sábado, 4 de febrero de 2017

8633. LLEGÓ FEBRERO, UN MES “MOCHO”.

Por Carlos E. Acevedo Martínez.
Escritor y Periodista.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conra:

Llegó febrero, un mes “mocho” y con muchas celebraciones cívicas y sociales y este año vino echando lumbre y con la espada desenvainada, demostrándonos que lo de “loco” no es apodo, y no me refiero precisamente a los caprichosos vientos fríos que han estado soplando, qué va… sino al pronóstico de ventarrones y uno que otro huracán que anuncian los truenos y nubarrones sociales sobre “la región más transparente”.

Y es que, después del sorpresivo y devastador “gancho al hígado” que fue el gasolinazo de diciembre y que nos dejó muy “mal parados”, ante el inminente “recto de derecha” que se avecina con el aumento anunciado para febrero y luego de ver el triste e indigno papel de Peña Nieto ante las ofensas de Trump, cada día son más los mexicanos a los que ya “les cayó el veinte” y se han dado cuenta que, definitivamente, este gobierno no está al servicio de la nación… y que es necesario regresar a este país al camino de la congruencia.

La pura verdura y reconociendo que ya padezco de “vista cansada”, no veo otro ni mejor capitán que la congruencia, es lo único que, incluso en medio de las más terribles tempestades, nos puede llevar a puerto seguro, y a algo muy importante si queremos seguir llamándonos “país” estimado Conra; a volver a creer en nosotros mismos, pa’ empezar, y después volver a creer en nuestras instituciones tan devaluadas las pobres, tan degradadas, y sobre todo, volver a creer en nuestros “servidor@s públic@s”, a los cuales hoy no podemos considerar “dirigentes”… menos “líderes” a los que valdría la pena seguir hasta “topar con pader”.

Y la irritación popular se está haciendo cada vez más profunda, porque a la carestía, a la pulverización de su salario y a otros fenómenos que atentan contra su dinerito, hay que agregarle el sentimiento de frustración ante el poderío oficial, que debiendo estar a su servicio se ha puesto en su contra y hasta las elecciones se roba. Hay aún, claro, los que creen tener bastantes problemas ya, como para andarse metiendo en marchas y mítines… pero cada día son menos si nos atenemos a las marchas y mítines donde cada vez son más.

Parece que en este país maravilloso, se estuviera despertando la voluntad de ser libres, independientes y grandes, que siempre ha existido en todos los mexicanos bien nacidos, porque tenemos “con qué”, y sin embargo, hemos venido dando “bandazos” sin poder encontrar el catalizador que una, que haga homogéneo el esfuerzo y la voluntad de la ciudadanía, que hoy muestra enormes fisuras en su identidad nacional, tremendos huecos en su unidad como nación, como pueblo… y lo peor; una separación absoluta entre gobernantes y gobernados.

A unos los separa del pueblo, esa ignorancia tácita que los políticos de la nueva ola en el gobierno han demostrado tener, desconocen la forma en que a este pueblo es posible ganárselo, es decir, entregándose a él, compartiendo sus emociones, sus sacrificios… o quizás no les interesa en lo más mínimo ganarse el cariño de la gente.

Los caricaturistas chingones como el orgullo de mi nepotismo, mi carnal Arcadio de los mismos apellidos del que habla, dibujan un gobierno “sometido” a los pies del capital privado, entregado a los intereses (¡y al capital but of course!) transnacionales… un paisaje en donde los que no tenemos nada y cada día menos en qué caernos muertos, ¡estamos fritos!

Los errores y las corruptelas de los hombres, obviamente afectan a las instituciones y a los gobiernos, y el nuestro está dando sus últimas boqueadas precisamente porque los errores y las corruptelas de sus “hombres” se han vuelto a repetir incesantemente, sin que algo o alguien detenga la comisión de éstos errores y corruptelas… sin que el “mero mero” escuche la verdad de su pueblo.

Necesitamos un gobierno capaz de detener la corrupción y los altísimos intereses que se esconden en ella, el tráfico de influencias, el nepotismo abierto o disfrazado, el tráfico de enervantes, en fin, todos esos males que el gobierno en turno, la mayoría sin experiencia ni sensibilidad política, en lugar de combatirlos para detener la caída a plomo que llevaba el país… le dieron otro empujón.

En este cuerno de la abundancia (de fosas clandestinas) urge un gobierno que, ¿cómo te diré?; que le ponga un “hasta aquí” al saqueo y al despilfarro, pero no solo de las montañas de paga, sino el del tiempo, y ese dice Juan Gabriel que “pasa y no se detiene”, no hay manera de recuperarlo.

Lo más gacho, estimado Conra, es que la pandilla que nos gobierna nos ha metido en una encrucijada que nos coge, perdón, nos agarra en nuestro peor momento como pueblo; desunido, desconfiado de sus autoridades, desconfiados unos de otros… sin pensar en más futuro que el egoísta, pero lógico, de nuestro entorno familiar.

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