo el muro se pagará fácilmente”, apresurándose a aclarar que la idea es de Trump solito.

Las agencias internacionales de noticias, agregaron que ‘la fuente periodística que cubre la Casa Blanca’ (favor de checar niveles de ácido fólico), explicó: “Cuando uno mira el plan que está tomando forma, usando una reforma impositiva integral como un medio para gravar importaciones de países con los que tenemos un déficit como México, si uno grava esos 50,000 millones a 20% de las importaciones, que por cierto es una práctica que hacen 160 países (...) haciendo eso podemos tener 10 mil millones al año y pagar fácilmente por el muro con sólo ese mecanismo”. ¡Jesucristo-aplaca-tu-ira!... es al revés joven:

Si fueran 50 mil millones de déficit (que son 60 mil), entonces esos 10 mil millones de dólares son lo que les va a costar el arancel, a ellos, a los yanquis, porque como el mismo don Spicer aclaró, es “ridículo que Estados Unidos sólo imponga un impuesto a las exportaciones, pero permita la entrada libre de las importaciones…”; pues precisamente, si las dos partes nos vamos a cobrar el 20% y ellos tienen déficit comercial, ellos salen pagando más de lo que cobren, ¿cuánto?, pues el 20% de déficit, 12 mil millones. Es aritmética.

Alguien en los EUA va a tener que armarse de paciencia para ir a explicarle al Trump que su país no puede prescindir de México (en 2015 el comercio entre nuestros dos países sumó más que el comercio de los EUA con Japón, Alemania y Corea del Sur, juntos; y fue 1.2 veces lo que sumaron sus exportaciones  a Francia, Alemania, Japón y Reino Unido, sumados); y que si está tan preocupado por los 60 mil millones de dólares de déficit anual con México, más debiera fijarse en los 68 mil que tiene con Japón o los 320 mil que pierde cada año con China… pos este.

Con dibujitos tienen que tratar que Trump entienda qué es la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el TLC, y que si pudiera reventar el TLC y consiguiera aplicar el arancel que se sacó de la imaginación, entonces van a tener que abandonar la OMC y su país quiebra en cuanto el resto del mundo le imponga aranceles a ellos, cosa que hoy, gracias a la OMC no les pasa (y ellos tienen que vender más, mucho más, 800 mil millones de dólares más, para quedar en cero déficit comercial, y con aranceles, van a vender menos, a comprar más caro, a tener una inflación mayor, a incrementar su desempleo). Le digo: es al revés.

El Trump está desatado: también quiere cancelar el gasto de la NASA. Pobres gringuitos, si ni nos caen mal.

La gran ventaja de tratar con el Trump es que enseña su juego y no tiene filtro. Quiere regresar el calendario a los años cuando su país mangoneaba sin límites al hemisferio occidental, pero ahora, ya con Europa unida como una entidad jurídica y comercial, con China y el Sudeste asiático del tamaño que ahora son, eso es imposible.

En fin: usted no se asuste: sin TLC México sobrevive y ya pasada la turbulencia hasta mejor. El TLC no benefició a México, benefició a unos sectores, a unos dueños de unas industrias de unos sectores, pero la pobreza creció junto con el desempleo y nuestra dependencia de los EUA también, al grado de haber llegado a firmar el Plan Mérida, digno de país bananero. Si nos vamos todos juntos en esta, vamos a quedar mejor, con el país fortalecido, con industriales y políticos ya menos en plan de chacota. Calma, no le afloje, no se aflija.

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