miércoles, 15 de febrero de 2017

8676. EL AMOR.

Rafael Ceja Alfaro.
Docente, escritor y articulista.
Desde Zamora, Michoacán.
México. Para
Tenepal de CACCINI

“Te traigo serenata amor de mi vida, te traigo a tu ventana canciones bonitas y al darte en estas notas suspiros del alma, las penas amargas se alejan de mí”. 

Canción que me gusta mucho y más si es con El Trío Calaveras, de la autoría del inspirado compositor sonorense Ignacio Jaime.

Mi columna, ésta, aparecerá el próximo miércoles 15 de febrero, un día después del festejo tradicional del Amor y La amistad, sin embargo esta es mi serenata para todas las mujeres que la quieran aceptar, las que no, pus no.

Este festejo, ya sea sentimiento auténtico o artimaña comercial, se ha convertido en fecha necesaria para tener acercamientos de amistades y hasta familiares que por alguna causa, que regularmente ya no se recuerda cual fue, se han distanciado y es un momento oportuno para olvidar fricciones y mostrar sentimientos más afectivos.

Los comerciales ofreciendo todo tipo de regalos y atenciones a nuestros seres queridos, la música, los comentarios y en general el ambiente nos va envolviendo en la fecha y se nos va desarrollando la necesidad de hacer algo, de distinguirnos con un buen regalo, con algún detalle que demuestre nuestra sensibilidad y afloren los sentimientos recíprocos entre nuestros seres queridos.

La fecha tiene su historia y de origen nada agradable, les cuento: 
“Durante la antigüedad se celebraba en Roma una fiesta pagana dedicada a la fertilidad, llamada Lupercalia. Durante esta fiesta las mujeres esperaban ser golpeadas con látigos hechos de piel de cabras y perros, mojados en la misma sangre de estos animales, ya que creían que este ritual les otorgaba fertilidad.” Como pueden ver la fecha estaba muy sangrienta. ¿Cuántos latigazos le daría don Prudi a su esposa, si nomás tuvieron 17 hijos? “Ta cañón”.

Para la fertilidad ahora dicen que las capsulas de Clomifeno son buenas, al menos las pobres mujeres se ahorran esos brutales latigazos.

“En 1382, hace rato, el escritor inglés Geoffrey Chaucer, escribió un poema titulado “Parlamento de los pájaros” en el que se menciona por primera vez al Día de San Valentín como un día de festejo para los enamorados…” ya aquí las cosas cambian y el tiempo nos ha mostrado otras facetas sobre esta fecha. Por ejemplo: “Un sacerdote cristiano casaba parejas a escondidas mediante los ritos, precisamente cristianos. Porque las primeras comunidades que vivieron en Roma bajo el gobierno del emperador Claudio tenían problemas para contraer matrimonio. El emperador vivía en perpetuas guerras de conquistas (No amorosas), estaba convencido de que los soldados solteros peleaban mejor que aquellos con mujer, hijos y hogar. Por lo tanto, el acto de casar estaba castigado con el máximo rigor. Cuando descubrieron lo que hacía Valentín, que así se llamaba el monje, lo torturaron hasta la muerte.” El que la hace, la paga.

Bueno, lo importante en esta conmemoración es que todos debemos expresarnos bien, sacar de lo profundo del alma los buenos sentimientos que hemos ido guardando y esconder los odios y rencores, casi todos, a Trump debemos seguir deseándole un lugarcito en lo más calientito del averno, que al cabo dicen que esos deseos ni a pecado llegan.

Así que aunque sean asuntos comerciales estas fechas, es necesario que permanezcan vigentes, porque solamente los velorios logran  reunir a casi toda la familia. Unos que asisten con profunda pena y otros que vamos “A hacer acto de presencia”, que nos vean y en la primera oportunidad ¡Fuga! Llega Don Fregón con cara circunspecta y sonrisa “discreta” para todos, pero todos sabemos que debería recibir un “Oscar” por su actuación. Y a uno que no le gusta el chisme.

Al manifestarnos con nuestros saludos y el pequeño obsequio manifestamos que si hay amor y amistad, pero ¿Si hay amor? Anoche 13 de febrero, la ciudad estaba sola, no se vio movimiento de festejo, de alegría, de hecho, hasta la hora en que me dormí no escuché las románticas notas de las serenatas, no digo que no hubo, digo que no escuché.

Por esa razón, sigo dedicando mi serenata con mucho gusto: “Hasta tu reja vengo amada mía, por tu cariño que yo ansió tanto, escucha el eco de mi triste canto, es el emblema de un cálido amor”. Qué bonita canción, “Besos de plata”, les contaré que es de autor anónimo, los Tecolines le dieron el honor a Sergio Flores, pero hasta la fecha no se sabe quién tiró la piedra. Recuerdan “Amar y vivir”: “Por qué no han de saber, que te amo vida mía, por qué no he decirlo si fundes tu alma con el alma mía, que importa si después, me ven llorando un día, diré que te quiero mucho todavía” de Consuelito Velázquez.

“Café, de un café oscuro son tus ojos, con tintes luminosos de pasión, rubíes son tus labiecitos rojos, rojos y ardientes. Como el corazón. Me miré en el fondo de tus lindos ojos, en ellos vi mi adoración, mi fe” del regiomontano Carlos A.

“Me espero, no voy a marcharme, no voy a alejarme sin antes de decir… que lloro, que sufro al mirarte, tan cerca a mis manos sin poderte asir… quiéreme porque ya creo merecerte, porque ya logré ponerte, en mi alma tu más grande altar… quiéreme, solo basta una sonrisa para hacerte tres regalos, son el cielo, la luna y el mar” de Güicho Cisneros. ¿Qué más quieres?

Pero también se dice que: “Según creen los amantes, las flores valen más que los diamantes, más ven que al extinguirse los amores, valen más los diamantes que las flores”.

Y unas canciones con promesa:

“Escucha mi bien, que te amaré, para vivir siempre feliz.
Oye mi plegaria de amor y de fe, tengo sed de amor desde que te miré”.

Otra prometedora:

“Te amaré toda la vida, todos los años, los meses y todos los instantes mientras pueda latir mi corazón”

Y como prometer no empobrece:

“Júrame que aunque pase mucho tiempo, pensarás en el momento en que yo te conocí, júrame que no hay nada más profundo, ni más grande en este mundo que el cariño que te di”.

Bellas canciones en inolvidables serenatas dedicadas a las mamás, novias, esposas, serenatas que se preparaban con mucho cuidado buscando las canciones adecuadas para halagarlas. En el silencio de la noche, sin ruidos ni temores de motos u otros peligros. Si acaso llegaba “La Julia” a preguntar si se había “sacado” el correspondiente permiso, regularmente eso nunca pasaba, pero todo tenía “un Arreglo” que podía costar “20 del Águila”.

En fechas como ésta estaban muy solicitados “Los Pajaritos”, entonces nos poníamos de acuerdo con otros enamorados y sorteábamos los turnos y nos acompañábamos desde la primera, terminando regularme bien “Fumigados” y ya muy cercano el amanecer, de tal forma que la última más bien parecía “Mañanitas”.

Pues esta serenata aquí termina con algo de Gabriel Ruiz:

“Buenas noches mi amor, me despido de ti, que en el sueño tu pienses que estás cerca de mí, buenas noches mi amor me despido de ti, que al mirarnos mañana me quieras mucho más.”

La luz del balcón prendió y apagó, la señal de que si se escuchó la serenata y en silencio nos alejamos de la ventana.

Y por hoy aquí le paramos. Deseándoles que hayan tenido un bonito Día del Amor y la Amistad acompañados de sus seres queridos o con los recuerdos de ellos.

Saludos cariñosos para Toda mi Familia y Todos mis Amigos.

Rafael Ceja Alfaro.

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