viernes, 10 de febrero de 2017

8656. SIN MIEDO.

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

Sin miedo.
Tía Rita era una cincuentona cuando andaba de pantalones cortos el del teclado. Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, le decía tía Rica y no lo decía por el dineral que tenía sino por lo guapota que era. Supe su historia ya grandecito: casada con un patán, ya con dos hijos, un día lo dejó (antes la gente no se divorciaba, nomás se dejaban), dispuesta a morirse de hambre antes que seguir aguantando al batracio de su esposo. En lugar de regresar como arrimada a casa de sus papás o de algún pariente, se fue a vivir a un cuarto de azotea. Como no sabía hacer nada más que cocinar, empezó en la banqueta del edificio en que vivía a vender antojitos. Las pasó canutas pero en pocos años ya tenía una fonda de proporciones bíblicas: barría dinero. Ya mayorcito le pedí que me contara cómo había sido todo y sin aspavientos me dijo que no era mi asunto pero que nomás me quedara claro que en esta vida el secreto era perderle el miedo a la vida. Sabia.

El gobierno yanqui no mantiene a México (a ver, métase en la cabeza: la Casa Blanca no nos manda el gasto); nuestro gobierno le debe dinero a entidades financieras internacionales y a particulares (cualquiera que compre Cetes, Bondes o cualquier instrumento de deuda -‘papel’- es nuestro acreedor); nuestros connacionales le deben dinero a bancos, empresas y particulares (y, por cierto: nuestra deuda nacional es mucho menor que la de los EUA, como proporción del PIB, debemos la mitad que ellos). 

Hasta el momento el P. Trump (‘P’ de lo que usted disponga) no ha pasado de las bravatas y las majaderías que nuestro gobierno le ha aguantado por menso, por su natural vocación de mayordomo del tío Sam y por los intereses personalísimos de quienes integran su cúpula: no pasaría nada si nuestra Cancillería le mandara una nota diplomática al Departamento de Estado yanqui para avisarle de parte de 120 millones de tenochcas, que considerando que ni ellos ni nosotros, vamos nunca a mudar nuestros países a otro lado del planeta, bien podemos estar trompudos cuatro años (ocho máximo), que se van como un suspiro; y que si algo se les ofrece, acá los atendemos (en lugar de estar mandando a nuestros más altos funcionarios a limosnear atención: hay que ver el trato de bajísimo nivel que le dieron antier en Washington a don Videgaray… si no les debemos la renta).

Que si quieren hacer su muro, que lo hagan (es cosa ajena a nosotros y los que se quieran pasar… pasarán, como siempre, como se le pasaron los mongoles a los chinos… y esa es barda); y si quieren pagar su barda con un impuesto a las remesas de los nuestros, que se los cobren, que acá ya veremos de compensar cada remesa con el equivalente, que tomaremos de las transferencias de los empresarios yanquis a los EUA: no pasaría nada y esos empresarios se encargarían, primero, de poner al P. Trump como al perico y segundo, de bloquear la idea… ¿sabe por qué?: porque son económicamente más poderosos los empresarios que el gobierno yanqui. Mire:

El 15 de abril del año pasado, la Oxfam (tal vez la ONG más seria del mundo) informó que 50 empresas yanquis tienen fuera de los EUA un millón 400 mil millones de dólares (mdd) que no meten a los EUA porque les cuesta cerca del 40% de impuestos; unos ejemplos: Apple, 181 mil mdd; General Electric, 119 mil mdd; le siguen la Microsoft, Pfizer, IBM y las demás; y esa cantidad es más de lo que tiene para gastar el gobierno yanqui (su presupuesto total en 2016 fue de un millón 150 mil mdd con un déficit cercano a los 590 mil mdd que financian con préstamos: ¡esas son broncas!).

Aparte, en octubre de 2013, se publicó un estudio de una señora de nombre Laurie Simon Hodrick, profesora del Instituto de Investigación de Política Económica de Stanford y de la Escuela de Negocios de Stanford, en el que se informa que a principios de ese año, el Tesoro de los EUA tenía 151 mil mdd en efectivo, mientras que nueve empresas yanquis sumaban una cantidad disponible en efectivo de 458 mil 750 mdd (nada más la General Electric, tenía 88 mil 860 mdd).

El P. Trump está atorado. El Senado tiene que estar seguro de que su barda no les va a costar: gastan mucho más de lo que les entra. Sorry.

Todo eso sin hablar de su déficit comercial, por ahí de 800 mil mdd anuales. Los EUA son la potencia militar indiscutible del planeta pero su fuerza económica (inmensa), está en manos de empresarios que no confían en su gobierno, no quieren pagar sus impuestos y están esperando a que el P. Trump empiece a querer descuadrar la economía global, para pararle el alto… ya lo verá.

Otra cosa es que quiera acabar con el TLC… ya lo vamos terminando, don tío Sam, pero rapidito. La revista Forbes publicó el pasado 9 de febrero una entrevista  con Frederic García, presidente del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales y director en México del consorcio europeo Airbus, quien dijo que ‘México es el campeón mundial de los tratados de comercio’, que la fortaleza de México es ‘tremenda’, que ‘para las compañías globales, más que multinacionales, México es un mercado muy interesante’ y que ‘la gran ventaja que tiene (la economía mexicana) es que es exportadora de manufactura, en comparación con muchos países que son exportadores de materias primas’.

Agregó algo don Frederic: ‘Sobre los discursos del señor Trump en Estados Unidos, si nos ponemos a mirar la realidad de las cosas, vemos que son radicalmente distintas a lo que él diga o pretenda. En las retóricas electorales, él ha decidido irse por un determinado camino, pero si lo que dice de México lo estuviera contrastando con la realidad, en términos de cuál es el comercio bilateral entre los dos países, los empleos que esa relación comercial produce tanto aquí como en Estados Unidos, la dependencia de Estados Unidos de la economía mexicana, los flujos migratorios, si estuviera atendiendo estas preguntas con hechos reales y datos duros, probablemente su discurso sería diferente’.


Lea bien: la dependencia de los EUA de la economía mexicana… ya, sin miedo. 

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