martes, 14 de febrero de 2017

8675. ¡EL DÚO DINÁMICO!

Por el Sr. López.
Periodista crítico.
Desde el estado de
Chiapas. México. Para
Tenepal de CACCINI

LA FERIA


¡El dúo dinámico!
Tío Ernesto no era mala persona, ni mal marido, ni mal padre, ni mal amigo, pero no le caía bien a nadie. No se caía bien ni él a sí mismo. Algo tenía que lo hacía repelente a vivir en sociedad, idóneo para vivir solo en una isla desierta fuera de toda ruta marítima. Su esposa, tía ‘Marti’ (Martina), hacía hasta lo indecible por atenuar tal cosa y era una anfitriona magnífica, hasta que los tres invitados que llegaron a los 15 años de su hija, Tinita (Martina, también), la convencieron de que era imposible su objetivo. Daba pena hacerles la peladez, pero nomás de pensar en verlo, se  aguantaba uno la pena. Ni modo.

La escuálida asistencia a las marchas anti-Trump de antier, ha dado pie a análisis de varia intención y distintos grados de agudeza. La realidad monda y lironda es que la fallida mega-marcha puso a sus convocantes en su lugar: no les cree la gente ni el bendito.

Los organizadores ya se saboreaban las fotos del Paseo de la Reforma retacado de gente, como por ejemplo, el 26 de junio del año pasado, cuando al llamado del Pejehová, la gente desbordó las calles del Zócalo a la glorieta del Ángel de la Independencia (raros los ángeles mexicanos con busto copa D); ¿cuántos fueron a esa marcha?, según la autoridad, 17 mil… bueno, entonces a la de antier fueron siete (vea la foto de la de junio del año pasado,  cortesía de internet, que ilustra esta claridosa Feria). Para no fallar, en estos casos es que se debe aplicar el sistema métrico mexicano: a la del Pejeremías fueron un ‘titipuchal’, a la del domingo pasado un ‘puñito’ (hay otras maneras de decirlo, pero uno sería incapaz de poner por escrito, ‘chinguero’, faltaba más, aunque ‘piscacha’, respecto de la de antier sí se pueda decir sin pudores).

Los respetabilísimos convocadores de la marcha contra el P. Trump (P que rima con trinche), Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín (que fueron los de la idea original, originalísima), más los que se fueron trepando a la iniciativa, Isabel Miranda de Wallace, María Elena Morera, María Amparo Casar, don Solalinde, Enrique Graue (rector de la UNAM), y los demás líderes de la ‘sociedad civil’ (sí, qué bueno que advierten, no vaya nadie a pensar que se trata de una sociedad militar, o una sociedad de médicos o de alguna de anónima de  responsabilidad limitada), no hicieron el ridículo: no hicieron nada. 

Las respetabilísimas organizaciones que invitaron a probar nuestro patriotismo este domingo, participando en la ‘Marcha ciudadana por el respeto a México’, integraron como de rayo la organización ‘Vibra México’ (¡ay, qué ingenio!), junto con Causa en Común, Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Centro de Investigación y Docencia Económicas, Coparmex, Fundar, Impunidad Cero, Instituto de Investigaciones Jurídicas (UNAM), Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO),Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Mexicanos Primero, México Unido Contra la Delincuencia, Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, Transparencia Mexicana, Universidad del Valle de México (UVM), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Universidad Panamericana (UP) y la Universidad Tecnológica de México (UNITEC)… todas sumadas juntaron menos gente que la Banda de Huimanguillo interpretando la Novena de Beethoven.

Las conclusiones de los más sesudos analistas son en primer término, que somos unos desunidos y que por eso nos va como nos va. Bueno, puede ser. Pero si la gente sale a puños cuando la convocan otros, puede ser que más bien se trate de que al tenochca promedio, de nivel banqueta, está muy difícil tomarle el pelo. Esta marcha no tenía sentido y fue convocada por quienes se representan básicamente a sí mismos, no a todos nosotros, los del peladaje. Y por eso.

También habría que pensar otra cosa: si así les fue a las ‘organizaciones civiles’, que se supone son las que sí cuentan con la simpatía del respetable, y si los partidos políticos, los funcionarios, los diputados, los senadores, ya no cuentan con la simpatía ni de sus compadres, entonces ¿qué nos queda?... ¿nada?... cuidado, no hay peor ciego que el que no quiere ver: sí hay líderes, sí hay organizaciones y sí hay causas que convocan a la raza. Lo que se ve no se juzga.

A fuerza de autoengaños y autosuficiencia, a fuerza de pagar propaganda y prensa, cobertura de revistas y televisoras, se convencen a sí mismos que son populares los que solamente se engatusan a sí mismos, les que cueste lo que les  cueste (del erario), se creen famosos, queridos y hasta respetados, con seguidores, adeptos y hasta votantes… y no representan nada ni a nadie.

Por ahí va la explicación del inmoderado costo de nuestros procesos electorales, por eso el bárbaro costo de cada voto: según la Fundación Internacional para Sistemas Electorales, el voto en nuestro país es el más caro de Latinoamérica (en promedio, 18 veces más caro que en el resto de países de la región): 17.24 dólares por cada boleta tachada o anulada… poco más de 344 pesitos (calculando la suma del total de dinero de todos nosotros, destinado legalito a los partidos políticos, dividido por el número de votantes… sin contar las carretadas de dinero sucio que entra a muchas campañas, no a todas, pero sí a muchas).

Y esto, sin mencionar que no quieren ver lo que tienen frente a sus narices: El Peje. La gente no anda buscando quién se la debe sino quién se la paga y ya en ese plan, a ver cómo le hacen para que en esta tercera ocasión no sea masivo e irreversible el voto por ‘la esperanza de México’.

Sin necesidad de ser adivino, se ve en el futuro de México una Morena y a ver qué pasa en un encuentro Peje-Trump… Dios bendito: ¡el dúo dinámico!

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