lunes, 30 de enero de 2017

8605. NO SÉ SI TENGA ALGO QUÉ VER LO QUE TE VOY A PLATICAR.

Por Carlos E. Acevedo Martínez.
Escritor y Periodista.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conra:

No sé si tenga algo qué ver lo que te voy a platicar, con los dimes y diretes que circulan a granel en torno al barbaján de Donald Trump y sus agresiones a México… pero nomás por no dejar, por estar a la moda y por si de algo sirve.

Según mi diccionario Larousse, NACIONALISMO significa: “apego a la propia nación, a su unidad e independencia”. NACIÓN quiere decir: “comunidad humana, generalmente establecida en un mismo territorio, unida por lazos históricos, lingüísticos, religiosos, económicos en menor o mayor grado. Entidad jurídica formada por el conjunto de habitantes de un país, regidos por una misma Constitución y titular de la soberanía” (nótese, s-o-b-e-r-a-n-í-a, lo que eso quiera decir). NACIONALIDAD a su vez, viene a ser: “condición y carácter peculiar de los pueblos e individuos de una nación. Grupo de individuos que tienen idéntico origen o por lo menos historia y tradiciones comunes”.

Como puedes ver, todo lo que se entiende de estas definiciones es positivo, es bueno, porque son cosas que hablan de apego, de unidad, de independencia, de comunidad, de lazos de diversa índole, de peculiaridades y condiciones comunes, de identidad, de origen, de historia, de tradiciones… ¿qué “pero” se le puede poner a esto estimado Conra?

Y si aplicamos esas características a este país maravilloso, entendemos nuestro nacionalismo, el nacionalismo mexicano, como el apego, el amor a nuestras características, origen, territorio, lengua, historia, religión, habitantes, tradiciones, que como ya quedamos, son todas cosas buenas, luego entonces, lo menos que se podría esperar de un gobierno sensato, es que las promoviera, sin embargo, el nuestro en lugar de promoverlas las está aniquilando… y con ellas todos los valores que encierran.

El nacionalismo entonces, digo yo, debería de ser nuestro proyecto de nación, debería marcar la pauta de nuestros gobiernos en sus tres niveles, como una manifestación de lealtad a nuestra historia, tradiciones y costumbres, una muestra de amor a la patria, de arraigo al suelo donde nacimos… el nacionalismo debe ser el vaso comunicante de los mexicanos para alcanzar sus objetivos.

En las circunstancias en que se encuentra hoy día este cuerno de la abundancia (de fosas clandestinas), les mexicanos necesitamos un gobierno que respete todos los elementos de nuestra nacionalidad, anclados en los siglos, para poder alcanzar el bienestar a que tenemos derecho y para fortalecer nuestra esencia nacionalista que anda por los suelos… pero aun así, sigue plagada de costumbres, tradiciones, espiritualidad, nobleza y amor por la libertad.

Pero los gobiernos neoliberales de este país maravilloso se encargaron de mandar al archivo muerto estos requisitos e impidieron la manifestación de nuestro nacionalismo, y esto, obviamente, nos ha traído puras pinches desgracias estimado Conrado; ha enfrentado a unos mexicanos con otros, ha arruinado a la nación y nos ha puesto en riesgo hasta de perder el territorio… o lo que queda, ¿edá?

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