sábado, 11 de febrero de 2017

8659. CIRCO 78. FÍJATE QUE VOY A LLEVAR A MI BOLA DE CRISTAL.

Por Carlos E. Acevedo Martínez.
Escritor y Periodista.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

Estimado Conrado:

Fíjate que voy a llevar a mi bola de cristal (la izquierda, como siempre) con el psicólogo, porque desde el gasolinazo de diciembre está muda de terror. No quiero ni imaginarme la clase de futuro que debe estar viendo, pero ya me lo imagino, porque hasta donde yo sé, el futuro sigue siendo producto del presente, y ya ves lo que está produciendo el presente. Ah, bueno, pues se va poner peor, porque apenas está iniciando la etapa más feroz, la más cabrona del neoliberalismo en vigor… digamos que por ahora nos están acomodando para meternos la parte más dura (sin albur).

Para eso pusieron a Trump en la Casa Blanca los amos del billete, porque apoyados en las políticas agresivas de ese cabrón pelos de elote, van a conseguir cada vez más beneficios, y no hay que perder de vista a los grupos  súper racistas, perdón, grupos supremacistas blancos (¡pleonasmo!), que debido a las pendejadas racistas y de incitación a la violencia que ha venido eructando el Trump desde antes de la campaña, durante la campaña y ahora como presidente, ya hasta creen que ellos ganaron la presidencia… el “Ku Kux Klan” está de plácemes, ¡se siente legitimado!

Pa´no ver al futuro, ¿qué  te parece si le echamos una miradita al pasado estimado Conra?, ya ves que también suele tener cosas interesantes. Yo me acuerdo, por ejemplo, que durante varias décadas los gobiernos gringos manejaron en público, que México y Estados Unidos eran buenos vecinos  (ellos siempre han sido los “buenos” y nosotros los “vecinos”), quesque México era su mero “cuate”, su gran aliado en Latinoamérica, su cliente consentido, su cariñito azucarado, su bla, bla, bla, y así, de dientes para afuera nos “cachondeaban”, pero nos tenían agarrados de la “gamarra” y siempre nos chingaron en los negocios, pero los arrumacos gringos no terminaron… y es que el petróleo seguía siendo nuestro (es un decir).

Hasta que se decidieron a ir por “la enchilada completa”, y así, vimos cómo los gobiernos del loquito (Salinas dixit) Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, la Neta Zedillo, el esposo de Marta Vicente Fox, el chaparrito, pelón y con lentes de Felipe Calderón, de plano se bajaron los pantalones y supeditaron “haiga sido como haiga sido”, los intereses de la nación mexicana a los intereses de una pinche bola de ricachones extranjeros, la mayoría gringos… como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras transnacionales que han inundado este país maravilloso.

Para quitarles la competencia en el territorio nacional a las empresas extranjeras, esos gobiernos que te decía abandonaron el campo con la esperanza de venderlo, como está ocurriendo, y de comprar productos agrícolas importados, como también está ocurriendo; vendieron como 3000 empresas paraestatales en casi todos los ramos de la industria y el comercio, y dejaron “a palo y sin zacate” a la empresa y a la industria nacional; pervirtieron la política, promovieron, organizaron y se beneficiaron de fraudes electorales; hipotecaron el futuro de quién sabe cuántas generaciones de mexicanos con el Fobaproa; les  vendieron bancos y minas y muchos otros bienes de la nación a los inversionistas que han saqueado el país a sus anchas… pero faltaba el petróleo.

Y es que resulta, que ni ningún presidente emanado del PRI podía lanzar una iniciativa de esa calaña porque se lo prohibían los estatutos del partido y la historia nacional, acuérdate Conra, que para los gobiernos “revolucionarios” la expropiación petrolera y el Seguro Social,  eran lo único que podían presumir, y Pemex era la joya de la corona de la Revolución Mexicana… pero además era la “caja grande” de los presidentes.

Como el objetivo principal de las mamadas de esos gringos que te digo, es el petróleo, al enterarse del por qué sus gerentes priistas se estaban tardando mucho en entregarles a Pemex, los llamaron para putearlos: ¿Entonces ustedes no pueden? Por ahí hubieran empezado desde que les dimos el anticipo y ya hubiéramos puesto un presidente de otro partido. Estamos pensando en uno del PAN para proponer esa reforma, ¿qué les parece el pendejo ese que teníamos chambeando en la Coca Cola?...

 –“Está que ni pintado, ese vendería a su mamá si la tuviera” –dijeron los priistas neoliberales frotándose las manos.

Y así fue como tuvieron que  abandonar Los Pinos, pero no estaban dispuestos a perder el “diezmo” de la venta de Pemex y todo lo que de ella emane, así como así, necesitaban solo un tiempecito para reformar los estatutos tricolores y haciendo uso de su colmillo retorcido, hicieron sus piruetas acostumbradas y estrenaron otras para seguir dominando las cámaras de diputados y senadores, y la “reforma energética” durmió el sueño de los justos durante todo el reinado de Vicente I “El Pendejo”… lo que avanzó enormidades fue la corrupción, el cinismo y la fabulosa fortuna de la pareja imperial.

Y lo mismo pasó con el paisano Felipe Calderón, que aunque dejó manifestarse en toda su extensión “al pequeño priista que todos llevamos dentro” y lo dejaron hacer lo que le vino en gana, es decir, puras pendejadas y negocios de cantina, le atoraron la “reforma energética” y para que no se fuera “en blanco” lo dejarn meter en calidad de “emergente” y en lo oscurito, la “reforma laboral”. Fue entonces, que ya encabronados por las montañas de dólares que se les estaban escapando con el petróleo mexicano, una vez que el “nuevo” PRI estuvo en condiciones estatutarias para hacer su “marranada”, lo aparearon con el PAN y el PRD les levantó las patitas… perdón, el PRD los apadrinó.

Fue así, que con un candidato del PRIAN y mediante un nuevo fraude electoral, los prianistas recuperaron la presidencia y entregaron el petróleo: ¡misión cumplida!... pero los mexicanos aún los mantienen en el “buró de crédito”.

Y ya sin petróleo, sin armas para negociar con el “negocieitor”, este país maravilloso ha quedado prácticamente inerme, desamparado y de “cúbito prono” ante la voracidad de unos cabrones cuyo máximo representante ha declarado abiertamente su aversión a los mexicanos. Sería para reír, estimado Conra, si no fuera para llorar… el cambio de la política en la Casa Blanca (la de Trump) es cosa de vida o muerte para los mexican@s.  

Y todo empezó cuando, dizque para terminar con la pésima administración del país que venían realizando los “anticuados” gobiernos revolucionarios, siempre encabezados por puros “socios numerarios” del PRI, quienes inflamados de su alto patriotismo mandaron a su hijos a estudiar al extranjero… quesque para alejarlos de tantos sátrapas y políticos corruptos como ellos, que en México siempre han abundado.

Hicieron buena inversión esos destacados políticos del PRI original, porque cuando sus chavos regresaron de Hereford, perdón, de Harvard, los echaron a patadas empezando por los más “venerables” políticos de la revolución y los mandaron a chingar a su madre con sus ideologías y sus programas “pasados de moda”. Pero estos cabroncitos educados en el “primer mundo” solo conocían la revolución mexicana contada por sus abuelos y sus padres (vencedores)… y la contada por los Estados Unidos.

Esos cachorros del poder omnímodo que ha dominado a este reino del nunca jamás, enterraron a la Revolución que les había dado todo y en abundancia, porque ya  estaban hasta la madre de la “Marcha de Zacatecas”, la “Valentina”, la “Cucaracha” y los “corridos revolucionarios” de Antonio Aguilar porque, ¡chingao!, habiendo tantas rolas buenas de Michel Jackson,  de Menudo, de Miguel Bosé, de Juan Gabriel… además eran del “equipo”, ¿edá?   

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