viernes, 3 de febrero de 2017

8627. TAN CAMPANTES.

Por el Sr. López.
Perodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Tan campantes. 
Los episodios más amargos de nuestra historia, no nos los hubiéramos tenido que tragar si no hubiéramos estado divididos, confrontados o con el gobierno debilitado. Sin la guerra de Reforma, sin el pleitazo entre conservadores y liberales, sin los recelos entre federalistas puros y radicales, no hubiera habido invasión francesa, ni hubiéramos perdido más de la mitad del territorio; sin debilitar viciosamente la figura de Francisco I. Madero, no hubiéramos sufrido la guerra civil que durante 10 años bañó en sangre al país… y así, varias cosas más, igual que sin la unidad nacional del momento, hubiera sido imposible la expropiación petrolera de Cárdenas y tendríamos una base naval yanqui en Baja California Sur, que también hay lances muy presentables en nuestra historia.

Ante los desplantes del P. Trump (‘P’ de lo que usted disponga), no se puede regatear que hasta el momento, nuestro gobierno ha respondido adecuadamente, aunque eso no ha impedido que haya gente verdaderamente angustiada por dos cosas: que los yanquis nos vayan a aplastar económica y hasta militarmente; o  que vaya a restaurar su imagen el gobierno mexicano, que goza de los índices de popularidad más bajos de que se tenga memoria. No tengan pendiente, México le aguanta el empujón al P. Trump y nadie va a trepar al altar de la patria a don Peña Nieto. Calmados.

El P. Trump adorna sus variados defectos con un moño inmenso de ignorancia. No se preocupe tanto.

Económicamente México quedaría en ruinas si los EUA nos pudieran bloquear como hicieron a Cuba en 1960, pero ya se va a enterar el P. Trump que esto no es un rancho cuando sus propios empresarios le vayan a explicar que si hunde a México, hunde a los EUA. No es posible separar la tinta del agua, la economía número uno del mundo, sin México, revienta como pompa de jabón. Los que saben de economía lo explican rebonito pero uno que es un simple tenochca de a pie, entiende que por más poderosos que sean los yanquis, no pueden absorber los incrementos de precios que les significaría pagar todas sus importaciones con aranceles, ni la mano de obra al triple. ‘Sorry F. Trump…”

Tampoco hay que preocuparnos por la inmensamente remota posibilidad de que nos declaren la guerra y nos invadan, en primer lugar porque los militares yanquis no son orates y le van a explicar corriendo al P. Trump que no juegue con lumbre porque su país no resiste ganarnos una guerra (¿quién les paga la deuda?, necesitan que sigamos siendo país y que nuestro gobierno exista)… y menos correr el riesgo de perderla, que no les sirven sus bombas atómicas de nada si de dos millones de kilómetros cuadrados estamos hablando, si de 120 millones de personas se trata, aparte de que, francamente, el récord yanqui en las guerras de 1945 para acá es de pena ajena. Mire usted:

Terminando la Segunda Guerra Mundial, se embarcaron en la aventura de Corea de 1946 a 1953. Perdieron. A la fecha Corea del Norte les pinta violines y es un dolor de cabeza para los yanquis. Lueguito se metieron en Indonesia (1957-1958): fracaso, causaron un genocidio de al menos medio millón de personas y la propia CIA reconoció que fue un muy mal negocio (les costó 20 millones de dólares de ayuda durante años y años). Se fueron a meter a Vietnam en 1959… ni le digo: salieron en 1975 tratando de mantener el estilo, pero salieron derrotadísimos, humillados y a la fecha no superan el trauma.

Intentaron en 1961 invadir Cuba (por Bahía de Cochinos)… ya sabe: afianzaron al régimen de Castro, se desacreditaron ante el mundo y el ridículo que hicieron es inolvidable (¡mire que perder con Cuba!). Y siga: Líbano (1983); Libia (1986); Guerra del Golfo (1990-1991), una real derrota mal disimulada, que les costó una fortuna; Somalia (1993-1994); Bosnia y Herzegovina (1995); Sudán (1998); Afganistán (1998); Yugoslavia (1999); Afganistán (otra vez en 2001); Filipinas (2002), nomás a lo tonto por apoyar al gobierno; Irak (2003 a 2011), otra guerra ‘ganada’ que perdieron y les salió en un ojo de la cara. Y sigue la mata dando: Somalia (2007); y de 2011 a la fecha, se han ido a meter a Libia, Yemen, Pakistán, Somalia (¡otra vez!), Irak y Siria…

Pregunta Tom Engelhardt (un especialista en las pifias militares yanquis): “¿Hay menos o más terroristas en nuestro mundo casi 13 años después de los ataques del 11 de setiembre? ¿Los grupos como al-Qaeda son más o menos comunes? ¿Están menos o más organizados? ¿Tienen menos o más integrantes? Las respuestas a esas cuestiones son obvias: más, más, más y más. De hecho, según un nuevo informe de RAND, sólo entre 2010 y 2013 los grupos yihadistas crecieron 58%, sus guerreros se duplicaron y sus ataques casi triplicaron.

El 12 de setiembre de 2001, al-Qaeda era una organización relativamente pequeña con unos pocos campamentos en lo que podía calificarse como el país más atrasado y feudal del planeta, y un número muy pequeño de adherentes desparramados en otros lugares. Hoy, bandas del tipo al-Qaeda y grupos yihadistas controlan partes importantes de Siria, Irak, Pakistán e incluso Yemen, y florecen y proliferan también en partes de África”. (Busque usted las obras de Tom Engelhardt: ‘El fin de la cultura de la Victoria: la América de la Guerra Fría y la desilusión de una generación’, de1995; y ‘Los Estados Unidos del Miedo’ de 2011; se va a divertir).

Las guerras le sirven a los EUA lejos de su territorio y para aliviar los problemas insolubles de su economía, reactivando el consumo interno con el brutal gasto anual que tienen en su ejército y su inmensa industria militar, agravando la economía de su gobierno, cuya deuda es impagable (y otro día hablamos de su déficit comercial).

No van a machacar nuestra economía, si lo hacen revientan a su país, aunque sí nos van a pisar algunos callos.

Y no se van a meter militarmente con México (ya deje su bandera en paz): no necesitan hacer el ridículo y los petroleros que promovieron al P. Trump saben que lo que quieren está en el Medio Oriente. Acá, tan campantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Escribe un comentario sobre esta entrada: