lunes, 13 de febrero de 2017

8669. MARÍA ESTUARDO, REINA DE ESCOCIA.

Por EVERILDO GONZÁLEZ ÁLVAREZ.
Ambientalista, periodista y escritor.
Desde Michoacán. México. Para
Tenepal de CACCINI

PRIMERA PARTE.

El siglo XVI fue en toda Europa escenario de enconadas luchas políticas y religiosas. María Estuardo, reina católica de un país calvinista, supo manejarse con habilidad en tan delicada situación y logró dar a Escocia un breve período de paz. Sucumbió sin embargo ante el poderío de Isabel I de Inglaterra, que le impuso un prolongado cautiverio y finalmente ordenó su decapitación.

“En mi fin está mi principio”. Esta frase, bordada en franceses en los paños que cubrían el trono de María Estuardo, ha resultado profética. Algunos han visto en ella el triunfo póstumo de la reina de Escocia sobre su enemiga, Isabel I de Inglaterra. En efecto, fue Jacobo VI, hijo de María, quien a la muerte de Isabel ciñó ambas coronas.

Muchas obras se han escrito sobre Maria Estuardo, inclusive poemas dramáticos famosos, como los de Alfieri, Schiller y Swinburne. La reina de Escocia ha tenido multitud de defensores y de detractores, todos acérrimos e intransigentes en su apasionamiento en pro o en contra de María.

Como reina católica, contó siempre con la simpatía de sus correligionarios, y como mujer hermosa y apasionada cautivó irresistiblemente los corazones románticos. En cambio, siempre se le mostraron inconciliables los enemigos del papismo y los ingleses orgullosos de su tradición monárquica y de su hábil reina Isabel, que tanto hizo por la gloria y el poder británicos.

A estos poco les importó que la reina virgen fuera el fruto de un matrimonio morganático, y menos aún que la Iglesia Católica la considerase una bastarda, nacida de un matrimonio insanablemente nulo. Sin embargo, ello preocupaba en grado sumo a la propia Isabel, más consciente que nadie de los mejores títulos dinásticos de María Estuardo al trono de Inglaterra, los que en última instancia habrían de motivar el trágico destino de la escocesa.

Nació María el 7 de diciembre de 1542 en Linlithgow, pocos días antes de la muerte de su padre, Jacobo V de Escocia, de quien era la única heredera legítima viviente. Contaba apenas un año de edad cuando fue coronada, y su madre, María de Guisa, perteneciente a la entonces poderosa familia francesa de Guisa y Lorena, ofició de regente durante los azarosos años en que los ingleses invadieron una y otra vez las Lowlands escocesas.

En 1548 la niña reina fue prometida al Delfín de rancia, Francisco, algo menor que ella, y enfermizo. María pasó el resto de su infancia y su adolescencia en la corte francesa, donde las típicas intrigas renacentistas eran habituales y donde los nobles católicos y hugonotes se disputaban el favor del rey Enrique II, hijo de Catalina de Mediéis.

La pequeña escocesa conquistó de entrada los corazones de la familia real francesa -excepto el de Catalina, que deseaba la corona para su otro hijo, Carlos- y los de toda la corte con su belleza, que crecía día a día, y con su gracia, gentileza y buen corazón. El 24 de abril de 1558 su matrimonio con el Delfín fue celebrado con gran pompa, y al año siguiente, al fallecer Enrique II, María ciñó fugazmente la corona de Francia porque el 5 de diciembre de 1560 murió Francisco II y Catalina, la reina madre, vio cumplido su anhelo de que Carlos, su hijo favorito, ocupase el trono. Poco antes había fallecido María de Guisa, la regente de Escocia, y desaparecido así su principal adversario, los calvinistas obtuvieron la supremacía: el 25 de agosto de 1560 el Parlamento escocés proclamaba al calvinismo religión del Estado.

Un año después, el 19 de agosto, un buque procedente de Francia anclaba en el puerto de Leith, tras haber burlado el patrullaje de los navíos ingleses enviados en su busca por Isabel I que, advertida de la presencia de la reina de Escocia y ex reina de Francia, le había prohibido hacer puerto en Gran Bretaña.

María fue bien recibida por su pueblo y pronto demostró que, si bien exigía que se la dejase seguir practicando personalmente su religión católica, aceptaba el statu quo y renunciaba a reimplantar en el país la antigua fe. A tal punto, que no vaciló, en 1562, en salir a combatir en persona, y vencer al noble católico más poderoso de Escocia, el conde de Huntley.

La monarca enviudó a los 19 años, su segundo marido fue asesinado y el tercero forzó su abdicación la reina escocesa María Estuardo debió abdicar y buscar refugio en Inglaterra. Allí vivió 19 años, cautiva de Isabel I, hasta que se demostraron sus vínculos con una conspiración contra la soberana, lo que le valió la pena de muerte.

 Acusada de casarse con el asesino de su marido.
 La enviaron a Francia con 5 años, para educarse en una de las cortes más poderosas y exuberantes del momento. Se casó con el joven Francisco II de Francia . A los 19, viuda, volvió a Escocia exhibiendo su pálida elegancia con un espectacular guardarropa y una colección de joyas de las que el museo expone algunas de las más refinadas. El museo está en el mismo lugar en el que murió Enrique Estuardon Con sus otros dos matrimonios no tuvo más que problemas: el diletante y soberbio Enrique Estuardo era un estorbo para ella, la cosa no mejoró cuando él murió asesinado y ella se casó con el Conde de Bothwell, señalado como el culpable del crimen del anterior marido. La nobleza se sublevó ante el escándalo e hizo abdicar a la reina, que cayó directa en las redes de Isabel 1.

Apasionada de las mascaradas, la caza y la cetrería Tocaba el laúd, jugaba a las cartas hasta entrada la noche, destacaba como costurera y era una apasionada de las mascaradas, la caza y la cetrería. Estaba envuelta en un contexto religioso y político complejo al ser la representante para los católicos la legítima soberana del trono inglés y provocó varias rebeliones que Isabel I vio como una amenaza. Se vistió de rojo, el color de los mártires católicos, para su ejecuciónLa exposición examina además el papel de la reina en la Europa renacentista con referencias a otras mujeres coetáneas -como María de Guisa, María Tudor, Isabel 1 y la noble francoitaliana Catalina de Médici- e incluye mapas e instrumentos científicos como un astrolabio del siglo XV que ilustran el rápido avance y los descubrimientos de la época.

No se sabe con seguridad si María estuvo involucrada en confabulaciones para asesinar a la Reina Virgen o si la inculparon, pero igualmente sufrió las consecuencias: 18 años y medio de cautiverio en diferentes castillos y finalmente la ejecución. La exposición cuenta con el libro de horas que parece ser que portaba el día que murió y exhibe obras de la época que ilustran sus últimos momentos -vestida de color rojo, el color asociado a los mártires católico- ante el verdugo que le cortaría la cabeza.


LEER ES SABER, ES CONOCER, ES APRENDER.

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