lunes, 13 de febrero de 2017

8667. ¡QUÉ PIFIA!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el Estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA

¡Qué pifia!
El progenitor de este López, don Víctor, no mostraba la menor preocupación cuando la administradora general y jefa de orden y disciplina del hogar, su esposa en espasmódicos episodios (gracias a uno de los cuales vio la luz este menda de ustedes), manifestaba su desacuerdo con él a gritos, reforzando sus argumentos tirando platos al suelo o cazuelas a las paredes. Pero si doña Yolita (de 1.51 de estatura), se quedaba callada y lo miraba fijo, respirando hondo y despacito, entonces sí se preocupaba el hombrón aquél de pistola al cinto, porque ya le conocía el modo y sabía que la cosa iba en serio (tenía la dulce dama varios métodos infalibles para domar al señor… in-fa-li-bles; otro día le cuento).

Nuestras autoridades, desde 1968, han aprendido que manifestaciones, plantones, cierres de calles, avenidas y carreteras, equivalen a un pleito matrimonial que se arregla solo o mediante una tórrida reunión en lo oscurito. Van a ser ya 50 años de tenochcas marchistas, grita-consignas, sin que se le mueva el copete al gobierno. Recuerde usted algunas de las más recientes, de menos asistentes, a más:

Movilización por la Paz (23 de mayo 2012), en Guadalajara, según la autoridad contó con 10 mil manifestantes, según los organizadores, 30 mil. Bueno, harta gente, para no mentir.

Marcha “Contra la inseguridad” (29 de noviembre de 1997), convocada por el sector empresarial; 40 mil asistentes, entre ellos Eduardo Bours, Santiago Creel y Felipe Calderón Hinojosa.

Marcha “Antipeñanieto” (mayo de 2012), convocada por #YoSoy132; en la CdMx, 46 mil personas gritando: “La prole unida, jamás será vencida” y “Ni un voto al PRI”. Ganó el PRI; la prole, no.

Marcha “Contra la inseguridad y la delincuencia” (agosto de 2008), más de 80 mil personas recorrieron Reforma, llegaron al Zócalo de la ciudad, encendieron velas blancas  y cantaron el Himno Nacional (¡oh, sí!). Su lema fue “Si no pueden, renuncien”. No renunciaron.

Marcha por la “Familia Diversa” (26 de junio de 2016), cien mil marchistas, acompañados por miembros de las embajadas del Reino Unido, Holanda, Australia, Canadá y los EUA.

La “Gran Marcha Blanca” (27 de junio de 2004), contra la violencia en el país. Más de 200 mil ciudadanos vestidos de blanco (¡eso era todo!), para exigir respeto al derecho de vivir seguros, caminar por las calles sin temor y acabar con  la corrupción.

Marcha del “Ya basta” (29 de junio de 2014), para acabar con la inseguridad en el país; 250 mil marchistas en la CdMx, exigieron pena de muerte a secuestradores. Se extendió por cuatro kilómetros de la avenida Reforma, cantaron el Himno Nacional (¡ah, bueno!)

Marcha “Rescatemos México” (4 de julio de 2004), 14 catorce organizaciones civiles convocó la ‘México Unido Contra la Delincuencia’. Casi un millón de marchistas.  Hay otras marchas más, sí, muchas más… ¿y?

Si quiere usted pensar que México cambió gracias a las marchas del 68, está bien: piénselo. Nada tuvo que ver el cambio global ni la imposición de un nuevo modelo de país desde el extranjero: fueron las marchas… ¡sí se puede!... ¡el pueblo unido jamás será vencido! Nomás recuerde que el entonces gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz Ortiz, a pesar de las marchas y plantones de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), terminó su sexenio y todavía se oye el eco de sus carcajadas. Ni siquiera tuvo que responder una denuncia, ni una (y hubo muertos).

Ahora solicita de la manera más atenta este López, le expliquen la mecánica socio-política, la razón geopolítica, el ‘turning point’ económico, que despeinaría al P. Trump (P. de lo que le parezca mejor, si rima con azulejo, mejor), por una marcha en la capital y en 15 entidades más de México, teniendo presente que en territorio yanqui, el 21 de enero de este año, en numerosas ciudades de los EUA, marcharon entre 3.2 y 4.7 millones de personas, en la que es sin duda la más numerosa protesta en la historia de ese país (ni las de Martin Luther King sacaron tanta gente a la calle)... ¿y qué pasó?: nada. El P. Trump tomó el poder y se puso a firmar ‘órdenes ejecutivas’ a lo loco, porque así está. En cambio, lo que sí ya le puso un primer parón, fue el Poder Judicial de su país, que sin sombrerazos anuló su decreto para impedir la entrada a ciudadanos de siete países (y Donald ya se rajó de llevar el asunto a Corte Suprema).

Ayer, con la pena, hicimos el ridículo. La muestra de músculo que íbamos a dar según las organizaciones civiles que convocaron a la marcha contra el P. Trump, exhibió el anémico bíceps nacional: en la CDMx, la movilización “Vibra México”: 18 mil 500 personas; la “Mexicanos Unidos”, convocada por Isabel Miranda de Wallace, mil 500; en Tabasco, 900; en Puebla, 300; en Sonora, cien. Y no podemos decir que la autoridad minimizó la asistencia pues la protesta era contra un Presidente extranjero.

Supongamos que ayer hubiéramos visto a toda la población nacional en las calles de todo el país, 120 millones, bebés, ancianitos y pacientes en cuidados intensivos, todos en la calle… ¿y al P. Trump, qué?

Mucho más eficaz sería bloquear todos los pasos y puentes México-EUA. Ya vería usted a todos los empresarios del sur de ese país corriendo a Washington a pedirle a mentadas de madre a P. Trump que le baje, porque sin compradores mexicanos quiebran.

Si se convocó para poner los pelos de punta al P. Trump, mal informados están en esas organizaciones civiles. No juntaron para protestar ni el número equivalente de mexicanos (30 mil) que fueron a ver el ‘Super Bowl’, costando lo que costaba.

Apoyan a México contra el P. Trump, Europa entera, China, la prensa internacional y la FIFA (quién sabe qué pueden hacer, pero están con nosotros); los que no estamos con nosotros, somos nosotros (21,300 marchistas lo prueban).

¿Se convocó para qué?… para nada. Por oportunismo. Qué pena con nosotros.

La gente no es tonta: no se echó a la calle porque entiende que eso no sirve de nada nunca y en este caso, menos.

Y si se convocó para probar nuestro patriotismo… pues, ¡qué pifia!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escribe un comentario sobre esta entrada: