jueves, 9 de febrero de 2017

8644. ¡OREMOS!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Oremos!
Hoy estará en México el general John Kelly, secretario de Seguridad del Interior de los EUA, quien este martes conversó por teléfono con nuestro secretario de Gobernación, don Osorio Chong. Al P. Trump (‘P’ de lo que le parezca mejor), le interesa muy en serio asegurar las fronteras, cosa de la que nadie deberíamos de opinar pues están muy en su derecho de cuidar su casa como mejor les parezca (aunque eso incluya construir un muro que será vergüenza y es insulto, pero muy su casa… y muy su dinero, porque de pagarlo nosotros, ni hablar).

El tal Kelly, tiene fama de duro, dogmático y nada bueno escuchando (lo declaró al ‘The Washington Post’ un excompañero suyo, según publica ‘Vozpópuli’ este 29 de enero). Este señor es el que dijo al Senado de su país el pasado 11 de enero, que si quedaba de secretario de Seguridad del Interior, sus más altas prioridades serían: “Cerrar la frontera al movimiento ilegal de personas y cosas. Sin embargo, no podemos jugar a la defensiva. La seguridad de la frontera comienza mil 500 millas al sur del Río Grande (Bravo) en las junglas de América Latina y sube al istmo Centroamericano y a la frontera de México y Guatemala, y de ahí a todo lo largo de México”.

Que tenga claro el señor Kelly que su responsabilidad es ‘cerrar la frontera al movimiento ilegal de personas y cosas’, está bien; no podemos pedir a nuestro vecino que acepte mansamente la entrada de personas sin sus requisitos de inmigración… o de ‘cosas’ (drogas o bombas atómicas); eso está bien, pero ¡recórcholis! (léase, ¡carajo!), que el señor Kelly considere que su chamba empieza en Centroamérica e incluye todo el territorio mexicano, es como para exclamar ¡zambomba! (sustituya esta recatada expresión por la palabrota de su preferencia).

Sí damas y caballeros, hoy llega a México a conversar ‘con algunos integrantes del gabinete’ de nuestro país, el señor que al ser nominado al cargo que ya recibió, declaró que el pueblo estadounidense votó por ‘(…) poner fin a la corrección política que durante mucho tiempo ha dictado nuestro enfoque en seguridad nacional’. (¡… que se oiga esa porra futbolera!).

Peero… resulta que don Kelly no es un alineado como su jefe (el P. Trump). No lo es. Una muestra: su cargo anterior de 2012 a 2016, fue el de Jefe del Comando Sur de Estados Unidos (incluye América Central, América del Sur y el Caribe), trabajo en el que fue responsable de combatir el narco, entrenar militares de los países de esas regiones y dar ayuda en casos de desastres naturales. Estando en esa chamba, el 6 de mayo de 2015, cuando Colombia estaba a punto de firmar los tratados de paz con las FARC, declaró públicamente:

“Colombia nos ha enseñado que la clave para derrotar a los grupos armados ilegales y violentos es un gobierno fuerte y responsable que proteja a sus ciudadanos, defienda el estado de derecho, combata la corrupción y amplíe las oportunidades económicas para todos. Nos enseñó que la inclusión, la tolerancia y los valores democráticos son poderosos antídotos para las doctrinas políticas”.

¡Áchis… áchis!... ¿proteger a los ciudadanos, estado de derecho, combate la corrupción, ampliar las oportunidades económicas para todos, inclusión, tolerancia, valores democráticos?... no suena mal. Nada mal.

El señor Kelly sí es tozudo, duro y patriota aferrado… ¿y qué? Si al mismo tiempo de veras piensa como dijo, ya cambia el tono de morado. Dijo también: “Nuestro apoyo a través del Plan Colombia fue solo una pequeña fracción de las decenas de miles de millones de dólares que el gobierno colombiano ha invertido para sacar al país del abismo y forzar a un adversario comprometido a sentarse en la mesa de negociación (…) Lo hicieron por sí solos, a un costo elevado de sangre y recursos colombianos (…) uno de los principales facilitadores del éxito colombiano, el principal en mi opinión, ha sido su notable voluntad y compromiso nacional para encontrar soluciones colombianas para problemas colombianos”. (Cuidadito con aplaudir).

¿Sabe que don Kelly?, quédese con su cerebro troquelado en la milicia, pero si así piensa, ojalá lo escuche nuestro Secretario de Gobernación (no que le acepte venir a mandar, eso no).

Qué alivio: ya empiezan a llegar los profesionales al equipo del Trump. Este Kelly va a hacer el muro (y el ridículo, pero tiene que obedecer a su jechu), pero este Kelly también es el señor que dijo -el mismo 6 de mayo de 2015-: “Los colombianos nos han enseñado el camino para derrotar grupos como el Estado Islámico: defendiendo los valores que ellos amenazan, la democracia, la libertad y los derechos humanos”.

Pues… oiga usted… bien no nos va a caer un señor que piensa que toda América Latina está bajo sus órdenes, pero si entiende que los problemas se resuelven con estado de derecho, combate a la corrupción y ampliando las oportunidades económicas para todos, entonces hay que tomarle la palabra para que respete, primero, nuestro estado de derecho (nuestras leyes y el derecho internacional), y que le dé una apretadita en donde a usted le parezca más eficaz, a nuestros gobernantes en cosas de corrupción y de igualdad de oportunidades. (A ellos si les hacen caso).

El Trump apenas va a ver la oposición masiva que está provocando en su país. ‘La Jornada’ de ayer, reporta que Facebook, Apple y Google organizan para el 14 de marzo un paro en 3 ciudades; que hay olas de resistencia sin precedentes en los EUA, con alianzas sorprendentes ‘entre musulmanes y latinoamericanos, artistas, chefs, científicos, doctores, ejecutivos empresariales, defensores de derechos y libertades civiles, la comunidad gay, organizaciones de mujeres, ambientalistas, indígenas, atletas profesionales y más, que se expresan cotidianamente en las calles, los tribunales y hasta en comerciales del Supertazón’.

Por un lado la oposición de su propia ciudadanía, por el otro el trabajo de los profesionales y la real separación de poderes que allá hay, dan lugar a la esperanza de que el orate Trump no va a volar el mundo. ¡Oremos!

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